UNA DE INDIOS.

En quién reside la sabiduría?

Corrían los años cincuenta del siglo pasado y se acercaba el invierno. Otawak, jefe de una tribu india del Canadá, reunió a los miembros de la tribu y les envió al bosque para coger leña y estar prevenidos para el invierno venidero.

Otawak de niño había ido a la escuela de blancos, por eso se desplazó hasta la pequeña aldea blanca cercana y desde el abastecedor (una especie de minisupermercado de barrio) telefoneó al centro meteorológico.

  • Buenas tardes -dijo Otawak-, llamaba para saber si el invierno que se avecina va a ser duro este año.

  • Si, va a ser muy frío, conviene que se prevenga para ello.

  • Otawak volvió a la tribu, reunió a todos sus miembros y les dijo:

  • El invierno va a ser duro, salid de nuevo al bosque y recoged leña durante una semana más.

A los cinco días Otawak volvió al abastecedor y volvió a telefonear al centro meteorológico:

  • Buenas tardes.

  • Buenas tardes -le contestó el funcionario.

  • Les llamaba para saber si el invierno va a ser tan duro como me dijeron hace una semana.

  • Si señor, no sé qué le dijimos exactamente, pero seguro que va a ser más frío de lo que le dijimos.

  • Muchas gracias -dijo Otawak. Y colgó el teléfono.

Al día siguiente Otawak volvió a hacer lo mismo que había hecho hacía seis días, reunió a la tribu y les dijo que había que prolongar la recogida de leña una semana más, pues el invierno que se esperaba, se esperaba especialmente duro. Y los indios continuaron con sus excursiones al bosque para coger leña.

Cinco días más tarde Otawak quiso saber si sus hermanos tribales habían ya recogido suficiente leña, así que volvió al abastecedor y a la consulta telefónica al centro meteorológico:

  • Buenas tardes.

  • Buenas tardes, dígame.

  • Mire, les llamaba para saber si el invierno que se avecina va a ser muy duro y frío.

  • Si, extremadamente duro y frío -le dijo el funcionario del centro meteorológico.

Otawak estaba ya extrañado de un tan inusitado invierno venidero, y comenzó a preguntarse cómo era que las predicciones sobre el próximo invierno eran cada vez más pesimistas.

  • Y ¿cómo saben ustedes que el invierno será tan duro? ¿no es posible que se hayan equivocado -preguntó Otawak al meteorólogo.

  • No, estamos seguros de que será extremadamente frío y duro, no estamos equivocados.

  • ¿En que se basan ustedes para estar tan seguros? El tiempo suele ser muy variable e impredecible.

  • Mire usted -le dijo el meteorólogo- estamos seguros de que va a ser muy duro, mucho más duro que otros años, pues los indios no hacen más que recoger leña del bosque, mucha más de la que cogieron nunca, y sólo si esperan un duro y extremadamente frío invierno tiene sentido ese comportamiento.

Cuento adaptado por Abu Fran, abdal.

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