PLENITUD.

Deseo compartir mis más profundos sentimientos ahora.

He atravesado por momentos muy difíciles, en los que he querido morirme, destruirme…, y así lo hacía en mi día a día. Utilizaba mis PENSAMIENTOS y a veces mis actos…., dejándome llevar por mis emociones, hasta el punto de sentir ese dolor desgarrador en el pecho que me asfixiaba y no me dejaba respirar…, y es en ese momento cuando no quería existir, permitiendo que entrasen miles de pensamientos para nocivos y haciéndome daño una y otra vez.

Pues bien, desde hace unos meses y desde entonces he logrado claridad a todos esos estados de ánimo, de creencias y de maneras de vivir.

Ya he decidido coger las riendas de mi vida. Toda experiencia vivida a lo largo de mi vida hasta el día de hoy me ha hecho ver que todo está en Mi, que soy capaz de cocrear mi vida y hacerlo desde una paz interior, que me hace sentir cada instante como el momento más importante y maravilloso que me está sucediendo.

A lo largo de este periodo de cambio de consciencia he podido comprobar y ver mi estado mental y físico ayudada por sustancias enteógenas, las cuales me han permitido un despertar en mí. No quitándome mi mérito y entusiasmo por mejorar mi vida.

En estos momentos vivo una vida plena en la que cada día me siento cada vez más afortunada y agradecida. En la que me estoy dando la oportunidad de vivir y experimentar mis emociones desde el Amor, y eso me hace ser cada día más Feliz, y en la que incluyo situaciones que son también dolorosas, pero ahora esas situaciones las veo de crecimiento emocional.

A pesar de las circunstancias de mi alrededor, mi día a día está siendo un regalo, una fortuna que cada vez está creciendo más. Siento que hay más personas que están en mi barco y estas almas me aportan mucho en mi vida.

Por esto, por la gratitud y felicidad que siento, quiero compartir estas palabras para que sepáis que existe otra manera de ser y estar en la que en ocasiones no nos permitimos vivir.

Cómo ha expresado Pablo ese momento PRESENTE es esa calma en la mente y lo que hace vencer el miedo. Estar en ese momento es fabuloso, y a medida que lo prácticas estas más unida con el todo y con tu paz interior.

Gracias por leerme,

Gracias por sentir,

Gracias por ser,

Un ABRAZO familia.

Vanesa.

“Estamos en la era del miedo, del abandono, de lo efímero, de la distancia, de las huidas y sobre todo, de las de hacia delante con sumo terror, y del desencuentro.
Cuanto dolor tenemos, cuanto dolor generamos.
Siempre con creencias duales, dando valor a lo que no lo tiene y con baremos de injusticia y moralidades cuestionables.
Estamos en la era de la tecnología, de la ‘iglesiencia’ y su Inquisición, de las comunicaciones y del acumular conocimientos e información dispar, sí. Pero se pierde la sabiduría.
Es una era en la que sólo se fomenta la necedad, la mediocridad, la mentira, el prestigio a cualquier precio y la manipulación, y por consiguiente emerge el analfabetismo social, político y emocional: esto se llama; IGNORANCIA, que a su vez trae el desconcierto y por tanto la crispación.
Es la era del ‘ghosting’, de la imagen con fondos vacíos, del individualismo, del “yo y yo“, del aislamiento, de la soledad y de la incoherencia.
Es la era de l@s predicadores/as del desapego, del crecimiento personal sin sostenibilidad y de ‘sacadineros’ para privilegiad@s elitistas, que siguen las indicaciones del ‘yo es lo primero’, antes de aprender a contener y a acompañar.
Es la era donde se dan consejos, sentados en la mesa de los manjares, al/a hambrun@ para que contenga su hambre. Aún nos atrevemos a pedirle que aprenda a dominar su necesidad de ser alimentad@. (metáfora sobre la soledad, y… no tan metáfora para la miseria tan terrible que nos rodea de verdad)
Es la era de los mensajes sin abrazos, de voz sin gesto, de cuerpos ausentes, sin aromas, ni presencias.
La era del consumo de los cuerpos y los cadáveres emocionales.
Es la era de las relaciones líquidas, del sexo vacuo, del capitalismo de las emociones y de las tánato políticas.
Es la era del “no tengo tiempo”, de la frustración, de la autoexigencia, donde nada es suficiente y del “necesito estar sol@” para saber qué quiero, qué hago, quién soy, qué me pasa…
Es la era de la ceguera y de la venda en el corazón.
Y que equivocad@s estamos cuando nos aislamos. Sobre todo, cuando nos sentimos perdid@s y nos sentimos dañad@s y/o tristes.
¿No vemos, que en realidad, nuestra identidad, nuestra capacidad de autogestión y/o de abundancia y nuestro amor propio, se fortalezen en relación con l@s demás, a través de l@s demás?
Nuestras penas y alegrías, cuando son compartidas, aportan perspectiva.
Compartir, nos ayuda a tener una mirada más periférica y nos saca de nuestro Ego; evitando así, caer en el abismo de nuestro ombligo. Es cuando de verdad soltamos nuestras mochilas tan lacerantes.
La pista a la respuesta de todas esas preguntas, esas que nos amargan la existencia a veces, está en aceptar el desafío del espejo que otr@s nos muestran, y en la relación con los demás. Está en la coherencia que establezcamos en la construcción de nuestros vínculos, si son sostenibles o no, si son verdaderos y reales, o no.
Cuando los apegos son saludables y seguros, somos más libres y se nutre la autoestima.
Esas respuestas están cuando conectamos con las naturalezas, empezando por la nuestra. Esa que está hecha para socializar y apoyarnos mutuamente.
Las respuestas llegan, cuando entendemos el sentido simbiótico del vivir.
Cuando dejamos de vivir en cautividad, y al liberarnos, liberamos a otr@s. Y así es como empezamos a contagiárnos en ese arco iris de las formas coherentes en hacer camino; cuando nos ayudamos mutuamente de verdad, cuando contamos l@s un@s con l@s otr@s en ese rizoma lleno de vitalidad, y no abandonamos ni traicionamos a nuestr@s aliad@s.
Cualquier alianza es revolución. Cualquier relación que se cuide mutuamente, es revolución.
Crear colectivo es revolución.
A partir de ahí, cuando nos permitamos socializar en profundidad, se resolverán nuestras preguntas y muchas penurias (no todas, pero sí las del artificio de la mendacidad).
Y entonces, es cuando podremos conectar con el ‘todo’ y regresar hacia al recogimiento interior en paz. Entonces, cuando hemos soltado el lastre de la mentira, es cuando podremos alcanzar la gracia. Es cuando podemos hacer ese viaje en soledad y de verdad.
No digo que no tengamos nuestro instante de aislamiento para encontrar la paciencia y la paz. Pero sólo como “instantes conscientes” y solamente para recuperar el aliento, no para dejar de respirar ni para dejar a nada ni a nadie en la estacada ni atrás.
Una pausa, no debería convertirse en un hábito como excusa egoísta. Una pausa es la que nos debería servir para darnos impulso, para inspirar al coraje y no para alejarnos más.
Porque la solución no siempre es la misma para todo. Muchas veces, antes de irse también sirve quedarse y mirar de frente lo que se nos presente.
Todo tiene su contexto, es cuestión de escuchar nuestro interior con honestidad, con paciencia, con confianza y con sabiduría, para discernir cuando toca abrir los ojos o cuando toca cerrarlos.
La soledad enriquecida, se alcanza cuando nos conectamos con el ‘todo’. Y curiosamente, en esa consciencia es cuando nos damos cuenta que NO queremos estar sol@s, que no podemos y ni estamos sol@s. Y cuando nos damos un baño de naturaleza y de amor compartido, es cuando lo recordamos, y es cuando nos expandimos.
Porque esos pensamientos que nos llevan a actos como coger el camino del medio y del aislamiento, son sólo fantasías del miedo y de la ira, rabietas que esconden un profundo dolor. Son sólo formas que tenemos para defendernos cuando no hay amor y nos sentimos desamparad@s. Tomar conciencia de ello y rectificar, es revolución.
Estar en soledad y desconectar, se puede hacer, pero sólo cuando queremos alcanzar la conexión, (valga la paradoja). No sirve de nada si es para generar más dolor y soledad, tanto a un@ mism@ como a l@s demás.
¿queréis libertad, vivir bien, sentir alivio, felicidad, aventuras vitales y amar?
Yo creo que solo se quiere gozar y no mirar atrás, ¿verdad?
Así, ¿sin responsabilidad?
Así, ¿a lo más narcisista y egoísta, sin prufundizar?
PUES VAMOS MAL.
Empezemos por mirarnos dentro y observemos qué podemos ofrecer sin perder el centro, sin amedrentarnos cuando sintamos miedo.
Porque os digo ya, que vivir duele, nos guste o no. Y la vida lleva a la muerte como un destino hermoso, no como una maldición.
Lo importante de vivir, es ser conscientes de la muerte; y se vive entre el placer y el displacer.
Así que, vivir es arriesgar, es dar la cara, es ser honest@s y valientes siempre. Empezando con nuestras emociones y sentimientos, para luego ofrecer lo mejor de nosotr@s a l@s demás.
Antes de aprender a estar sol@s lo que tenemos que hacer es aprender a estar con l@s demás, a recuperar las habilidades sociales, a volver a socializar y permitirnos, que el colectivo nos hago el pulso tanto de nuestras luces como de nuestras sombras. (En el “Tú” está mi “Yo”)
Volver a reconectar con los elementos que crean cultura de los cuidados, es crear vida.
Vivir es cuidar y crear lazos de amor auténticos, aún en la distancia. Es adquirir un compromiso con la responsabilidad afectiva y el entorno, atendiendo a la única ley más suprema e importante del universo:
NI TE DAÑAS NI DAÑAS A L@S DEMÁS.
Vivir es saber lidiar con las penas y las alegrías, resolver los conflictos, reconciliarse, mirar a los ojos, perderse, y encontrarse, en la mirada de l@s otr@s.
Vivir es estar atent@s al detalle y estar presentes de forma lúcida y libre, siempre despiert@s y saber ver más allá.
Vivir es tocar, vivenciar, mojarse.
Nunca fue cuestión de ‘Amar’ (palabra denostada y demasiado fácil de decir); una palabra que pierde su significado y la vibración de su propio sonido al hablar tanto de ello con tanta vanidad. Es cuestión de querer amar, eligiendo una actitud de ofrenda por el arte de vivir y del arte de cuidar-nos.”
de MariCarmen Rodríguez ©®
@laeroticasocial La Erótica Social; El eslabón que somos

 

Descenso a mis infiernos.

Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio, un hombre poseído por un espíritu impuro… Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él, gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo?. ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”. Porque Jesús le había dicho: “ Sal de este hombre, espíritu impuro!”. Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. Él respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.

Evangelio de S. Marcos 5, 1 (1)

Mi primer descenso.

Aquel día me senté junto a ella, junto a mi compañera de vida y de camino, y ambos, desde una valentía que he visto en pocas personas, nos adentramos en los estados de consciencia expandida que proporciona la copa mística(2).

Solos ella y yo, sin cuidador ni guía, situación tan desaconsejable como atrevida, propia de la inconsciencia que suele adjudicarse a la juventud, pero que con frecuencia es la perla que adorna a quienes ya han vivido mucho. Sin duda vivir mucho tiene algo que ver con los años, pues no es posible vivir mucho en poco tiempo; sin embargo la mayor parte de quienes conozco que peinan canas son personas que han durado mucho, y parece que vivir es algo que les dio miedo o que se les olvidó por el camino.

Esa fue la primera vez en mi larga vida que descendí conscientemente a mis infiernos, y fue terrible. Mis demonios me asustaban, eran feos y horribles, despiadados y crueles, y, sobre todo, absurdos. Algunos llevaban sobre sus desnudos pechos su nombre tatuado, ora como si fuera a fuego, ora como una tenue neblina: Soberbia, Venganza, Sinrazón, Rabia, Astucia, Resentimiento, Impotencia, Poder, Cosificación, Deshumanización, Dominación, Sinsentido, Alienación, Perpetuación, Eternidad…

El dolor y el miedo me sobrecogieron y me arrollaron. Mi compañera, que también había ingerido la comida de las diosas(3), tuvo el valor de salir de su proceso como pudo para poder asistirme, para consolarme en un dolor que no tenía consuelo, para mitigar los efectos del terrible huracán que arrasaba mi isla, mi pequeña e insignificante existencia en esto que orgullosamente llamamos realidad.

Agradezco profundamente a mi compañera de experiencia su valentía al emprender su viaje junto al mío y junto a mí, su inmensa fuerza para salir de su propia experiencia para atenderme, su dedicación a mi desconsuelo, y su atención cuidadora y paliativa. Sin ella no habría salido indemne de mi excursión a los infiernos.

El viaje fue liberador, visitar los infiernos y ver de cara a los ángeles caídos fue tan terrible como liberador. Sin embargo no debí de quedar del todo liberado, pues el sentimiento de que no era suficiente era mayor que el sentimiento de liberación que siguió a la experiencia; y las ganas de volver al reino de las oscuras sombras comenzó a azuzarme desde el mismo instante en que volví al estado de consciencia ordinaria y me acompañó durante algún tiempo.

El segundo descenso.

La segunda vez que descendí a mis infiernos no sé si lo hice por soberbia, por la inconsciente llamada que se repetía desde algún lóbrego rincón de mi ser desconocido desde mi primer descenso, por dictado de las Parcas(4) o si fue la casualidad quien me llevó de nuevo a la morada de Tántalo(5). En todo caso no tenía elección posible, pues los Hados conducen a quienes se someten a ellos, pero arrastran a quienes se les resisten.

Recuerdo que en esa ocasión se nublaron mis sentidos, dejé de percibir cuanto me rodeaba, dejé de verlo, de oírlo y de sentirlo en mi piel. Y al mismo tiempo, y en una forma contradictoria y misteriosa, se expandieron mis sentidos: cuanto percibía formaba parte de otro mundo, de un mundo que no se muestra en los estados ordinarios de consciencia, pero que es tan real o más que aquél: el mundo de la experiencia expandida.

Creo que fue en Madrid, no estoy seguro. Era una toma colectiva de ayahuasca. Esta vez sí, con cuidadores, guías y acompañantes. Allí regresé al Tártaro, que hasta ese momento yo había creído que era universal y compartido.

Sin embargo me di cuenta pronto que lo que yo tomaba por el Tártaro era mi peculiar infierno, mi sótano, la parte oscura de mi morada cuya existencia conocía tan solo por referencias e historias que nunca acepté del todo. No lo podía creer, los cimientos de mi casa eran peor que la más pérfida mazmorra, negra, húmeda y llena de seres malolientes, pegajosos y malvados. ¡Esos eran los cimientos de mi casa, de mi castillo! Sin ellos todo mi ser se habría venido abajo.

La consciencia expandida nos juega esas malas pasadas: lo que creemos ajeno, todo eso que rechazamos, censuramos, condenamos y combatimos es en realidad nuestro sustento, lo que nos mantiene de pie. O al menos es lo que a mí me mantiene erguido, vivo. Y eso era lo que mi consciencia expandida me mostraba.

Descubrir que la fuerza que me sustenta es la oscuridad, fue de una luminosidad cegadora; entendí en ese mismo momento por qué al capitán de los ángeles caídos se le llama también Lucifer, el príncipe de la luz.

Aún hoy es muy confuso para mí, pero tan inexplicable como ineludible: si rascas un poco en mí, tras la hermosa piel encontrarás demonios pestilentes y voraces. Sin duda el descubrimiento había sido un regalo de las diosas, mis eternas guías.

La consciencia de que esta vez eran mis demonios (sin duda los mismos que visité antaño) me producía sin igual repugnancia, un asco que se convirtió en vómito repetido e insistente. Quise exorcizarlos, pero no se fueron; creo que jamás fui un buen nigromante. Qué remedio. Todavía revivirlo me produce náuseas.

No recuerdo bien cómo ocurrió, mas me resigné a su compañía y descubrí que no me acompañaba el miedo: eran míos, eran yo mismo y mi mejor opción era acostumbrarme a convivir con ellos (¿o debo decir con ellas?). También descubrí que Azrael, en ángel de la muerte, no les acompañaba, no estaba en ningún sitio; aunque no entendía, ni entiendo aún por qué, el descubrimiento era coherente con mi ausencia de miedo a la muerte, miedo que no recuerdo que me haya acompañado nunca; antes al contrario, he tenido siempre a la muerte como mi más constante acompañante, casi mi amiga.

Esa vez mi esfuerzo, el que una pequeña voz me indicaba continuamente que me convenía hacer, estuvo dedicado a aceptar a mis demonios, a las bestias infernales que constituyen mis entrañas. Por fin me percibía completo, con luces y con sombras, hermoso y repugnante, grandioso y miserable. Tan solo me quedaba digerirlo, lo que aún ando haciendo. Pero ya era un ser humano verdadero, completo, entero.

No solo el miedo a la muerte estaba ausente, tampoco estaba el demonio de la Culpa-Perdón, y eso ya no me resultaba coherente, pues en mi niñez y juventud arrastré la culpa por el placer que sentí de niño las veces en que fui abusado. Una culpa que influyó en mi comportamiento durante años. No eran míos esos demonios?

Es posible que algunos de los demonios que viven en mi sótano estén solo de paso, que no sean habitantes de la casa sino meros invitados? O tal vez ocupas? Entonces sentirme pleno, sentirme completo al fin es incluir en mi plenitud aquellos demonios que me poseen a veces y que no son yo, que no forman parte de mi ser? Es pues una plenitud en la que sobran algunos demonios?

Sin duda, los demonios no son los únicos yoes que me poseen o influyen de vez en cuando. Me constituyen con frecuencia otros personajes, mis yoes, o roles, o máscaras que me pongo para funcionar en éste o aquél ambiente: ahora soy profesor, ahora soy seductor, después soy estratega, después seré confidente, ayer fui un compasivo amigo. Todos esos personajes que me constituyen son yo mismo, la parte alta de mi edificio, la que está expuesta a la luz del sol; tan parte de mi edificio, de mí mismo, como los sótanos sobre los que está construido. Hay también intrusos viviendo en la parte alta? Sin duda será también así. Pero su descubrimiento y mi encuentro con ellos son otra historia.

Lo divertido es que muchas veces yo soy quien no soy, que muchas veces me posee un personaje, ángel o demonio, que no es mío, que se ha colado de rondón o que es un mero habitante temporal de mi casa.

Volver a mis infiernos.

La tercera vez que descendí a mis infiernos fue buscada, yo quería de nuevo encontrarme con mis demonios, saludarlos.

Elegí otra vez una sesión de ingesta colectiva de ayahuasca, con la presidencia de un gurú que finge no serlo para darse un aura de intangibilidad y una protección contra quienes se previenen de torticeros gurús y falsos maestros del espíritu. Y con algunos de sus sus auxiliares, que hacían de cuidadores.

Bajé alegre y voluntarioso. Y allí estaban mis diablos, pues desde que me fueron presentados como mi otro yo mismo dejaron de ser demonios: ya no podían poseerme, sino simplemente hacer muchas maldades, mil diabluras, que sin duda hacen y harán mientras yo viva.

También en esta ocasión mis sentidos dejaron de percibir un mundo para percibir otro, el mundo que percibe la consciencia expandida. Pasé de la experiencia ordinaria a la experiencia expandida. Más esta vez estuve continuamente haciendo excursiones a la experiencia expandida, iba y venía desde mis infiernos a la sala de la toma. A lo mejor para cerciorarme de que las dos realidades estaban contiguas, una dentro de la otra, y, sobre todo, que yo estaba en ambas a la vez.

Estaban. Se sorprendieron al verme, sobre todo al verme ir hacia ellos alegre y contento. Se enfadaron. Mi alegría los enfurecía, quisieron de mil maneras asustarme. A mi me resultaban cómicos, divertidos, feos, algo inconsistentes y más reales que jamás. Los abracé. Uno a uno. Por turnos. Se resistían, ululaban, me amenazaban e intentaban zafarse de mi abrazo; todo en vano, mis sarmentosos brazos se ceñían a su confusa y desdibujada cintura. Eran míos. Me divertí al abrazarlos, al reconocerlos como yo mismo.

Quienes me vieron desde fuera, desde el cuidado y la atención que nos prestaban a los tomadores de ayahuasca de esa noche, me contaron que estuve bailando una danza curiosa y divertida, que me arrastraba y retorcía continuamente por el suelo, una y otra vez. Parece que yo era una mezcla de serpiente y pulpo fuera del agua, pugnando por respirar o tal vez por encantar a alguien con mi danza.

Salí de la danza renovado, consciente de mí mismo, reconociéndome incrédulo en el amor que brotaba de mí hacia mis propios infiernos. Me di cuenta que las únicas formas de no proyectar sombra son no existir o vivir permanentemente en las tinieblas: mi oscura sombre estaba allí porque yo estaba en la luz, y era fuerte porque la luz era intensa.

Esa noche me dejó un regusto de placer inexplicable y atractivo, que me llama una y otra vez.

Tal vez por esa llamada he vuelto varias veces a mis lóbregas mazmorras, a mis particulares sombras y negruras. Sin embargo mis posteriores visitas al reino de la noche, de mi noche, no han vuelto a ser tan intensas, ni tan terribles, ni tan placenteras. Sin duda han perdido ya el sabor de la aventura y el interés de lo nuevo.

Pero me siento, por fin, un hombre completo y pleno. Con una plenitud transitoria, pues parte de quienes soy, de quienes forman mi plenitud, son personajes que tan solo están de paso, que acabarán por abandonarme. En todo caso me siento el Señor de mí mismo. Quizás por eso ha dicho el profeta de Allah: Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor.”

Abu Fran.

(1) La existencia de seres “espirituales” o de otros mundos que poseen o se introducen en el interior de los seres humanos está presente en numerosas mitologías de múltiples culturas, tanto pretéritas como actuales. Sirva de ejemplo el pseudomito actual de los Reptilianos, quienes, como los demonios, se introducen en los humanos -a veces varios reptilianos en un solo ser humano- y se alimentan de su sufrimiento.
Lo que a mi personalmente me induce a sospechar este conjunto de mitos es la universalidad de la experiencia en la que sin duda se asientan. La diversidad de mitos para referirse a un mismo tipo de experiencia se debe solamente a la diversidad de culturas y a la falta de referentes filosóficos o culturales de quienes lo experimentan.

(2) Los sufís se refieren con frecuencia a “la copa” o “el vino” para hablar metafóricamente de lo que les permite el contacto con la divinidad. El conocido poeta y seik sufí Jalaludin Rumí se refiere a esa bebida como “el vino que nuestra religión no prohíbe”. Si tenemos en cuenta que Rumí era musulmán hemos de concluir que dicho “vino” es una sustancia que no contiene alcohol, pero que indudablemente produce una embriaguez mística (como los mismos sufís afirman en muchos de sus escritos).
Numerosos antropólogos afirman que dicha bebida mística probablemente estaba confeccionada con hachís, opio o ruda siria. El uso que actualmente hacen en algunas Tarikas sufís de la orden Fatimiya de una bebida análoga a la ayahuasca, a base de ruda siria y mimosa hostilis, confirman dichas investigaciones. http://realitysandwich.com/76773/fatimiya_sufi_ayahuasca/

(3) Un amplio número de antropólogos y etnólogos se refieren a los enteógenos que se ingieren en rituales chamánicos y religiosos como la “comida de los dioses” y términos análogos. Personalmente prefiero siempre hablar de diosas en lugar de dioses, porque estimo que ya es hora de ir modificando la base patriarcal de la mentalidad actual de muchos de nosotros.
En las mitologías que sustentan este tipo de rituales esas sustancias se ingieren para conectar con los espíritus o con los dioses; en otras ocasiones son los mismos dioses o entidades espirituales (como Pachamama) quienes ponen a disposición de los humanos estas sustancias para que puedan conseguir determinados fines.

(4) En el mundo latino de la antigua Roma las Parcas eran las personificaciones del destino (también llamado fátum, hado o sino). Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal y de cada inmortal desde el nacimiento hasta la muerte.

(5) En la mitología griega, Tántalo era un hijo de Zeus y la oceánide Pluto. Se convirtió en uno de los habitantes del Tártaro, la parte más profunda del Inframundo, reservada al castigo de los malvados, como castigo personal por varias ofensas que infringió a los dioses.

El potencial terapéutico de la Psilocibina

Revisión Bibilográfica, Claudia Val

 

El uso de psicodélicos clásicos, como la psilocibina, data de hace siglos, habiendo sido parte de la cultura ritual de numerosas sociedades desde los albores de los tiempos. En cambio, para la sociedad occidental contemporánea, no es hasta la síntesis e identificación de la psicoactividad de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) en 1943 que estos compuestos y sus efectos recibieron una cantidad significativa atención de la comunidad científica. Entre la década de 1950 y 1960 se publicaron más de 1000 artículos clínicos en los que se trataba a aproximadamente 40.000 pacientes con estas sustancias, obteniendo excelentes resultados, especialmente en el abordaje de patologías ansiógenas, depresivas y de abuso de sustancias.

Pese a que los estudios iniciales fueron prometedores, la extensión del uso de estas sustancias psicodélicas al contexto no médico, y la asociación entre los psicodélicos clásicos y la contracultura emergente del momento, provocaron una reacción política por la cual la investigación con estos compuestos en humanos fue marginada, los fondos gubernamentales para la investigación psicodélica clásica terminaron, y las regulaciones lo hicieron difícil, poniendo fin a casi todos los estudios que se estaban llevando a cabo en aquella época.

Actualmente, debido a la escasa eficacia de los tratamientos existentes para el abordaje de las psicopatologías de nuestra sociedad, la investigación moderna ha reiniciado el interés en el potencial terapéutico de estas sustancias, abriendo espacio para nuevas investigaciones y ampliación de las ya existentes. Aunque el LSD fue el compuesto psicodélico clásico más estudiado en la era anterior de la investigación, los estudios clínicos reciente se han centrado principalmente en la psilocibina, que está estrechamente relacionada farmacológicamente con el LSD y que será la protagonista de este texto.

 

¿Qué es la Psilocibina?

La psilocibina (también conocida como 4-PO-DMT) es un alcaloide profármaco del clásico compuesto alucinógeno: psilocina, responsable del efecto psicoactivo en el Sistema Nervioso Central. Se ha encontrado que más de 100 especies de hongos contienen psilocibina, muchos de ellas pertenecientes al género Psilocybe. La psilocibina tiene un perfil de uso seguro, se caracteriza por una baja toxicidad fisiológica, no genera conductas de abuso o dependencia, ni por tanto sindrome de abstinencia, y los efectos adversos asociados a su ingesta son bajos. Como con todas las sustancias de esta índole hay que extremar precauciones en el caso de usuarios que hayan padecido algún tipo de brote psicótico, o que tengan antecedentes en su familia directa, haciendo que en estas situaciones no sea recomendable su uso fuera de un entorno clínico perfectamente controlado. De la misma manera que otros psicodélicos clásicos, sus efectos conductuales parecen estar mediados principalmente por la actividad agonista en el receptor 5-hidroxitriptamina (HT) 2A; sin embargo, la actividad de 5-HT2A no parece explicar completamente todos sus efectos.

 

Objetivos de este artículo:

El propósito de este artículo es para revisar la evidencia clínica para la terapia asistida por psilocibina como nuevo enfoque de tratamiento para trastornos psiquiátricos relacionados con ansiedad, depresión y uso de sustancias. Para ello, se ha revisado la literatura existente que investiga la eficacia y seguridad del uso de esta sustancia en un contexto clínico. Encontramos siete ensayos clínicos que investigaron la terapia asistida por psilocibina como tratamiento para trastornos psiquiátricos relacionados a la ansiedad, la depresión y el uso de sustancias. Todos los ensayos demostraron reducciones en la puntuación de las diferentes escalas que medían la psicopatología o aumento de las tasas de respuesta al tratamiento e incluso remisión. Entonces, la terapia asistida con psilocibina posee una eficacia y una seguridad prometedoras, pero se requerirán ensayos clínicos más sólidos para respaldar estos hallazgos y conseguir la utilización de esta sustancia en la psiquiatría clínica.

 

¿De qué manera se han realizado los estudios?

Para los estudios de laboratorio terapéuticos de la psilocibina que se describirán más adelante en esta revisión, la psilocibina se administró como parte de la psicoterapia estructurada, a diferencia de la mayoría de los medicamentos psiquiátricos. Este contexto terapéutico incluye la detección para excluir a las personas con trastornos psicóticos, la preparación del participante para las sesiones, el seguimiento de la sesión, el apoyo interpersonal que fomenta el enfoque interno y la discusión posterior a la sesión de las experiencias de la sesión para aprovechar esas experiencias y fomentar cambios duraderos en el comportamiento y la actitud. Se cree que estos factores maximizan la eficacia y minimizan los efectos adversos psiquiátricos. La psilocibina aumenta moderadamente la presión arterial, por lo que también se excluyeron a los participantes con alto riesgo de problemas cardiovasculares.

 

Cáncer Terminal: Ansiedad y Depresión

El diagnóstico de cáncer tiene un impacto enorme en la mayoría de los pacientes, las familias y los cuidadores. Los sentimientos de depresión, ansiedad y miedo son muy comunes y son respuestas normales a esta experiencia que cambia su vida. Esta situación se exacerba en el caso de que la persona se encuentre en una fase terminal de la enfermedad. Con el objetivo de tratar de reducir la sintomatología ansiógena y depresiva asociada a esta patología se han llevado a cabo varios estudios con resultados prometedores, que permitirán mejorar la calidad de vida de muchos pacientes en los estadios finales de su enfermedad.

En primer lugar, se realizó un pequeño estudio con grupo control, en el que se administró una dosis moderada de psilocibina oral (0.2 mg / kg oral) y placebo activo (niacina) en sesiones separadas (“varias semanas de diferencia”) a 12 pacientes con cáncer en etapa terminal. Estos pacientes padecían además al menos un trastornos relacionado con la ansiedad del DSM-IV como consecuencia de su enfermedad terminal. Los resultados pusieron de manifiesto que los pacientes que recibieron psilocibina obtuvieron una disminución en las escalas que medían depresión [Inventario de depresión de Beck (BDI)] y la ansiedad [Inventario de ansiedad por rasgos de estado (STAI)] en comparación con el placebo, resultados que se mantuvieron durante 3 meses en el caso de la ansiedad y 6 meses en el caso de la depresión. La psilocibina no causó eventos adversos clínicamente significativos.

Otro estudio reciente publicado por los presentes autores utilizó una dosis mayor de psilocibina para el tratamiento de la depresión y la ansiedad en pacientes con cáncer. Los pacientes eran 51 individuos diagnosticados además con alguno de los múltiples posibles trastornos relacionados con el estado de ánimo o la ansiedad del DSM-IV como consecuencia de su diagnóstico de cáncer potencialmente mortal. Este estudio se comparaba una dosis de psilocibina oral relativamente alta (~ 0.31 o ~ 0.43 mg / kg) con una dosis muy baja de psilocibina (~ 0.014 o ~ 0.043 mg / kg) que se esperaba que tuviera poca actividad farmacológica. Los resultados pusieron de manifiesto que hubo una mejora clínica notable de los pacientes que recibieron la dosis alta de psilocibina en comparación a los que recibieron la dosis baja. Aproximadamente el 80% de los participantes en el seguimiento de 6 meses continuó mostrando disminuciones clínicamente significativas en el estado de ánimo deprimido y la ansiedad, y aproximadamente el 60% entró en remisión: en otras palabras, la sintomatología depresiva y ansiógena despareció, volvieron al rango normal. Los beneficios a largo plazo fueron mayores para aquellas personas que puntuaron alto en el test que medía las experiencias subjetivas de tipo místico como consecuencia de la sesión con psilocibina, entendiendo por experiencia mística aquella que implica las siguientes cualidades psicológicas: un sentido de unidad, sacralidad, humor positivo, trascendencia del tiempo y el espacio, e inefabilidad. No se atribuyeron eventos adversos graves a la administración de psilocibina.

Otro estudio reciente similar examinó a 29 pacientes con cáncer diagnosticados con uno de varios trastornos relacionados con la ansiedad DSM-IV. A los pacientes se les administró una dosis oral moderada de 0.3 mg / kg de psilocibina oral y al grupo control placebo activo (niacina) en diferentes sesiones separadas por aproximadamente 7 semanas. Al igual que el estudio descrito anteriormente, este estudio encontró mejoras clínicas significativas en numerosos dominios al comparar el grupo que había recibido psilocibina con el grupo control, incluida la reducción de la ansiedad y la depresión, y el aumento de la calidad de vida. En un seguimiento de aproximadamente 6 meses, el estudio mostró efectos ansiolíticos y antidepresivos duraderos en comparación con las medidas de referencia, al igual que el estudio descrito anteriormente. Los resultados demuestran que la respuesta clínica fue grande, con tasas de respuesta antidepresiva y ansiolítica de aproximadamente 60% a 80% a los 6 meses de seguimiento, y las reducciones en la ansiedad y la depresión fueron mayores para aquellos pacientes que tuvieron experiencias subjetivas de tipo místico durante las sesiones de psilocibina. También como los otros estudios en pacientes con cáncer, no se atribuyeron eventos adversos graves a la administración de psilocibina.

Aunque la era original de la investigación psicodélica clásica se centró en la ansiedad y depresión relacionadas con el cáncer terminal, algunos de los estudios discutidos anteriormente incluyeron algunos participantes que no tenían un diagnóstico terminal, y otra investigación reciente también ha incluido algunos participantes con una enfermedad potencialmente mortal que no sea cáncer. Por lo tanto, los psicodélicos clásicos podrían tener una eficacia terapéutica potencial para la angustia psiquiátrica en los casos de cáncer terminales y no terminales, así como en los estados de enfermedad grave. La investigación futura debería investigar las posibles diferencias en la eficacia entre estos dominios.

 

Depresión resistente al tratamiento

Fuera del contexto del cáncer, otro reciente estudio probó el efecto de la psilocibina en pacientes con depresión mayor resistente a otros tratamientos. Los pacientes recibieron 10 mg de psilocibina oral en la primera sesión y 25 mg en una segunda sesión 1 semana después. Los síntomas depresivos, medidos por el Inventario rápido de síntomas depresivos, el BDI y otras medidas, disminuyeron significativamente hasta 3 meses después del tratamiento, en comparación con las puntuaciones iniciales. Se encontró el mismo patrón para los síntomas de ansiedad medido por el STAI. Cada participante individual mostró una reducción en la severidad de la depresión desde la primera semana que se mantuvo en la mayoría durante 3 meses. Según los criterios estándar para determinar la remisión con el BDI, 8 de 12 alcanzaron el umbral para la remisión completa. La psilocibina no causó ningún evento adverso inesperado o grave.

 

Adicción:

Los primero estudios que analizaron el potencial de los psicodélicos clásicos para tratar la adicción comenzaron ya en la década de 1950 de la mano del LSD, pero no es hasta la actualidad en que se está considerando de manera seria el uso de psilocibina para abordar el trastorno por abuso de sustancias. Los estudios recientes que examinan la psilocibina en el tratamiento de la adicción se encuentran actualmente en una etapa de investigación menos avanzada que los estudios sobre la depresión y ansiedad relacionada con el cáncer, aun así, los resultados son increíblemente prometedores, y aportan un soplo de aire fresco en el tratamiento de un problema con escasa tasa de recuperación sostenible en el tiempo.

El primer estudio del que vamos a hablar aquí se realizó administrando psilocibina a 15 fumadores dependientes de tabaco / nicotina resistentes a otros tratamiento, en el contexto de la terapia cognitivo-conductual para dejar de fumar. A los participantes se les administró ~ 0.29 mg / kg de psilocibina oral. Posteriormente se administró una segunda y tercera dosis de psilocibina 2 y 8 semanas más tarde, respectivamente, después de la fecha objetivo en la que se dejaba de fumar. En estas sesiones posteriores, la dosis administrada se incrementó a ~ 0.43 mg / kg a menos que los investigadores y los participantes decidieran permanecer en la dosis original según la experiencia de la primera sesión. Las sesiones semanales de terapia cognitiva conductual se realizaron hasta 10 semanas después de la fecha en la que se dejó de fumar. A los 6 meses de seguimiento, 12 de 15 participantes (80%) continuaban sin fumar según la verificación biológica con monóxido de carbono en el aliento y resultados de cotinina en la orina. En un seguimiento de 12 meses, 10 de 15 participantes (67%) fueron verificados biológicamente como abstinentes. En un seguimiento a largo plazo que se realizó 2.5 años después de la fecha de abandono, 9 de los 15 participantes (60%) fueron verificados biológicamente como abstinentes. La psilocibina no causó eventos adversos graves. Los resultados de este estudio piloto abierto no pueden tomarse como evidencia sólida de la eficacia de la psilocibina para dejar de fumar. Sin embargo, las altas tasas de abstinencia en comparación con los medicamentos existentes proporcionan justificación para un ensayo aleatorio más grande que los autores actuales están llevando a cabo actualmente.

Aquellos participantes que consiguieron dejar de fumar tuvieron puntuaciones significativamente más altas en la escala que medía el nivel de experiencia mística vivida durante la sesión con psilocibina en comparación con los que habían recaído en el tabaquismo. Además, las puntuaciones más altas de experiencia de tipo místico se correlacionaron significativamente con una mayor reducción del deseo desde el inicio hasta el seguimiento de 6 meses. De acuerdo con los resultados de la angustia psiquiátrica relacionada con el cáncer revisados ​​anteriormente, estos resultados sugieren que los tipos específicos de experiencias psicológicas, no solo recibir el medicamento, son importantes para obtener resultados terapéuticos beneficiosos.

Otra pista con respecto a los mecanismos psicológicos que subyacen a los efectos de la psilocibina en el abandono del hábito de fumar es proporcionada por un reciente estudio de encuesta en línea a 358 personas que informaron haber dejado de fumar después de haber tomado algún psicodélico clásico. Específicamente, los participantes informaron síntomas de abstinencia afectiva menos graves (p. Ej., Depresión, antojo) en comparación con sus intentos anteriores sin psicodélicos clásicos. Esto proporciona otra conexión potencial a la investigación relacionada con la ansiedad y el cáncer terminal y la depresión resistente al tratamiento. Es decir, la disminución de los procesos afectivos podrían desempeñar un papel clave en los efectos terapéuticos de la psilocibina, incluso fuera del contexto de los trastornos del estado de ánimo.

Similar al estudio piloto para dejar de fumar descrito anteriormente, otro pequeño estudio examinó el uso de psilocibina en el tratamiento de la dependencia del alcohol. Diez participantes dependientes del alcohol recibieron psilocibina en el contexto de un programa de 12 semanas de terapia de mejora motivacional. Los participantes debían haberse abstenido del alcohol durante 24 h antes de su primera sesión de psilocibina, en la que se administraron 0,3 mg / kg de psilocibina oral. Para algunos participantes, se produjo una segunda sesión 4 semanas más tarde, en la que se administraron 0,4 mg / kg. Se realizaron cuatro sesiones de terapia entre las dos sesiones de psilocibina, y se realizaron cuatro sesiones de terapia adicionales después de la sesión final de psilocibina. El consumo medio de alcohol autoinformado disminuyó significativamente después de la primera sesión de psilocibina, y permaneció más bajo que el valor basal a las 36 semanas de seguimiento. Se informó que el consumo de alcohol se redujo un 40% los días posteriores al inicio del estudio y en un 20% los meses de seguimiento. De acuerdo con los hallazgos de los estudios de angustia psiquiátrica relacionada con el cáncer y el abandono del hábito de fumar, los puntajes más altos de experiencia de tipo místico en la primera sesión de psilocibina se relacionaron significativamente con mayores reducciones en el consumo de alcohol. No se informaron eventos adversos graves como resultado de la administración de psilocibina. Animado por estos signos prometedores de eficacia potencial, este grupo de investigación ha iniciado un gran ensayo aleatorio de psilocibina en el tratamiento de la dependencia del alcohol.

 

Otros trastornos

Cefaleas en racimo

¿Qué es la Cefalea en Racimos o cefalea de Horton?

Un tipo de cefalea primaria que provoca un dolor en varias zonas de un lado de la cabeza: en la frente (frontal), en los ojos (orbitaria) y por encima del oído (temporal). Puede ser crónica o bien remitir durante meses o años. También la llaman cefalea de Horton, cefalea histamínica o incluso cefalea suicida.

Una serie de casos publicados de 53 pacientes automedicados sugirió que los hongos que contienen psilocibina, además del LSD, pueden ser efectivos para tratar las cefaleas en racimos o reducir su aparición. Esto es alentador porque las terapias aprobadas muestran una eficacia limitada en el tratamiento de este trastorno, y el dolor resultante del trastorno a menudo es grave y debilitante. Curiosamente, los autoinformes sugieren eficacia con dosis que no producen efectos psicoactivos notables. Si los ensayos clínicos rigurosos confirman estos resultados, esta aplicación terapéutica probablemente sería distinta de las otras terapias psicodélicas clásicas, ya que los resultados terapéuticos positivos no parecen depender de experiencias subjetivas después de la administración de psilocibina.

Además otro estudio de 496 individuos con cefaleas en racimos sugirió que la psilocibina y los psicodélicos clásicos pueden proporcionar respuestas de tratamiento comparables o mejores que las terapias aprobadas existentes. Aunque la eficacia potencial de la psilocibina para los dolores de cabeza en racimo es alentadora, es importante tener en cuenta que la evidencia hasta la fecha se basa en individuos automedicados que usan sustancias no reguladas y no implica ningún control para los efectos del placebo. Debe tenerse en cuenta que existe otro estudio piloto abierto de un compuesto no psicoactivo (2-bromo-LSD) con similitudes estructurales con el LSD mostró efectos prometedores para el abordaje de esta patología. Si las investigaciones futuras confirman que este u otros análogos no psicoactivos de los psicodélicos clásicos alivian los dolores de cabeza en racimo, probablemente disminuiría las posibilidades de que la psilocibina se convierta en un medicamento aprobado para esta indicación, dado que los posibles efectos psicoactivos se considerarían efectos secundarios innecesarios.

¿Qué tiene de especial la Psilocibina?

Los avances en la tecnología de neuroimagen han permitido un investigación más robusta del cerebro humano de lo que fue posible en la década de 1950, cuando la primera edición de la Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) se publicó y los primeros medicamentos psiquiátricos aparecieron en el mercado. Investigaciones recientes sugieren que los cambios de conectividad funcional en el cerebro pueden estar involucrados en la fisiopatología de los trastornos psiquiátricos. Una activación no normativa, como la hiperconectividad en la red neuronal por defecto se ha asociado con la presencia de psicopatologías, este es el caso tanto de la depresión como del Alzheimer, pero los agonistas psicodélicos de la serotonina como la psilocibina pueden profundamente interrumpir estos circuitos disfuncionales de la red neuronal por defecto y proporcionar un tratamiento novedoso para trastornos psiquiátricos.

 

¿Qué es la Red Neuronal Por defecto y cómo nos afecta su hiperactivación?

Para comprender el poder de actuación de la psilocibina a nivel cerebral, y como este se relaciona con la reducción sintomatológica de los trastornos psicológicos, es necesario citar el estudio realizado por Beckley Foundation y el Imperial College London, relativo a la observación del flujo sanguíneo y actividad neuronal en ciertas regiones del cerebro cuando éste se haya bajo los efectos de la psilocibina.

Es necesario dar un paso atrás para entender lo que son las redes neuronales por defecto, también conocidas como DMN por sus siglas en inglés. Para ello hay que señalar un hecho que sorprendió a los neurólogos desde el primer momento en que fue descubierto: que el consumo de energía del cerebro es prácticamente igual cuando éste se halla en reposo que cuando lo sometemos a actividad intensa. La variación de consumo entre un estado y otro es de apenas el 5%.

Esto llevó a muchos estudiosos a conjeturar que incluso cuando aparentemente, o al menos conscientemente, el cerebro no está llevando a cabo ninguna actividad, ha de haber actividades no conscientes que el cerebro constantemente desempeña, y que justifiquen el consumo ininterrumpido de energía.

A medida que las técnicas de monitorización cerebral se han desarrollado más, se ha podido observar que existen ciertas regiones del cerebro que actúan conjuntamente siguiendo lo que se podrían denominar patrones rígidos, y que precisamente se activan cuando dejamos de realizar cualquier otra actividad. Por ese motivo se les ha llamado redes neuronales por defecto, o en inglés default mode networks (DMN). Vemos que las regiones cerebrales implicadas en la DMN son áreas encargadas de aspectos tales como la memoria, las emociones, la conciencia de uno mismo, identidad, las representaciones visuales, el sentido del yo y las ideas prospectivas.

Siendo que tales aspectos tienen una fortísima predominancia en las experiencias con substancias psicodélicas, era de esperar que bajo la influencia de la psilocibina la DMN mostrase un incremento de actividad. Pero los resultados que los investigadores encontraron fueron exactamente opuestos. La interconectividad de las áreas que forman la DMN se debilita con dosis de psilocibina y de hecho hay una relación proporcional entre la intensidad de la experiencia psicodélica y el debilitamiento de la DMN.

Lo interesante desde un punto de vista terapéutico es que el funcionamiento anómalo de la DMN está relacionado con un amplio número de desórdenes mentales.En el autismo y el alzheimer por ejemplo nos encontramos con una marcada falta de actividad de la DMN. Por el contrario los enfermos de depresión o ansiedad sufren una sobreactividad en la DMN.

Concretamente lo que se observa en los pacientes con depresión es una predominancia de la DMN sobre otras áreas del cerebro más orientadas hacia actividades exteriores, y además una “petrificación” de los patrones de activación habituales observados en la DMN. Tales observaciones proporcionan una explicación fisiológica razonable de los síntomas conductuales observados frecuentemente en los pacientes de depresión.

Los resultados obtenidos tanto en este como en otros estos estudios de neuroimagen afirman sobre el potencial terapéutico de la psilocibina para tratar trastornos psiquiátricos se basa en que produce una interrupción total o parcial de las conexiones en la red neuronal por defecto, y un aumento de la interconectividad a nivel global, por lo tanto las conexiones asociadas a patrones de conducta desadaptativos, rígidos y automáticos se desdibujan, pierden poder, mientras que otras nuevas conexiones nacen, entonces, como el efecto de la sustancia desaparece, los patrones de conducta pueden flexibilizarse, las redes neuronales pueden reconectarse de forma “saludable” , en ausencia de las fuerzas patológicas impulsoras que originalmente condujeron a la rigidez en el patrón de comportamiento y por tanto a la enfermedad “(Nichols, Johnson y Nichols 2017).

Un desafío a las teorías biológicas de los efectos psicodélicos clásicos terapéuticos es el hecho de que los efectos terapéuticos persisten mucho después de los efectos farmacológicos agudos. Una hipótesis plausible es que la desestabilización aguda de las redes cerebrales por la psilocibina puede brindar la oportunidad de alterar la actividad de la red cerebral de manera persistente. Además de explicar por qué los efectos terapéuticos se sostienen en el tiempo, esta hipótesis también es atractiva porque puede explicar el fuerte papel que el contexto apropiado y la psicoterapia juegan en los efectos terapéuticos de los psicodélicos clásicos. Es decir, la administración psicodélica clásica puede ocasionar un estado plástico con respecto a la actividad cerebral, y el contexto psicoterapéutico que rodea la administración psicodélica clásica (que incluye preparación para sesiones, monitoreo de sesiones y apoyo interpersonal que alienta el enfoque interno y la discusión posterior a la sesión de experiencias de sesión para aprovechar esas experiencias para alentar cambios duraderos en el cambio de comportamiento y actitud) puede servir para establecer cambios a más largo plazo en la actividad del cerebro. Esta explicación también corrobora los resultados que la terapia con psicodélicos, bien con LSD o con Psilocibina ha obtenido en pacientes con trastorno por abuso de sustancias (especialmente alcoholismo).

La capacidad de estas sustancias para “defragmentar” los patrones de conducta cuando éstos han alcanzado un excesivo nivel de petrificación y obsesividad, es hoy por hoy la mayor esperanza de curación masiva para todos los millones de personas aquejadas de depresión, adicciones y trastornos antisociales de la personalidad. En resumen, en palabras de José Carlos Bouso, director de ICEERS (International Center for Ethnobotanical Education, Research & Service), “Parece ser que, al verse reducida la actividad en estas regiones, nuestro ego se desplaza del primer plano al fondo, viendo que nuestro yo forma parte de un campo más amplio, lo que produce en las personas un cambio de conciencia: se sienten más conectados con un mundo mucho más grande que ellos mismos, más altruistas y sin miedo a la muerte.

 

Conclusión

El estado actual de la investigación moderna sugiere que la terapia con psilocibina es una alternativa prometedora al abordaje de diferentes patologías psicológicas de nuestra era. A medida que aumente la evidencia convincente sobre la seguridad y la eficacia del uso de esta sustancia, será necesario que los gobiernos apoyen la investigación sobre el potencial terapéutico de los psicodélicos clásicos. La investigación reciente con psilocibina, especialmente la evidencia de efectos terapéuticos persistentes en el tiempo derivados de una sola toma, abren un nuevo horizonte para el tratamiento y abordaje de muchísimos trastornos que anteriormente no han sido tratados de manera efectiva.

 

Bibliografía

  • Strassman, Rick J. “Hallucinogenic drugs in psychiatric research and treatment: Perspectives and prospects.” Journal of Nervous and Mental Disease 183.3 (1995): 127-138.
  • Grob, C. S., Danforth, A. L., Chopra, G. S., Hagerty, M., McKay, C. R., Halberstadt, A. L., & Greer, G. R. (2011). Pilot study of psilocybin treatment for anxiety in patients with advanced-stage cancer. Archives of general psychiatry68(1), 71-78.
  • Grob, C. S., Bossis, A. P., & Griffiths, R. R. (2013). Use of the classic hallucinogen psilocybin for treatment of existential distress associated with cancer. In Psychological aspects of cancer (pp. 291-308). Springer, Boston, MA.
  • Johnson, M. W., Garcia-Romeu, A., Cosimano, M. P., & Griffiths, R. R. (2014). Pilot study of the 5-HT2AR agonist psilocybin in the treatment of tobacco addiction. Journal of psychopharmacology28(11), 983-992.
  • Carhart-Harris, R. L., Bolstridge, M., Rucker, J., Day, C. M., Erritzoe, D., Kaelen, M., … & Taylor, D. (2016). Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: an open-label feasibility study. The Lancet Psychiatry3(7), 619-627.
  • Carhart-Harris, R. L., Bolstridge, M., Day, C. M. J., Rucker, J., Watts, R., Erritzoe, D. E., … & Rickard, J. A. (2018). Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: six-month follow-up. Psychopharmacology235(2), 399-408.
  • Ross, S., Bossis, A., Guss, J., Agin-Liebes, G., Malone, T., Cohen, B., … & Su, Z. (2016). Rapid and sustained symptom reduction following psilocybin treatment for anxiety and depression in patients with life-threatening cancer: a randomized controlled trial. Journal of psychopharmacology30(12), 1165-1180.
  • Garcia-Romeu, A., R Griffiths, R., & W Johnson, M. (2014). Psilocybin-occasioned mystical experiences in the treatment of tobacco addiction. Current drug abuse reviews7(3), 157-164.
  • Bogenschutz, M. P. (2013). Studying the effects of classic hallucinogens in the treatment of alcoholism: rationale, methodology, and current research with psilocybin. Current drug abuse reviews6(1), 17-29.
  • Bogenschutz, M. P., Forcehimes, A. A., Pommy, J. A., Wilcox, C. E., Barbosa, P. C. R., & Strassman, R. J. (2015). Psilocybin-assisted treatment for alcohol dependence: a proof-of-concept study. Journal of psychopharmacology29(3), 289-299.