IDOLATRÍA DE BOLSA Y MENOSPRECIO DE CIENCIA

Reflexiones durante el confinamiento.

Vamos a desescalar, no porque los ciudadanos puedan sufrir secuelas como consecuencia del confinamiento i, sino porque nos dicen que nuestra economía se resentirá con un descenso del 5,6% del PIB, y eso es terrible, catastrófico, desastroso. O eso es lo que pretenden hacernos creer.

Veamos primero qué quiere decir una pérdida del 5,6% del PIB, o, para hacer con más facilidad los cálculos, qué pasaría si descendiese un 6%, un panorama peor que el que nos describen como aterrador.

El PIB español fue en 2019 de 1.244.757M.€ ii, por lo que una reducción del 6% supondría descender a:

el 6 % es: (1,244,757 x 6) / 100 = 74,685 M.€

el PIB quedaría pues reducido a: 1,244,757 – 74,685 = 1,170,072 M.€

Es decir, nuestro PIB caería a niveles superiores al de 2017, que fue de 1.161.878 M.€ iii. Ese PIB es bastante mayor que el que tuvimos en 2007, que fue el año anterior a la crisis del 2008, donde también se produjo un descenso del PIB iv.

Y por supuesto, es un PIB bastante mayor al que tuvimos en España el año en que nació el mayor de mis hijos, 1994, en el que el PIB fue de 425,089 M.€; bastante menor que la mitad del PIB que quedaría en el peor escenario contemplado (por ahora) en las previsiones de los economistas.

Quienes hemos vivido en 1994 no lo recordamos como un año de hambrunas, ni de retales cosidos en los pantalones (rodilleras, culeras…) porque el dinero no nos alcanzara para tener suficientes pantalones de repuesto. Tampoco fue un año en el que no pudimos usar el coche o la moto, pues lo que teníamos uno u otro (la inmensa mayoría de las familias de España) podíamos perfectamente pagar la gasolina, las reparaciones, los impuestos, etc.

Y lo mismo podemos decir del año 2007, que se considera un año de bonanza, pese a que el PIB español fue notablemente menor que el que se calcula para después del confinamiento.

Ese PIB postconfinamiento de 1,170,072 M.€ sería incluso mayor que el PIB del año 2016 (que todos recordamos), que fue de 1,113,374 M.€. Por qué hemos de temer que el PIB se reduzca a niveles superiores al del 2016? Tanta pobreza hubo en España ese año? tan terribles fueron las condiciones de vida que enfrentamos entonces los españoles?

La conclusión es obvia, esa temida reducción del PIB no tiene nada de terrible en si misma, pues es una riqueza para el reino de España superior a la del año 2016. Entonces, por qué quieren que la temamos? No vendrá ninguna hambruna, no tendremos peores condiciones de vivienda que en el 2016, ni dispondremos de menor poder adquisitivo que ese año. O si? El miedo que quieren que les compremos solo es señal del que ellos tienen a esta reducción del 5.6% del PIB español.

Y cuál es su miedo?

Indudablemente su miedo no es la reducción de la riqueza global, ni a la reducción de su riqueza (que no se producirá), sino la visibilidad del injustísimo reparto de la riqueza que se está produciendo en España, donde cada vez más, en cuanto a poder adquisitivo, los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. La visibilidad sobrevendría del nivel de vida de los trabajadores (autónomos incluidos) y pequeños empresarios, pues con una riqueza global mayor a la del 2016, vivirían peor que en el 2016.

Especialmente temen a la toma de consciencia de cómo funciona el sistema regido por el mercado de valores (Bolsa). que genera paro y pobreza si no se crece indefinidamente.

Dejando de lado la duda razonable de si es posible crecer indefinidamente en un planeta finito, que además en algunas materias primas ya se está acercando al límite de consumo, lo que se visualizará con la “crisis” económica tras la pandemia, es que si el crecimiento es pequeño o inexistente, el paro aumenta y con él la pobreza de muchos seres humanos, pero los beneficios de los grupos dominantes, los propietarios de las grandes corporaciones energéticas, farmacéuticas y, especialmente bancarias, no hacen más que crecer.

Pudiera ser que su miedo mayor tal vez sea a la pérdida de beneficios (que no de dinero ni de riqueza) que experimentarán con esa reducción del PIB, así como a la caída de la Bolsa.

Dicho brevemente, lo que temen los políticos y las clases dirigentes de este país, las que verdaderamente dirigen el país, es al comportamiento de la Bolsa y a que las gentes de lo que se llamaba el pueblo llano descubran qué es lo que está pasando con la economía.

De la Bolsa se habla una y otra vez, de cómo sube y baja y de lo terrorífico que es que baje. Por el comportamiento de la Bolsa se guía a política de nuestros gobernantes.

Y qué ocurre con la ciencia? Prestan nuestros dirigentes alguna atención a la ciencia? Cómo podemos saberlo? La única respuesta está en sus actos, mucho más que en lo que dicen, pues unos y otros suelen mentir con gran facilidad con tal de conservarse en el poder. Y qué han hecho? Se han preparado para una epidemia que sabíamos que venía? Que sabíamos cuándo venía – no el año exacto, pero sí las década? Y que sabíamos también que afectaría a las vías respiratorias? Esto último especialmente importante, pues prevenirse para la epidemia era tan solo hacer acopio de productos bien baratos: mascarillas, guantes y respiradores.

Por supuesto, cuanto digo exige prueba.

Los científicos ya nos habían advertido de todo ello en 2008 v, y más recientemente en 2017 vi. El número de informes científicos es grande (incluso hay documentales anteriores a la pandemia anunciando su llegada), sin embargo los políticos occidentales no hicieron nada al respecto.

Qué guiaba pues a nuestros políticos en su toma de decisiones. Sin duda, lo que ellos llaman la economía, que nunca es el bienestar de los ciudadanos, sino la marcha general de la Bolsa, es decir, del mercado de valores.

Lamentablemente no son únicamente los políticos quienes ignoran a la ciencia, sino también gran parte de la población española. Tal vez en esta incredulidad, junto con el culto que se rinde a la Bolsa, expliquen no solo por qué no se ha evitado una pandemia que se podía evitar (las nuevas enfermedades no se pueden evitar, las epidemias sí). Y sobre todo las que explicarían también por qué una catástrofe mayor, y evitable todavía, la del calentamiento global y sus consecuencias, sea en la práctica ignorada por todos en su comportamiento, tanto políticos, cuanto dirigentes y gran parte de los dirigidos. Unos parecen guiarse por la Bolsa y los otros por bulos, condicionamientos y corazonadas sin base empírica.

Y quede dicho que, para mí, no tenemos conocimiento más fiable que el de la ciencia. Junto con el de la mística, pero éste último tal vez no esté al alcance de todos.

Verifique la veracidad y plausabilidad de lo que hemos dicho y saque el lector sus propias conclusiones.

Abu Fran, Abdal.

NOTAS

i  Que como se ha realizado en España no me parece la mejor opción, pero que indudablemente es de alguna utilidad frete al covid-19.

iv  Año, el 2007, en el que el PIB español fue de 1.075.539 M.€

vEl más importante quizás de estos análisis fue presentado, en noviembre de 2008, por el National Intelligence Council (NIC), la oficina de anticipación geopolítica de la CIA, que publicó para la Casa Blanca un informe titulado «Global Trends 2025: A Transformed World». Este documento resultaba de la puesta en común -revisada por las agencias de inteligencia de Estados Unidos- de estudios elaborados por unos dos mil quinientos expertos independientes de universidades de unos treinta y cinco países de Europa, China, India, África, América Latina, mundo árabe-musulmán, etc.

Con insólito sentido de anticipación, el documento confidencial anunciaba, para antes de 2025, “la aparición de una enfermedad respiratoria humana nueva, altamente transmisible y virulenta para la cual no existen contramedidas adecuadas, y que se podría convertir en una pandemia global.” El informe avisaba que la aparición de una enfermedad pandémica depende de la mutación o del reordenamiento genético de cepas de enfermedades que circulan actualmente, o de la aparición de un nuevo patógeno en el ser humano que podría ser una cepa de influenza aviar altamente patógena como el H5N1, u otros patógenos, como el SARS coronavirus, que también tienen este potencial. »

El texto advertía con impresionante antelación que «si surgiera una enfermedad pandémica, probablemente ocurriría en un área marcada por una alta densidad de población y una estrecha asociación entre humanos y animales, como muchas áreas del sur de China y del sudeste de Asia, donde no están reguladas las prácticas de cría de animales silvestres lo cual podría permitir que un virus mute y provoque una enfermedad zoonótica potencialmente pandémica…»

Los autores también preveían el riesgo de una respuesta demasiado lenta de las autoridades: “Podrían pasar semanas antes de obtener resultados de laboratorio definitivos que confirmen la existencia de una enfermedad nueva con potencial pandémico. Mientras tanto, los enfermos empezarían a aparecer en las ciudades del sureste asiático. A pesar de los límites impuestos a los viajes internacionales, los viajeros con leves síntomas o personas asintomáticas podrían transmitir la enfermedad a otros continentes.” De tal modo que “olas de nuevos casos ocurrirían en pocos meses. La ausencia de una vacuna efectiva y la falta universal de inmunidad convertiría a las poblaciones en vulnerables a la infección. En el peor de los casos, de decenas a cientos de miles de estadounidenses dentro de los Estados Unidos enfermarían, y las muertes, a escala mundial, se calcularían en millones». Puede consultarse el artículo completo en https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/04/25/ante-lo-desconocido-la-pandemia-y-el-sistema-mundo-7878.html, donde también están los links a los informes de los que habla el autor.

vi   También en el artículo citado más arriba y en Ken Klippenstein, «Military Knew Years Ago That a Coronavirus Was Coming», The Nation, New York, 1 abril 2020.

BENDITAS LOCAS

Nos dicen que estamos locos porque nos gusta caminar bajo la lluvia.
Nos dicen que estamos locos porque entregamos nuestro corazón sin conocer al otro.
Nos dicen que estamos locos porque hablamos de nubds desconocidos, hablamos con muertos, conectamos con el universo.
Nos dicen que estamos locos porque lloramos en un solo llanto el dolor de uno sólo de los nuestros.
Nos dicen que estamos locos porque tomamos un brebaje extraño para sentirnos conectados en un mundo desconectado a pesar de tanto invento.
Y si me dan a escoger …Ahora sé que prefiero estar loca que cuerda .
Lo demás es un engaño, un espejismo que otros han gravado en mi inconsciente y que yo, tonta y ausente, repetía como autómata respondiendo a las demandas de los otros, mientras yo moria poco a poco olvidando que, aunque loca, prefiero vivir despierta.

 

Soberana Saez.

DIÁLOGO ENTRE PABLO Y RAMON

[Pablo]

Os comparto una reflexión que he tenido después de la toma anterior, la expreso en primera persona del singular… aunque me salía en plural?, cada cual que la lea como quiera, es distinto. Gracias de antemano por vuestra paciencia al leerla, here we go!:

Conozco por alguna experiencia personal el peyote y la ayahuasca y cada una, a su manera, abre nuestros sentidos y nuestra percepción en formas que solamente puede entender quien lo experimenta. Afecta a la forma de percibir la naturaleza y la vida de la que formo parte.

De hecho, en mi opinión, vivo en un permanente estado psicodélico consensuado regido por un cierto equilibrio de neurotransmisores en el que la serotonina juega un importante papel. Si temporalmente reemplazo la serotonina por otra droga psicodélica, entonces empiezo a percibir la realidad de otra manera, ni mejor ni peor, diferente, es como un juego. Lo que ocurre es que la novedad de la perspectiva perceptiva me lleva a redescubrir y ver con nuevos ojos lo que me rodea, me inunda entonces la sensación de maravilla y descubro/experimento aspectos que difícilmente habría descubierto por mi mismo o que conocía pero se magnifican. La novedad de la percepción me crea la impresión subjetiva de mayor sensibilidad, pero pienso que no es más, solo diferente, y también me refresca la conciencia maravillada, asombrada y dichosa de ser un ser viviente consciente en la infinita vastedad.

Si viviera siempre bajo la influencia de otro equilibrio de neurotransmisores, entonces, entrar durante varias horas en un percepción del mundo regida por la serotonina (nuestro mundo habitual) sería probablemente una experiencia increíble y me encontraría con dificultades para expresar lo vivido con mi lenguaje proveniente de un mundo de partida no regido por la serotonina.

Todo lo que hay, por tanto yo mismo, es un constante flujo de energía, y la codifico con mi cerebro humano dependiendo del cocktail de neurotransmisores en juego, además como ser humano a esto le añado mi propia interpretación egoica… y aquí habría mucho que decir a la vez que poco. Eso es lo que me parece que sucede IMHO, al menos hoy…

[Ramón respondiendo a Pablo]

Hace dias que quiero participar motivado por esta reflexión de Pablo.

Estoy de acuerdo con lo que dices de que los enteógenos como Ayahuasca o Jurema, cada uno a su manera alteran nuestra percepción, y sólo lo puede entender quien lo experimenta.

También de acuerdo con la referencia a los neurotransmisores como serotonina y otros que generan un equilibrio químico, que es clave para percibir la realidad que genera nuestro cerebro.

De hecho quien estudie un poco de neurología y/o bioquímica comprobará que somos como una compleja “sopa” química. Es decir, la sopa química cerebral me provoca un estado mental / percepciones / emociones. Así por ejemplo, si me tomo cortisol y adrenalina, suben los niveles de ansiedad y estrés en mi organismo y me pongo muy tenso. Mis pensamientos y emociones, por tanto, fácilmente irán en la dirección de mi estado orgánico y también mi percepción en esos momentos.

Pero quiero añadir que también ocurre a la inversa. Y es muy importante tenerlo en cuenta:

Mis pensamientos / mi mente es capaz de alterar la química de mi cuerpo sin aporte externo (es muy sabio y complejo nuestro cuerpo). Si, por ejemplo, veo un león que viene a por mi (o si me lo imagino -pensamiento), mi cortisol y adrenalina van a subir muchísimo.

Es por eso es habitual que se piense, en el caso de muchas patologías mentales (en las cuales, tras medir la química cerebral ser comprueba que no està en los niveles “normales”), que la solución sea química (farmacéutica). Y en algunos casos seguro que es así: la glándula encargada de segregar tal o cual hormona está dañada. Pero también se sabe que en muchísimas ocasiones no es así.

Es la propia mente humana (poderosa) la que crea esos “desequilibrios químicos” que no nos permiten vivir tranquilos, en paz y contentos.

Es por eso que cuando cambio mis pensamientos, cambian mis acciones; cuando cambian mis acciones, cambian mis hábitos; cuando cambian mis hábitos, cambia mi actitud y mi percepción de la vida. Y por tanto cambia mi sopa química cerebral.

Con Ayahuasca normalmente se activan partes cerebrales que en lo cotidiano permanecen latentes. Y durante el proceso, las partes que cotidianamente están muy activas, quedan latentes. Eso me permite poner mi atención en la información interna que normalmente me pasa desapercibida. Esa información (ya sean memorias antiguas “Infancia” o memorias ancestrales “ADN”) puede ser procesada en ese momento por esa parte del cerebro.

La información es Vital para la vida. Mi cerebro está constantemente recopilando y seleccionando información para sobrevivir.

La memoria de infancia de Ramón sabe que si pone dedos en enchufe va a sufrir mucho dolor, de pequeño ya lo experimenté. Eso me ayuda hoy para no morir electrocutado y andar con cuidado.

Siendo yo, Ramón, el eslabón de la casi infinita cadena de ascendientes y descendientes directos de seres vivos (Evolución), y luego de muchos seres humanos hasta lo que soy hoy, en mi Memoria Ancestral (ADN) tengo una cantidad bestial de información valiosísima, pues estoy vivo, no me he extinguido. Acceder a esa información es éxtasis. Es alimento. La novedad de percibir esto, como dices, puede que ayude creer que esa dicha que se experimenta sólo se debe a la novedad.

Pero el azúcar, para los humanos, es dulce. Puede ser muy especial para el que ha pasado mucha hambre en su vida y casi nunca lo había probado, con respecto al que habitualmente lo toma. Pero siempre sigue siendo dulce.

Y por cierto, lo dulce lo hace nuestro cerebro. Dulce / endorfinas / placer. Eso está en la memoria ancestral. Azúcar es energía rápida, muy escasa durante larga parte de nuestra vida humana.

Hay mucha información ancestral / antigua. Una más profunda que otra. Y pongo varios ejemplos concretos: La UNION entre humanos (de la misma tribu) es lo que durante decenas de miles de años hizo que sobreviviéramos. Por eso, a cierta profundidad de nuestra información ancestral, la Unión entre humanos está grabada en oro. También están en oro aquellas cosas que ayuden a la unidad como la empatía, el cariño, la generosidad, la cooperación… Y por eso, percibir esto, desde la parte cerebral, es dulce. Como el azúcar.

Y eso, evidentemente, cambia mi percepción de la realidad

Para animales solitarios como son los osos, que han llegado hasta hoy vivos y sin extinguirse con su forma de vida, la unión de la especie no fue determinante para la supervivencia, por eso es probable que, para ellos, la cooperación y la generosidad, no sean tan dulces. Y por tanto la percepción de su realidad será diferente.

Pablo y Ramón.

EL SIGLO DE LA ENCRUCIJADA.

QUÉ  HACER?

Cada vez que me enfrento a unas nuevas elecciones en esta España de 2019, me surge la duda de cómo es posible que la inmensa mayoría de la población vote las listas de los partidos políticos del arco parlamentario legal, Vox y Unidas Podemos incluidos. Sea quien sea el que gane, nos llevará a una velocidad creciente hacia una crisis económica sin precedentes (cuando menos no haciendo nada para prevenirla o al menos para paliarla), y a un escenario de crisis climática de consecuencias extremadamente graves para nuestras condiciones vida y para nuestras posibilidades de supervivencia. De verdad les vamos a votar? Esa es nuestra acción política?

Cuando en 2008 se destapó la crisis financiera, quienes teníamos algunas nociones claras de marxismo filosófico sabíamos ya que el fascismo, en dos o tres décadas, se volvería a enseñorear en Occidente. Históricamente era la elección de las clases dominantes para frenar y redirigir la frustración y el descontento de las clases explotadas y más perjudicadas por la situación económica.

Algunos peor pensados llegamos a sospechar que el proceso no era primero crisis y luego fascismo, sino que la ecuación era probablemente más complicada: la crisis se fabricaba para conseguir un estado de shock que iba a permitir que las clases populares (asalariados, profesionales liberales y pequeña burguesía) aceptaran condiciones de vida próximas a la supervivencia1, y el posterior descontento que ocasionaría esta crisis provocada sería atajado con dictaduras fascistas de facto, más o menos encubiertas o arropadas por una capa de democracia formal burguesa.

Sin embargo, pronto la ecuación resultó no ser una sola ecuación. A esa ecuación había que añadir otra:

El irracional y desmesurado consumo de materias primas va a producir, en este mismo siglo XXI, el agotamiento o encarecimiento de algunas de las que son casi imprescindibles para el funcionamiento de nuestra sociedad de capitalismo consumista.

Y otra:

El irracional y desmesurado uso de pesticidas, conservantes, abonos químicos, hormonas de crecimiento para el ganado, antibióticos, metales pesados, etc., está produciendo un creciente envenenamiento de la población que acabará por tener fuertes repercusiones en la vida de los habitantes de la Tierra.

Y otra:

El extraordinario y gigantesco consumo de combustibles fósiles está provocando una alteración del clima que amenaza la misma supervivencia de la especie humana. Y las predicciones de la ciencia, pese a las presiones políticas contrarias, sitúan este escenario en el presente y en el próximo siglo. Sin ir más lejos por innecesario2.

Y aún otra:

El buen resultado de la pasada crisis financiera para la oligarquía dominante, y su proceso de acumulación de capital jamás soñada, haba llevado a que no solo no se haya tomado ninguna medida eficaz al respecto, sino incluso a que se busque, o al menos se desee y espere una repetición, corregida y aumentada3.

Quienes tenemos el vicio de pensar también sabíamos, por experiencia propia y mera observación, y por los trabajos teóricos de la izquierda alemana de finales del siglo pasado4, que los partidos legales de las democracias occidentales se adaptan inevitablemente al sistema político estatal existente (es decir, al capitalismo consumista), siendo absorbidos por él y convirtiéndose en agentes legitimadores del mismo, cuando no en sus defensores. Dicho en lenguaje llano, ningún partido del arco político legal va a producir, ni siquiera a intentar, ningún cambio estructural del sistema político que respalda al capitalismo consumista.

Me explicaba yo mismo que las personas de inteligencia media, las que ocupan el centro y los alrededores de la campana de Gauss en la que podemos reflejar la inteligencia de la población occidental, actúan en política como lo hacen en el fútbol: los partidarios del Rayo apoyan siempre a su equipo, con independencia de que ni siquiera se sepan los nombres de todos sus jugadores, ni de lo bien o mal que éstos jueguen, ni, por supuesto, de lo corruptos que puedan ser.

Pero qué pasa con quienes estamos en el segmento de la curva donde se sitúan los medianamente inteligentes? Por qué los demás no ven lo que yo veo y siguen apoyando, o al menos dándoles soporte con su voto, a partidos políticos que nos conducen al desastre? Tengo que decir aquí que sé de mis limitaciones intelectuales, y aunque me sitúo en ese segmento de la curva de Gauss, sé que no soy, ni de lejos, ningún genio. Y no es cuestión de modestia.

Bueno -me decía a mi mismo- son optimistas: piensan que el calentamiento global puede frenarse con las modernas tecnologías. Y son también partidarios de un capitalismo racional que creen posible.

Sin embargo lo de la modernas tecnologías “verdes” y sostenibles para el ecosistema no me parecía evidente, y pronto dejó de parecerme creíble. Y no solo a mí5. Las tecnologías verdes han demostrado una y otra vez que ni son ecológicas ni mucho menos pacíficas.

Y lo de un capitalismo que funcione según las pautas de la racionalidad humana es, sin más, un oxímoron, una contradicción en sus propios términos, pues el mercado libre conduce a un despilfarro de recursos materiales y humanos que ya no hace falta demostrar.

Mi situación personal y mi cordura comenzaban a parecerme inquietantes. Si estos conocimientos están a mi alcance, lo están también al alcance de muchos. Acaso nadie más lo ve? Estoy padeciendo un brote psicótico y confundo la realidad con mi imaginación? Estamos locos quienes pensamos que participar en el juego democrático legal es contribuir a la justificación y aceleración de nuestra propia destrucción? Si no es así, por qué participan los otros, a los que he situado en el segmento gaussiano de los inteligentes6?

Cuando comenzaba a dudar de mi cordura cayó en mis manos un artículo que resumía una reciente investigación de la Universidad de Oxford7. También ellos se preguntaban por qué la gran mayoría de los seres humanos no hacía nada frente a la extinción que, ya mismo, amenaza nuestra especie.

Ah, me dije, también ellos lo ven. Eso me tranquilizó.

Los científicos de Oxford no se preguntaban por las crisis financieras, sino únicamente por la actuación de los seres humanos, que ya saben que la extinción de nuestra especie en un futuro inmediato es más que plausible, es decir, bastante probable. La conclusión a la que llegaban era desoladora. Los seres humanos conscientes de la situación climática no ven como especialmente desagradable un escenario de extinción biológica de los seres humanos. Y ello estaba correlacionado, de una forma estadísticamente significativa, con la creencia de que no era posible un futuro mejor que la situación actual para nuestra especie.

El pensamiento único del individualismo atroz, de las modernas sociedades capitalistas, impide ver el carácter básicamente social de nuestra condición animal: el ser humano es un ser social y, por ello, genéticamente dispuesto al altruismo y a la colaboración. Al no verlo por mor de las anteojeras del pensamiento único, no son capaces de imaginar otros futuros mejores. Pero esto no puede ser la única explicación.

Kant me vino a la cabeza. La encuesta de los científicos oxonienses se plantea dentro del ámbito de lo que Kant denominaba entendimiento, de una manera fría y mediante conceptos abstractos. Conceptos en los que no se incluye el grandísimo sufrimiento que generará sobre miles de millones de seres humanos una extinción, siquiera sea parcial de nuestra especie; extinción que no se producirá repentinamente, como ocurriría en una guerra nuclear total, sino a lo largo de bastantes décadas, tal vez un siglo o dos. Verlo como extinción parce asumible, verlo como un largo sufrimiento, incluso de nuestros descendientes próximos, tal vez ya no sea tan asumible.

También es posible que la continua cotidianidad de las noticias de sufrimientos y muertes, violaciones de todo tipo, destrucción arbitraria e irracional de poblaciones, poblados y ciudades enteras por guerras y cataclismos provocados por el continuamente incrementado crecimiento económico (que los grupos oligárquicos llaman desarrollo8), les haya vuelto insensibles a este futuro más que posible. Y lo mismo cabe decir de la continua información sobre el mal llamado cambio climático9

Bueno, no tengo un brote psicótico. Bueno, el colapso de nuestra sociedad es inevitable. Qué hacer pues desde esta desesperanza? Tal vez incrementar el estado de consciencia de mis próximos, facilitándoles vivir, cada vez más, en estados expandidos de consciencia. No para que puedan evitar el colapso, sino para que puedan construir algo más racional, durante y después de él.

Y cómo hacerlo? Personalmente no se me ocurre mejor medio a mi alcance que promover estados expandidos de consciencia con el uso de enteógenos en las condiciones adecuadas, del modo correcto para lo que se persigue, y dentro del contexto más eficaz para este propósito10. En esas ando. Me ubico pues entre la acción ingenua y la desesperanzada.

Si el calentamiento global o nuestra inacción al respecto no acaba de una vez con todos nosotros.

Abu Fran. Noviembre de 2919.

NOTAS:

1 Naomi Klein, The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism. 2007.

2 WILLIAM J. RIPPLE, CHRISTOPHER WOLF, THOMAS M. NEWSOME, PHOEBE BARNARD, WILLIAM R. MOOMAW, AND 11,258 SCIENTIST SIGNATORIES FROM 153 COUNTRIES. World Scientists’ Warning of a Climate Emergency. En BioScience. 2019.

3 Tan solo hay que leer entre lineas el resumen de las conclusiones a las que el FMI ha llegado en su pasada reunión de octubre de 2019 en Washington -donde se reunió también el Banco Mundial-, que el propio FMI publica en su website oficial, para darse cuenta de que la próxima crisis financiera no se hará esperar más de uno o dos años. Que ellos lo saben y que han decidido no hacer nada, es decir, han decidido procurar que ocurra.

Presumiblemente esta nueva crisis financiera tendrá una dimensión no alcanzada por crisis anteriores, teniendo en cuenta además que muchos pequeños Estados han agotado ya los fondos para posibles nuevos rescates bancarios.

4 Paul Tiefenbach. Die Grünen: Verstaatlichung einen Partei. 1998.

5Ozzio Zehner. Green Illusions: the Dirty Secrets of Clean Energy and the Future of Environmentalism. 2012.

6 Al menos varias decenas de miles en nuestro país, si no algún centenar de millar.

7 Stefan Schubert, Lucius Caviola & Nadira S. Faber. The Psychology of Existential Risk: Moral Judgments about Human Extinction. Nature, octubre 2019.

8 No me resisto aquí a señalar que la terminología está pensada y repensada para producir determinado estado de consciencia y determinada visión del mundo en los oyentes. Esta terminología se elabora en los Think Tanks que mantiene, con presupuestos millonarios, la derecha y extrema derecha financiera, y sus efectos son sorprendentemente eficaces. Pensemos, por ejemplo, en la diferencia que hay entre hablar del gasto en educación o de hacerlo de la inversión en educación. Véase, por ejercicio, la obra de George Lakoff, Don’t Think of an Elephant: Know Your Values, Frame the Debate. 2004.

9 Aproximadamente el 60% de los norteamericanos están aburridos de oír hablar del calentamiento global. Por qué no hacen nada al respecto? The Function of Awe. En https://doubleblindmag.com/the-function-of-awe/.

10  Psychedelic Communities, Social Justice, and Kinship in the Capitalocene. En https://kahpi.net/psychedelic-communities-social-justice/. 2019.

 

QUIÉN ERES? PERSONAJES Y EGOS.

Tienes muchos yoes (nafs para los sufís), y los cambias. O tus yoes toman control sobre ti sin tu permiso, según cuál sea tu situación y tu estado de ánimo.

Cada uno de ellos es uno de los personajes que vas representando a lo largo de tu vida o en un momento concreto de tu existencia, como, por ejemplo el de padre, profesor, amante, liberal, seductor, etc.

Cada uno de tus nafs, de tus personajes tiene su propio ego. De verdad quieres disolverlos? Esta es la tarea imposible que te propone buena parte de la psicología occidental. A poco que pienses descubrirás por qué.

Qué es el ego de cada uno de tus personajes? Pues es, ni más ni menos, tu identificación con el personaje que estás representando en un momento concreto.

Te podrán decir que entonces es tan fácil prescindir de ellos como dejar de identificarte con ninguno de personajes -tarea nada fácil, por cierto-, sin embargo esta opción tiene efectos colaterales.

Efectivamente, si no te identificas ni siquiera un poco con el personaje que estás ahora representando, tu personaje, es decir, tú en este concreto momento y esta determinada situación, careces de credibilidad; los demás notan que estás representando un papel y que te estás tomando la vida como un teatro. Al carecer de credibilidad muchas de tus acciones pierden eficacia.

Y como ya has podido deducir (o sabes desde hace tiempo), no es posible relacionarte con los demás en el mundo de tu experiencia cotidiana sin recurrir a un personaje, sin representar un papel, un rol (por decirlo en versión anglosajona).

Tal vez lo más conveniente sea aceptar a tus egos, todos y cada uno de ellos. Incluso mimarlos, ocuparte de que se sientan bien, fuertes y seguros, de forma que no te exijan una y otra vez atención y reconocimiento.

Con mucha frecuencia el ego que más te importuna en cada momento es el del personaje (uno de los nafs de la viñeta) que estás encarnando o representando en ese momento. Si sabes que ese personaje es solo un papel que has elegido para este momento, su ego pierde su fuerza sobre ti.

Sin embargo, conviene que esta sabiduría tuya no te lleve al descreimiento del personaje, del papel que estás representando (pues su acción, es decir tu acción, perdería eficacia), sino a no sentirte herido o atacado cada vez que cuestionan o atacan ese concreto papel (1). Ni alabado o endiosado cada vez que alguien lo alaba o lo adora.

Si el personaje que ahora representas tiene un ego fuerte y seguro, ese ego no te exige alimento continuo, no te exige atención ni reconocimiento constantes, y en en este momento, ahora, tienes libertad para ocuparte de otra cosa.

Enfrentarte a tus propios egos es una guerra perdida, aunque ganes algunas batallas en esa guerra. Y, además, como personajes te acompañarán hasta tu muerte -no todos, por supuesto (2)-, es una guerra sin final.

Tener egos fuertes te permite desocuparte de ellos, pues al sentirse seguros no reclaman tu atención, ni piden reconocimiento, ni necesitan alimento continuo.

En todo caso, la elección es tuya.

Buen camino.

Abu Fran, Abdal.

NOTAS:

(1) Imaginemos que trabajas de profesor (o de policía). Identificarte sin resquicios con tu papel, que obviamente no ocupa toda tu jornada (pues una vez en casa puedes asumir el papel/personaje de padre, por ejemplo) te llevaría a enfadarte o disgustarte cuando alguien atacara o criticara a los profesores (o a los policías). O cuando atacara o criticara tu concreta actuación cumpliendo con las condiciones sociales (variables en cada lugar y época) de desempeño de ese papel, de ese rol.

Si no te identificas totalmente con ese concreto papel que desempeñas en ese momento, si sabes que eres un mero actor, el enfado o agrado por las criticas o alabanzas al papel desempañado no te afectan

Recuerda, no obstante, que si te afectarán las que hagan a tu concreta manera de representar el personaje. Y así conviene que sea.

(2) Es claro que, por seguir con la imaginación, dejarás de ser profesor cuando te retires de esa actividad, o dejarás de ser soltero cuando te cases, o de ser adolescente desorientado cuando crezcas física, mental y espiritualmente. Del mismo modo puedes asumir otros papeles, como el de amante apasionado o en de viejo irresponsable o necio. Si no fuera así la vida sería aburrida, y una vida larga sería de un aburrimiento insoportable.