Descenso a mis infiernos.

Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio, un hombre poseído por un espíritu impuro… Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él, gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo?. ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”. Porque Jesús le había dicho: “ Sal de este hombre, espíritu impuro!”. Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. Él respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.

Evangelio de S. Marcos 5, 1 (1)

Mi primer descenso.

Aquel día me senté junto a ella, junto a mi compañera de vida y de camino, y ambos, desde una valentía que he visto en pocas personas, nos adentramos en los estados de consciencia expandida que proporciona la copa mística(2).

Solos ella y yo, sin cuidador ni guía, situación tan desaconsejable como atrevida, propia de la inconsciencia que suele adjudicarse a la juventud, pero que con frecuencia es la perla que adorna a quienes ya han vivido mucho. Sin duda vivir mucho tiene algo que ver con los años, pues no es posible vivir mucho en poco tiempo; sin embargo la mayor parte de quienes conozco que peinan canas son personas que han durado mucho, y parece que vivir es algo que les dio miedo o que se les olvidó por el camino.

Esa fue la primera vez en mi larga vida que descendí conscientemente a mis infiernos, y fue terrible. Mis demonios me asustaban, eran feos y horribles, despiadados y crueles, y, sobre todo, absurdos. Algunos llevaban sobre sus desnudos pechos su nombre tatuado, ora como si fuera a fuego, ora como una tenue neblina: Soberbia, Venganza, Sinrazón, Rabia, Astucia, Resentimiento, Impotencia, Poder, Cosificación, Deshumanización, Dominación, Sinsentido, Alienación, Perpetuación, Eternidad…

El dolor y el miedo me sobrecogieron y me arrollaron. Mi compañera, que también había ingerido la comida de las diosas(3), tuvo el valor de salir de su proceso como pudo para poder asistirme, para consolarme en un dolor que no tenía consuelo, para mitigar los efectos del terrible huracán que arrasaba mi isla, mi pequeña e insignificante existencia en esto que orgullosamente llamamos realidad.

Agradezco profundamente a mi compañera de experiencia su valentía al emprender su viaje junto al mío y junto a mí, su inmensa fuerza para salir de su propia experiencia para atenderme, su dedicación a mi desconsuelo, y su atención cuidadora y paliativa. Sin ella no habría salido indemne de mi excursión a los infiernos.

El viaje fue liberador, visitar los infiernos y ver de cara a los ángeles caídos fue tan terrible como liberador. Sin embargo no debí de quedar del todo liberado, pues el sentimiento de que no era suficiente era mayor que el sentimiento de liberación que siguió a la experiencia; y las ganas de volver al reino de las oscuras sombras comenzó a azuzarme desde el mismo instante en que volví al estado de consciencia ordinaria y me acompañó durante algún tiempo.

El segundo descenso.

La segunda vez que descendí a mis infiernos no sé si lo hice por soberbia, por la inconsciente llamada que se repetía desde algún lóbrego rincón de mi ser desconocido desde mi primer descenso, por dictado de las Parcas(4) o si fue la casualidad quien me llevó de nuevo a la morada de Tántalo(5). En todo caso no tenía elección posible, pues los Hados conducen a quienes se someten a ellos, pero arrastran a quienes se les resisten.

Recuerdo que en esa ocasión se nublaron mis sentidos, dejé de percibir cuanto me rodeaba, dejé de verlo, de oírlo y de sentirlo en mi piel. Y al mismo tiempo, y en una forma contradictoria y misteriosa, se expandieron mis sentidos: cuanto percibía formaba parte de otro mundo, de un mundo que no se muestra en los estados ordinarios de consciencia, pero que es tan real o más que aquél: el mundo de la experiencia expandida.

Creo que fue en Madrid, no estoy seguro. Era una toma colectiva de ayahuasca. Esta vez sí, con cuidadores, guías y acompañantes. Allí regresé al Tártaro, que hasta ese momento yo había creído que era universal y compartido.

Sin embargo me di cuenta pronto que lo que yo tomaba por el Tártaro era mi peculiar infierno, mi sótano, la parte oscura de mi morada cuya existencia conocía tan solo por referencias e historias que nunca acepté del todo. No lo podía creer, los cimientos de mi casa eran peor que la más pérfida mazmorra, negra, húmeda y llena de seres malolientes, pegajosos y malvados. ¡Esos eran los cimientos de mi casa, de mi castillo! Sin ellos todo mi ser se habría venido abajo.

La consciencia expandida nos juega esas malas pasadas: lo que creemos ajeno, todo eso que rechazamos, censuramos, condenamos y combatimos es en realidad nuestro sustento, lo que nos mantiene de pie. O al menos es lo que a mí me mantiene erguido, vivo. Y eso era lo que mi consciencia expandida me mostraba.

Descubrir que la fuerza que me sustenta es la oscuridad, fue de una luminosidad cegadora; entendí en ese mismo momento por qué al capitán de los ángeles caídos se le llama también Lucifer, el príncipe de la luz.

Aún hoy es muy confuso para mí, pero tan inexplicable como ineludible: si rascas un poco en mí, tras la hermosa piel encontrarás demonios pestilentes y voraces. Sin duda el descubrimiento había sido un regalo de las diosas, mis eternas guías.

La consciencia de que esta vez eran mis demonios (sin duda los mismos que visité antaño) me producía sin igual repugnancia, un asco que se convirtió en vómito repetido e insistente. Quise exorcizarlos, pero no se fueron; creo que jamás fui un buen nigromante. Qué remedio. Todavía revivirlo me produce náuseas.

No recuerdo bien cómo ocurrió, mas me resigné a su compañía y descubrí que no me acompañaba el miedo: eran míos, eran yo mismo y mi mejor opción era acostumbrarme a convivir con ellos (¿o debo decir con ellas?). También descubrí que Azrael, en ángel de la muerte, no les acompañaba, no estaba en ningún sitio; aunque no entendía, ni entiendo aún por qué, el descubrimiento era coherente con mi ausencia de miedo a la muerte, miedo que no recuerdo que me haya acompañado nunca; antes al contrario, he tenido siempre a la muerte como mi más constante acompañante, casi mi amiga.

Esa vez mi esfuerzo, el que una pequeña voz me indicaba continuamente que me convenía hacer, estuvo dedicado a aceptar a mis demonios, a las bestias infernales que constituyen mis entrañas. Por fin me percibía completo, con luces y con sombras, hermoso y repugnante, grandioso y miserable. Tan solo me quedaba digerirlo, lo que aún ando haciendo. Pero ya era un ser humano verdadero, completo, entero.

No solo el miedo a la muerte estaba ausente, tampoco estaba el demonio de la Culpa-Perdón, y eso ya no me resultaba coherente, pues en mi niñez y juventud arrastré la culpa por el placer que sentí de niño las veces en que fui abusado. Una culpa que influyó en mi comportamiento durante años. No eran míos esos demonios?

Es posible que algunos de los demonios que viven en mi sótano estén solo de paso, que no sean habitantes de la casa sino meros invitados? O tal vez ocupas? Entonces sentirme pleno, sentirme completo al fin es incluir en mi plenitud aquellos demonios que me poseen a veces y que no son yo, que no forman parte de mi ser? Es pues una plenitud en la que sobran algunos demonios?

Sin duda, los demonios no son los únicos yoes que me poseen o influyen de vez en cuando. Me constituyen con frecuencia otros personajes, mis yoes, o roles, o máscaras que me pongo para funcionar en éste o aquél ambiente: ahora soy profesor, ahora soy seductor, después soy estratega, después seré confidente, ayer fui un compasivo amigo. Todos esos personajes que me constituyen son yo mismo, la parte alta de mi edificio, la que está expuesta a la luz del sol; tan parte de mi edificio, de mí mismo, como los sótanos sobre los que está construido. Hay también intrusos viviendo en la parte alta? Sin duda será también así. Pero su descubrimiento y mi encuentro con ellos son otra historia.

Lo divertido es que muchas veces yo soy quien no soy, que muchas veces me posee un personaje, ángel o demonio, que no es mío, que se ha colado de rondón o que es un mero habitante temporal de mi casa.

Volver a mis infiernos.

La tercera vez que descendí a mis infiernos fue buscada, yo quería de nuevo encontrarme con mis demonios, saludarlos.

Elegí otra vez una sesión de ingesta colectiva de ayahuasca, con la presidencia de un gurú que finge no serlo para darse un aura de intangibilidad y una protección contra quienes se previenen de torticeros gurús y falsos maestros del espíritu. Y con algunos de sus sus auxiliares, que hacían de cuidadores.

Bajé alegre y voluntarioso. Y allí estaban mis diablos, pues desde que me fueron presentados como mi otro yo mismo dejaron de ser demonios: ya no podían poseerme, sino simplemente hacer muchas maldades, mil diabluras, que sin duda hacen y harán mientras yo viva.

También en esta ocasión mis sentidos dejaron de percibir un mundo para percibir otro, el mundo que percibe la consciencia expandida. Pasé de la experiencia ordinaria a la experiencia expandida. Más esta vez estuve continuamente haciendo excursiones a la experiencia expandida, iba y venía desde mis infiernos a la sala de la toma. A lo mejor para cerciorarme de que las dos realidades estaban contiguas, una dentro de la otra, y, sobre todo, que yo estaba en ambas a la vez.

Estaban. Se sorprendieron al verme, sobre todo al verme ir hacia ellos alegre y contento. Se enfadaron. Mi alegría los enfurecía, quisieron de mil maneras asustarme. A mi me resultaban cómicos, divertidos, feos, algo inconsistentes y más reales que jamás. Los abracé. Uno a uno. Por turnos. Se resistían, ululaban, me amenazaban e intentaban zafarse de mi abrazo; todo en vano, mis sarmentosos brazos se ceñían a su confusa y desdibujada cintura. Eran míos. Me divertí al abrazarlos, al reconocerlos como yo mismo.

Quienes me vieron desde fuera, desde el cuidado y la atención que nos prestaban a los tomadores de ayahuasca de esa noche, me contaron que estuve bailando una danza curiosa y divertida, que me arrastraba y retorcía continuamente por el suelo, una y otra vez. Parece que yo era una mezcla de serpiente y pulpo fuera del agua, pugnando por respirar o tal vez por encantar a alguien con mi danza.

Salí de la danza renovado, consciente de mí mismo, reconociéndome incrédulo en el amor que brotaba de mí hacia mis propios infiernos. Me di cuenta que las únicas formas de no proyectar sombra son no existir o vivir permanentemente en las tinieblas: mi oscura sombre estaba allí porque yo estaba en la luz, y era fuerte porque la luz era intensa.

Esa noche me dejó un regusto de placer inexplicable y atractivo, que me llama una y otra vez.

Tal vez por esa llamada he vuelto varias veces a mis lóbregas mazmorras, a mis particulares sombras y negruras. Sin embargo mis posteriores visitas al reino de la noche, de mi noche, no han vuelto a ser tan intensas, ni tan terribles, ni tan placenteras. Sin duda han perdido ya el sabor de la aventura y el interés de lo nuevo.

Pero me siento, por fin, un hombre completo y pleno. Con una plenitud transitoria, pues parte de quienes soy, de quienes forman mi plenitud, son personajes que tan solo están de paso, que acabarán por abandonarme. En todo caso me siento el Señor de mí mismo. Quizás por eso ha dicho el profeta de Allah: Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor.”

Abu Fran.

(1) La existencia de seres “espirituales” o de otros mundos que poseen o se introducen en el interior de los seres humanos está presente en numerosas mitologías de múltiples culturas, tanto pretéritas como actuales. Sirva de ejemplo el pseudomito actual de los Reptilianos, quienes, como los demonios, se introducen en los humanos -a veces varios reptilianos en un solo ser humano- y se alimentan de su sufrimiento.
Lo que a mi personalmente me induce a sospechar este conjunto de mitos es la universalidad de la experiencia en la que sin duda se asientan. La diversidad de mitos para referirse a un mismo tipo de experiencia se debe solamente a la diversidad de culturas y a la falta de referentes filosóficos o culturales de quienes lo experimentan.

(2) Los sufís se refieren con frecuencia a “la copa” o “el vino” para hablar metafóricamente de lo que les permite el contacto con la divinidad. El conocido poeta y seik sufí Jalaludin Rumí se refiere a esa bebida como “el vino que nuestra religión no prohíbe”. Si tenemos en cuenta que Rumí era musulmán hemos de concluir que dicho “vino” es una sustancia que no contiene alcohol, pero que indudablemente produce una embriaguez mística (como los mismos sufís afirman en muchos de sus escritos).
Numerosos antropólogos afirman que dicha bebida mística probablemente estaba confeccionada con hachís, opio o ruda siria. El uso que actualmente hacen en algunas Tarikas sufís de la orden Fatimiya de una bebida análoga a la ayahuasca, a base de ruda siria y mimosa hostilis, confirman dichas investigaciones. http://realitysandwich.com/76773/fatimiya_sufi_ayahuasca/

(3) Un amplio número de antropólogos y etnólogos se refieren a los enteógenos que se ingieren en rituales chamánicos y religiosos como la “comida de los dioses” y términos análogos. Personalmente prefiero siempre hablar de diosas en lugar de dioses, porque estimo que ya es hora de ir modificando la base patriarcal de la mentalidad actual de muchos de nosotros.
En las mitologías que sustentan este tipo de rituales esas sustancias se ingieren para conectar con los espíritus o con los dioses; en otras ocasiones son los mismos dioses o entidades espirituales (como Pachamama) quienes ponen a disposición de los humanos estas sustancias para que puedan conseguir determinados fines.

(4) En el mundo latino de la antigua Roma las Parcas eran las personificaciones del destino (también llamado fátum, hado o sino). Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal y de cada inmortal desde el nacimiento hasta la muerte.

(5) En la mitología griega, Tántalo era un hijo de Zeus y la oceánide Pluto. Se convirtió en uno de los habitantes del Tártaro, la parte más profunda del Inframundo, reservada al castigo de los malvados, como castigo personal por varias ofensas que infringió a los dioses.

 

El potencial terapéutico de la Psilocibina

Revisión Bibilográfica, Claudia Val

 

El uso de psicodélicos clásicos, como la psilocibina, data de hace siglos, habiendo sido parte de la cultura ritual de numerosas sociedades desde los albores de los tiempos. En cambio, para la sociedad occidental contemporánea, no es hasta la síntesis e identificación de la psicoactividad de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) en 1943 que estos compuestos y sus efectos recibieron una cantidad significativa atención de la comunidad científica. Entre la década de 1950 y 1960 se publicaron más de 1000 artículos clínicos en los que se trataba a aproximadamente 40.000 pacientes con estas sustancias, obteniendo excelentes resultados, especialmente en el abordaje de patologías ansiógenas, depresivas y de abuso de sustancias.

Pese a que los estudios iniciales fueron prometedores, la extensión del uso de estas sustancias psicodélicas al contexto no médico, y la asociación entre los psicodélicos clásicos y la contracultura emergente del momento, provocaron una reacción política por la cual la investigación con estos compuestos en humanos fue marginada, los fondos gubernamentales para la investigación psicodélica clásica terminaron, y las regulaciones lo hicieron difícil, poniendo fin a casi todos los estudios que se estaban llevando a cabo en aquella época.

Actualmente, debido a la escasa eficacia de los tratamientos existentes para el abordaje de las psicopatologías de nuestra sociedad, la investigación moderna ha reiniciado el interés en el potencial terapéutico de estas sustancias, abriendo espacio para nuevas investigaciones y ampliación de las ya existentes. Aunque el LSD fue el compuesto psicodélico clásico más estudiado en la era anterior de la investigación, los estudios clínicos reciente se han centrado principalmente en la psilocibina, que está estrechamente relacionada farmacológicamente con el LSD y que será la protagonista de este texto.

 

¿Qué es la Psilocibina?

La psilocibina (también conocida como 4-PO-DMT) es un alcaloide profármaco del clásico compuesto alucinógeno: psilocina, responsable del efecto psicoactivo en el Sistema Nervioso Central. Se ha encontrado que más de 100 especies de hongos contienen psilocibina, muchos de ellas pertenecientes al género Psilocybe. La psilocibina tiene un perfil de uso seguro, se caracteriza por una baja toxicidad fisiológica, no genera conductas de abuso o dependencia, ni por tanto sindrome de abstinencia, y los efectos adversos asociados a su ingesta son bajos. Como con todas las sustancias de esta índole hay que extremar precauciones en el caso de usuarios que hayan padecido algún tipo de brote psicótico, o que tengan antecedentes en su familia directa, haciendo que en estas situaciones no sea recomendable su uso fuera de un entorno clínico perfectamente controlado. De la misma manera que otros psicodélicos clásicos, sus efectos conductuales parecen estar mediados principalmente por la actividad agonista en el receptor 5-hidroxitriptamina (HT) 2A; sin embargo, la actividad de 5-HT2A no parece explicar completamente todos sus efectos.

 

Objetivos de este artículo:

El propósito de este artículo es para revisar la evidencia clínica para la terapia asistida por psilocibina como nuevo enfoque de tratamiento para trastornos psiquiátricos relacionados con ansiedad, depresión y uso de sustancias. Para ello, se ha revisado la literatura existente que investiga la eficacia y seguridad del uso de esta sustancia en un contexto clínico. Encontramos siete ensayos clínicos que investigaron la terapia asistida por psilocibina como tratamiento para trastornos psiquiátricos relacionados a la ansiedad, la depresión y el uso de sustancias. Todos los ensayos demostraron reducciones en la puntuación de las diferentes escalas que medían la psicopatología o aumento de las tasas de respuesta al tratamiento e incluso remisión. Entonces, la terapia asistida con psilocibina posee una eficacia y una seguridad prometedoras, pero se requerirán ensayos clínicos más sólidos para respaldar estos hallazgos y conseguir la utilización de esta sustancia en la psiquiatría clínica.

 

¿De qué manera se han realizado los estudios?

Para los estudios de laboratorio terapéuticos de la psilocibina que se describirán más adelante en esta revisión, la psilocibina se administró como parte de la psicoterapia estructurada, a diferencia de la mayoría de los medicamentos psiquiátricos. Este contexto terapéutico incluye la detección para excluir a las personas con trastornos psicóticos, la preparación del participante para las sesiones, el seguimiento de la sesión, el apoyo interpersonal que fomenta el enfoque interno y la discusión posterior a la sesión de las experiencias de la sesión para aprovechar esas experiencias y fomentar cambios duraderos en el comportamiento y la actitud. Se cree que estos factores maximizan la eficacia y minimizan los efectos adversos psiquiátricos. La psilocibina aumenta moderadamente la presión arterial, por lo que también se excluyeron a los participantes con alto riesgo de problemas cardiovasculares.

 

Cáncer Terminal: Ansiedad y Depresión

El diagnóstico de cáncer tiene un impacto enorme en la mayoría de los pacientes, las familias y los cuidadores. Los sentimientos de depresión, ansiedad y miedo son muy comunes y son respuestas normales a esta experiencia que cambia su vida. Esta situación se exacerba en el caso de que la persona se encuentre en una fase terminal de la enfermedad. Con el objetivo de tratar de reducir la sintomatología ansiógena y depresiva asociada a esta patología se han llevado a cabo varios estudios con resultados prometedores, que permitirán mejorar la calidad de vida de muchos pacientes en los estadios finales de su enfermedad.

En primer lugar, se realizó un pequeño estudio con grupo control, en el que se administró una dosis moderada de psilocibina oral (0.2 mg / kg oral) y placebo activo (niacina) en sesiones separadas (“varias semanas de diferencia”) a 12 pacientes con cáncer en etapa terminal. Estos pacientes padecían además al menos un trastornos relacionado con la ansiedad del DSM-IV como consecuencia de su enfermedad terminal. Los resultados pusieron de manifiesto que los pacientes que recibieron psilocibina obtuvieron una disminución en las escalas que medían depresión [Inventario de depresión de Beck (BDI)] y la ansiedad [Inventario de ansiedad por rasgos de estado (STAI)] en comparación con el placebo, resultados que se mantuvieron durante 3 meses en el caso de la ansiedad y 6 meses en el caso de la depresión. La psilocibina no causó eventos adversos clínicamente significativos.

Otro estudio reciente publicado por los presentes autores utilizó una dosis mayor de psilocibina para el tratamiento de la depresión y la ansiedad en pacientes con cáncer. Los pacientes eran 51 individuos diagnosticados además con alguno de los múltiples posibles trastornos relacionados con el estado de ánimo o la ansiedad del DSM-IV como consecuencia de su diagnóstico de cáncer potencialmente mortal. Este estudio se comparaba una dosis de psilocibina oral relativamente alta (~ 0.31 o ~ 0.43 mg / kg) con una dosis muy baja de psilocibina (~ 0.014 o ~ 0.043 mg / kg) que se esperaba que tuviera poca actividad farmacológica. Los resultados pusieron de manifiesto que hubo una mejora clínica notable de los pacientes que recibieron la dosis alta de psilocibina en comparación a los que recibieron la dosis baja. Aproximadamente el 80% de los participantes en el seguimiento de 6 meses continuó mostrando disminuciones clínicamente significativas en el estado de ánimo deprimido y la ansiedad, y aproximadamente el 60% entró en remisión: en otras palabras, la sintomatología depresiva y ansiógena despareció, volvieron al rango normal. Los beneficios a largo plazo fueron mayores para aquellas personas que puntuaron alto en el test que medía las experiencias subjetivas de tipo místico como consecuencia de la sesión con psilocibina, entendiendo por experiencia mística aquella que implica las siguientes cualidades psicológicas: un sentido de unidad, sacralidad, humor positivo, trascendencia del tiempo y el espacio, e inefabilidad. No se atribuyeron eventos adversos graves a la administración de psilocibina.

Otro estudio reciente similar examinó a 29 pacientes con cáncer diagnosticados con uno de varios trastornos relacionados con la ansiedad DSM-IV. A los pacientes se les administró una dosis oral moderada de 0.3 mg / kg de psilocibina oral y al grupo control placebo activo (niacina) en diferentes sesiones separadas por aproximadamente 7 semanas. Al igual que el estudio descrito anteriormente, este estudio encontró mejoras clínicas significativas en numerosos dominios al comparar el grupo que había recibido psilocibina con el grupo control, incluida la reducción de la ansiedad y la depresión, y el aumento de la calidad de vida. En un seguimiento de aproximadamente 6 meses, el estudio mostró efectos ansiolíticos y antidepresivos duraderos en comparación con las medidas de referencia, al igual que el estudio descrito anteriormente. Los resultados demuestran que la respuesta clínica fue grande, con tasas de respuesta antidepresiva y ansiolítica de aproximadamente 60% a 80% a los 6 meses de seguimiento, y las reducciones en la ansiedad y la depresión fueron mayores para aquellos pacientes que tuvieron experiencias subjetivas de tipo místico durante las sesiones de psilocibina. También como los otros estudios en pacientes con cáncer, no se atribuyeron eventos adversos graves a la administración de psilocibina.

Aunque la era original de la investigación psicodélica clásica se centró en la ansiedad y depresión relacionadas con el cáncer terminal, algunos de los estudios discutidos anteriormente incluyeron algunos participantes que no tenían un diagnóstico terminal, y otra investigación reciente también ha incluido algunos participantes con una enfermedad potencialmente mortal que no sea cáncer. Por lo tanto, los psicodélicos clásicos podrían tener una eficacia terapéutica potencial para la angustia psiquiátrica en los casos de cáncer terminales y no terminales, así como en los estados de enfermedad grave. La investigación futura debería investigar las posibles diferencias en la eficacia entre estos dominios.

 

Depresión resistente al tratamiento

Fuera del contexto del cáncer, otro reciente estudio probó el efecto de la psilocibina en pacientes con depresión mayor resistente a otros tratamientos. Los pacientes recibieron 10 mg de psilocibina oral en la primera sesión y 25 mg en una segunda sesión 1 semana después. Los síntomas depresivos, medidos por el Inventario rápido de síntomas depresivos, el BDI y otras medidas, disminuyeron significativamente hasta 3 meses después del tratamiento, en comparación con las puntuaciones iniciales. Se encontró el mismo patrón para los síntomas de ansiedad medido por el STAI. Cada participante individual mostró una reducción en la severidad de la depresión desde la primera semana que se mantuvo en la mayoría durante 3 meses. Según los criterios estándar para determinar la remisión con el BDI, 8 de 12 alcanzaron el umbral para la remisión completa. La psilocibina no causó ningún evento adverso inesperado o grave.

 

Adicción:

Los primero estudios que analizaron el potencial de los psicodélicos clásicos para tratar la adicción comenzaron ya en la década de 1950 de la mano del LSD, pero no es hasta la actualidad en que se está considerando de manera seria el uso de psilocibina para abordar el trastorno por abuso de sustancias. Los estudios recientes que examinan la psilocibina en el tratamiento de la adicción se encuentran actualmente en una etapa de investigación menos avanzada que los estudios sobre la depresión y ansiedad relacionada con el cáncer, aun así, los resultados son increíblemente prometedores, y aportan un soplo de aire fresco en el tratamiento de un problema con escasa tasa de recuperación sostenible en el tiempo.

El primer estudio del que vamos a hablar aquí se realizó administrando psilocibina a 15 fumadores dependientes de tabaco / nicotina resistentes a otros tratamiento, en el contexto de la terapia cognitivo-conductual para dejar de fumar. A los participantes se les administró ~ 0.29 mg / kg de psilocibina oral. Posteriormente se administró una segunda y tercera dosis de psilocibina 2 y 8 semanas más tarde, respectivamente, después de la fecha objetivo en la que se dejaba de fumar. En estas sesiones posteriores, la dosis administrada se incrementó a ~ 0.43 mg / kg a menos que los investigadores y los participantes decidieran permanecer en la dosis original según la experiencia de la primera sesión. Las sesiones semanales de terapia cognitiva conductual se realizaron hasta 10 semanas después de la fecha en la que se dejó de fumar. A los 6 meses de seguimiento, 12 de 15 participantes (80%) continuaban sin fumar según la verificación biológica con monóxido de carbono en el aliento y resultados de cotinina en la orina. En un seguimiento de 12 meses, 10 de 15 participantes (67%) fueron verificados biológicamente como abstinentes. En un seguimiento a largo plazo que se realizó 2.5 años después de la fecha de abandono, 9 de los 15 participantes (60%) fueron verificados biológicamente como abstinentes. La psilocibina no causó eventos adversos graves. Los resultados de este estudio piloto abierto no pueden tomarse como evidencia sólida de la eficacia de la psilocibina para dejar de fumar. Sin embargo, las altas tasas de abstinencia en comparación con los medicamentos existentes proporcionan justificación para un ensayo aleatorio más grande que los autores actuales están llevando a cabo actualmente.

Aquellos participantes que consiguieron dejar de fumar tuvieron puntuaciones significativamente más altas en la escala que medía el nivel de experiencia mística vivida durante la sesión con psilocibina en comparación con los que habían recaído en el tabaquismo. Además, las puntuaciones más altas de experiencia de tipo místico se correlacionaron significativamente con una mayor reducción del deseo desde el inicio hasta el seguimiento de 6 meses. De acuerdo con los resultados de la angustia psiquiátrica relacionada con el cáncer revisados ​​anteriormente, estos resultados sugieren que los tipos específicos de experiencias psicológicas, no solo recibir el medicamento, son importantes para obtener resultados terapéuticos beneficiosos.

Otra pista con respecto a los mecanismos psicológicos que subyacen a los efectos de la psilocibina en el abandono del hábito de fumar es proporcionada por un reciente estudio de encuesta en línea a 358 personas que informaron haber dejado de fumar después de haber tomado algún psicodélico clásico. Específicamente, los participantes informaron síntomas de abstinencia afectiva menos graves (p. Ej., Depresión, antojo) en comparación con sus intentos anteriores sin psicodélicos clásicos. Esto proporciona otra conexión potencial a la investigación relacionada con la ansiedad y el cáncer terminal y la depresión resistente al tratamiento. Es decir, la disminución de los procesos afectivos podrían desempeñar un papel clave en los efectos terapéuticos de la psilocibina, incluso fuera del contexto de los trastornos del estado de ánimo.

Similar al estudio piloto para dejar de fumar descrito anteriormente, otro pequeño estudio examinó el uso de psilocibina en el tratamiento de la dependencia del alcohol. Diez participantes dependientes del alcohol recibieron psilocibina en el contexto de un programa de 12 semanas de terapia de mejora motivacional. Los participantes debían haberse abstenido del alcohol durante 24 h antes de su primera sesión de psilocibina, en la que se administraron 0,3 mg / kg de psilocibina oral. Para algunos participantes, se produjo una segunda sesión 4 semanas más tarde, en la que se administraron 0,4 mg / kg. Se realizaron cuatro sesiones de terapia entre las dos sesiones de psilocibina, y se realizaron cuatro sesiones de terapia adicionales después de la sesión final de psilocibina. El consumo medio de alcohol autoinformado disminuyó significativamente después de la primera sesión de psilocibina, y permaneció más bajo que el valor basal a las 36 semanas de seguimiento. Se informó que el consumo de alcohol se redujo un 40% los días posteriores al inicio del estudio y en un 20% los meses de seguimiento. De acuerdo con los hallazgos de los estudios de angustia psiquiátrica relacionada con el cáncer y el abandono del hábito de fumar, los puntajes más altos de experiencia de tipo místico en la primera sesión de psilocibina se relacionaron significativamente con mayores reducciones en el consumo de alcohol. No se informaron eventos adversos graves como resultado de la administración de psilocibina. Animado por estos signos prometedores de eficacia potencial, este grupo de investigación ha iniciado un gran ensayo aleatorio de psilocibina en el tratamiento de la dependencia del alcohol.

 

Otros trastornos

Cefaleas en racimo

¿Qué es la Cefalea en Racimos o cefalea de Horton?

Un tipo de cefalea primaria que provoca un dolor en varias zonas de un lado de la cabeza: en la frente (frontal), en los ojos (orbitaria) y por encima del oído (temporal). Puede ser crónica o bien remitir durante meses o años. También la llaman cefalea de Horton, cefalea histamínica o incluso cefalea suicida.

Una serie de casos publicados de 53 pacientes automedicados sugirió que los hongos que contienen psilocibina, además del LSD, pueden ser efectivos para tratar las cefaleas en racimos o reducir su aparición. Esto es alentador porque las terapias aprobadas muestran una eficacia limitada en el tratamiento de este trastorno, y el dolor resultante del trastorno a menudo es grave y debilitante. Curiosamente, los autoinformes sugieren eficacia con dosis que no producen efectos psicoactivos notables. Si los ensayos clínicos rigurosos confirman estos resultados, esta aplicación terapéutica probablemente sería distinta de las otras terapias psicodélicas clásicas, ya que los resultados terapéuticos positivos no parecen depender de experiencias subjetivas después de la administración de psilocibina.

Además otro estudio de 496 individuos con cefaleas en racimos sugirió que la psilocibina y los psicodélicos clásicos pueden proporcionar respuestas de tratamiento comparables o mejores que las terapias aprobadas existentes. Aunque la eficacia potencial de la psilocibina para los dolores de cabeza en racimo es alentadora, es importante tener en cuenta que la evidencia hasta la fecha se basa en individuos automedicados que usan sustancias no reguladas y no implica ningún control para los efectos del placebo. Debe tenerse en cuenta que existe otro estudio piloto abierto de un compuesto no psicoactivo (2-bromo-LSD) con similitudes estructurales con el LSD mostró efectos prometedores para el abordaje de esta patología. Si las investigaciones futuras confirman que este u otros análogos no psicoactivos de los psicodélicos clásicos alivian los dolores de cabeza en racimo, probablemente disminuiría las posibilidades de que la psilocibina se convierta en un medicamento aprobado para esta indicación, dado que los posibles efectos psicoactivos se considerarían efectos secundarios innecesarios.

¿Qué tiene de especial la Psilocibina?

Los avances en la tecnología de neuroimagen han permitido un investigación más robusta del cerebro humano de lo que fue posible en la década de 1950, cuando la primera edición de la Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) se publicó y los primeros medicamentos psiquiátricos aparecieron en el mercado. Investigaciones recientes sugieren que los cambios de conectividad funcional en el cerebro pueden estar involucrados en la fisiopatología de los trastornos psiquiátricos. Una activación no normativa, como la hiperconectividad en la red neuronal por defecto se ha asociado con la presencia de psicopatologías, este es el caso tanto de la depresión como del Alzheimer, pero los agonistas psicodélicos de la serotonina como la psilocibina pueden profundamente interrumpir estos circuitos disfuncionales de la red neuronal por defecto y proporcionar un tratamiento novedoso para trastornos psiquiátricos.

 

¿Qué es la Red Neuronal Por defecto y cómo nos afecta su hiperactivación?

Para comprender el poder de actuación de la psilocibina a nivel cerebral, y como este se relaciona con la reducción sintomatológica de los trastornos psicológicos, es necesario citar el estudio realizado por Beckley Foundation y el Imperial College London, relativo a la observación del flujo sanguíneo y actividad neuronal en ciertas regiones del cerebro cuando éste se haya bajo los efectos de la psilocibina.

Es necesario dar un paso atrás para entender lo que son las redes neuronales por defecto, también conocidas como DMN por sus siglas en inglés. Para ello hay que señalar un hecho que sorprendió a los neurólogos desde el primer momento en que fue descubierto: que el consumo de energía del cerebro es prácticamente igual cuando éste se halla en reposo que cuando lo sometemos a actividad intensa. La variación de consumo entre un estado y otro es de apenas el 5%.

Esto llevó a muchos estudiosos a conjeturar que incluso cuando aparentemente, o al menos conscientemente, el cerebro no está llevando a cabo ninguna actividad, ha de haber actividades no conscientes que el cerebro constantemente desempeña, y que justifiquen el consumo ininterrumpido de energía.

A medida que las técnicas de monitorización cerebral se han desarrollado más, se ha podido observar que existen ciertas regiones del cerebro que actúan conjuntamente siguiendo lo que se podrían denominar patrones rígidos, y que precisamente se activan cuando dejamos de realizar cualquier otra actividad. Por ese motivo se les ha llamado redes neuronales por defecto, o en inglés default mode networks (DMN). Vemos que las regiones cerebrales implicadas en la DMN son áreas encargadas de aspectos tales como la memoria, las emociones, la conciencia de uno mismo, identidad, las representaciones visuales, el sentido del yo y las ideas prospectivas.

Siendo que tales aspectos tienen una fortísima predominancia en las experiencias con substancias psicodélicas, era de esperar que bajo la influencia de la psilocibina la DMN mostrase un incremento de actividad. Pero los resultados que los investigadores encontraron fueron exactamente opuestos. La interconectividad de las áreas que forman la DMN se debilita con dosis de psilocibina y de hecho hay una relación proporcional entre la intensidad de la experiencia psicodélica y el debilitamiento de la DMN.

Lo interesante desde un punto de vista terapéutico es que el funcionamiento anómalo de la DMN está relacionado con un amplio número de desórdenes mentales.En el autismo y el alzheimer por ejemplo nos encontramos con una marcada falta de actividad de la DMN. Por el contrario los enfermos de depresión o ansiedad sufren una sobreactividad en la DMN.

Concretamente lo que se observa en los pacientes con depresión es una predominancia de la DMN sobre otras áreas del cerebro más orientadas hacia actividades exteriores, y además una “petrificación” de los patrones de activación habituales observados en la DMN. Tales observaciones proporcionan una explicación fisiológica razonable de los síntomas conductuales observados frecuentemente en los pacientes de depresión.

Los resultados obtenidos tanto en este como en otros estos estudios de neuroimagen afirman sobre el potencial terapéutico de la psilocibina para tratar trastornos psiquiátricos se basa en que produce una interrupción total o parcial de las conexiones en la red neuronal por defecto, y un aumento de la interconectividad a nivel global, por lo tanto las conexiones asociadas a patrones de conducta desadaptativos, rígidos y automáticos se desdibujan, pierden poder, mientras que otras nuevas conexiones nacen, entonces, como el efecto de la sustancia desaparece, los patrones de conducta pueden flexibilizarse, las redes neuronales pueden reconectarse de forma “saludable” , en ausencia de las fuerzas patológicas impulsoras que originalmente condujeron a la rigidez en el patrón de comportamiento y por tanto a la enfermedad “(Nichols, Johnson y Nichols 2017).

Un desafío a las teorías biológicas de los efectos psicodélicos clásicos terapéuticos es el hecho de que los efectos terapéuticos persisten mucho después de los efectos farmacológicos agudos. Una hipótesis plausible es que la desestabilización aguda de las redes cerebrales por la psilocibina puede brindar la oportunidad de alterar la actividad de la red cerebral de manera persistente. Además de explicar por qué los efectos terapéuticos se sostienen en el tiempo, esta hipótesis también es atractiva porque puede explicar el fuerte papel que el contexto apropiado y la psicoterapia juegan en los efectos terapéuticos de los psicodélicos clásicos. Es decir, la administración psicodélica clásica puede ocasionar un estado plástico con respecto a la actividad cerebral, y el contexto psicoterapéutico que rodea la administración psicodélica clásica (que incluye preparación para sesiones, monitoreo de sesiones y apoyo interpersonal que alienta el enfoque interno y la discusión posterior a la sesión de experiencias de sesión para aprovechar esas experiencias para alentar cambios duraderos en el cambio de comportamiento y actitud) puede servir para establecer cambios a más largo plazo en la actividad del cerebro. Esta explicación también corrobora los resultados que la terapia con psicodélicos, bien con LSD o con Psilocibina ha obtenido en pacientes con trastorno por abuso de sustancias (especialmente alcoholismo).

La capacidad de estas sustancias para “defragmentar” los patrones de conducta cuando éstos han alcanzado un excesivo nivel de petrificación y obsesividad, es hoy por hoy la mayor esperanza de curación masiva para todos los millones de personas aquejadas de depresión, adicciones y trastornos antisociales de la personalidad. En resumen, en palabras de José Carlos Bouso, director de ICEERS (International Center for Ethnobotanical Education, Research & Service), “Parece ser que, al verse reducida la actividad en estas regiones, nuestro ego se desplaza del primer plano al fondo, viendo que nuestro yo forma parte de un campo más amplio, lo que produce en las personas un cambio de conciencia: se sienten más conectados con un mundo mucho más grande que ellos mismos, más altruistas y sin miedo a la muerte.

 

Conclusión

El estado actual de la investigación moderna sugiere que la terapia con psilocibina es una alternativa prometedora al abordaje de diferentes patologías psicológicas de nuestra era. A medida que aumente la evidencia convincente sobre la seguridad y la eficacia del uso de esta sustancia, será necesario que los gobiernos apoyen la investigación sobre el potencial terapéutico de los psicodélicos clásicos. La investigación reciente con psilocibina, especialmente la evidencia de efectos terapéuticos persistentes en el tiempo derivados de una sola toma, abren un nuevo horizonte para el tratamiento y abordaje de muchísimos trastornos que anteriormente no han sido tratados de manera efectiva.

 

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HONGOS MÁGICOS: HISTORIA, COMPOSICIÓN Y EFECTOS EN EL CUERPO HUMANO

INTRODUCCIÓN AL MUNDO DE LOS HONGOS

El termino “hongo” o “Fungi” designa a un grupo de organismos eucariotas (células con núcleo) entre los que se encuentran los mohos, las levaduras y los organismos productores de setas. Desde la antigüedad se les trataba como plantas por su inmovilidad y la composición de su pared celular de quitina. Hoy se sabe que no son plantas, puesto que son seres heterótrofos, es decir que se nutren de materia orgánica, rica en energía (carbohidratos, lípidos y proteínas). Por tanto son incapaces de transformar materia inorgánica en orgánica como hacen las plantas. Por esto las plantas son seres autótrofos, producen su masa celular y su materia orgánica a partir de materia inorgánica, principalmente de dióxido de carbono usando la luz, fotosíntesis, o sustancias químicas como fuente de energía. Los seres heterótrofos, como los animales, los hongos y la mayoría de bacterias y protozoos, dependen de los autótrofos, ya que aprovechan la materia que estos contienen para alimentarse y fabricar moléculas orgánicas complejas que forman sus estructuras morfológicas.

A los hongos, tampoco se les puede englobar en el reino animal, puesto que sus paredes celulares no son de celulosa, sino de quitina como las plantas. Sin embargo tienen glucógeno, polisacárido típico del reino animal. Así que tuvieron que introducir un reino nuevo que se denominó “hongo” o “fungi”. La nueva ciencia que los estudia se llama micología.

Según COMO SE ALIMENTAN, los hongos se clasifican en

Parásitos: se alimentan de un vegetal o de un animal vivo, pudiendo causarles incluso la muerte. Hay plagas típicas de hongos que infectan a los árboles pudiendo terminar con todo un bosque. El hongos se introducen por hendiduras que posee el árbol, debido a una rotura de rama o a un mordisco de un roedor invadiendolo totalmente.

Saprófitos: Se alimentan de la materia orgánica muerta produciendo su descomposición. Juegan un papel muy importante en el reciclaje de la materia ya que convierten estos materiales en descomposición en agua, sales minerales y otros compuestos que hacen más fértil la tierra, contribuyendo a formar el humus que cubre la superficie de muchos bosques. Aquí podemos englobar a los hongos psilocíbicos, que en muchos casos los encontramos creciendo en excrementos de animales.

Simbióticos: Alianza entre un hongo y otro ser del mundo vegetal, el hongo toma su alimento que necesitan para vivir y a cambio lo compensa aportándole un beneficio, o sea, que ambos salen ganando. Un ejemplo típico es la asociación de las raíces de un árbol con un hongo, en donde el hongo recibe su alimento orgánico para alimentarse y a cambio el hongo le facilita la absorción de sales inorgánicas. A veces se asocian hongos y arbustos en donde el hongo le aporta nitrógeno a cambio de su alimento orgánico. El más típico es la asociación de un hongo con un alga, formando los líquenes.

En los HONGOS podemos distinguir dos partes claramente diferenciadas:

A.- MICELIO: Aparato vegetativo de los hongos que le sirve para nutrirse y está constituido por hifas, que son filamentos pluricelulares. Las hifas crecen tan solo apicalmente pudiendo crecer con mucha rapidez, hasta más de 1 mm por hora. Por este motivo y por las frecuentes ramificaciones surge en el sustrato una maraña de hifas con una enorme superficie, que estará favorecida por lascaracterísticas climáticas. Por lo general, su crecimiento se ve favorecido por la humedad y por temperaturas templadas, siendo muy sensibles a la desecación. Las hifas, lanzan enzimas digestivas al medio, y así absorben posteriormente los sustratos metabolizados, pues tienen gran capacidad de absorber osmotróficamente su alimento del medio en donde se encuentran. Los micelios duran años, mientras que sus partes reproductoras, setas, duran apenas una semana.
El organismo más grande del mundo es un hongo, que se conoce como “seta de miel”. Vive en un bosque de Oregon, ocupa una extensión de 0,9 km2, y se originó a partir de una única espora. Pero este ser vivo, vive bajo tierra todo el año, y sólo aflora a la superficie sus setas.

B.- SETA: Son los cuerpos fructíferos de los hongos pluricelulares, y sus características sirven para clasificar a los diferentes hongos. Existen hongos comestibles, hongos venenosos y hongos psicoactivos. Atendiendo a la morfología de las setas más típicas (forma de sombrero) podemos distinguir como partes principales: el sombrero, el himenio (donde se encuentran las esporas) y el pie.

1. Sombrero: al ser la parte más carnosa de la seta, también es la más apreciada desde un punto de vista gastronómico. Su función biológica consiste en resguardar el himenio y facilitar así el correcto desarrollo de las esporas. Su superficie está cubierta por la cutícula, una fina capa protectora que aparece por oxidación ante la falta de humedad, usada recientemente para la elaboración de prendas y complementos. Biológicamente, la seta no abre su sombrero hasta que las esporas del himenio se han formado, es por eso que esta es más tierna si está cerrada, pero más sabrosa si está abierta. Su consumo puede darse de ambas formas. Eso sí, en ningún caso debemos pelar o lavar el sombrero, sino limpiarlo con un paño húmedo.

2. Pie: también llamado vulgarmente ‘tronco’ o ‘rabo’. Es el soporte físico y el punto de sujeción de la zona fértil de la seta. Su función consiste en elevar el sombrero y el himenio sobre la maleza, favoreciendo así la dispersión de las esporas en el ambiente. El pie es más fibroso que el sombrero y, por tanto, no es tan tierno. De hecho, mientras los pies de la seta de ostra y los de la shiitake son muy nudosos, los del champiñón y la eryngii son comestibles y muy nutritivos.

3. Volva: es una membrana en forma de huevo, de cuyo interior surgen todas las setas. Esta suele hallarse oculta entre el humus, bajo el pie de la seta. En el champiñón es la zona que presenta tierra en el pie y que, por ser la parte más sucia, se denomina vulgarmente el ‘culo’. Un champiñón con volva se conservará más días que si se la cortamos.

4. Himenio: es la zona fértil de la seta, así como la parte más importante, pues en ella se generan las esporas. El himenio se compone de laminillas, basidios, esporas y, en caso de haberlo, del velo.

5. Velo: esta frágil membrana se sitúa en la parte inferior del sombrero, protegiendo el himenio mientras los basidios están generando las esporas. Por tanto, las setas con sombrero cerrado que mantienen el velo intacto, todavía no están maduras; por lo que son más tiernas y de menor sabor. Del mismo modo, una seta se considerará madura cuando su himenio haya generado todas sus esporas. En este caso, la seta abrirá el sombrero y el velo se rasgará, formando un anillo que
quedará colgando de la parte alta del pie.

6. Laminillas: cada seta cuenta en el himenio con cientos de laminillas, rodeadas todas ellas por innumerables basidios. El color de las laminillas varía según la especie. En el caso del champiñón cultivado, en las primeras 24 horas presenta un color rosáceo, que irá variando hacia tonos grises y marrones conforme vayan pasando los días. Normalmente, el champiñón fresco suele venderse a los3-5 días de haber sido recolectado, pero su pronta oxidación hace que este llegue al consumidor con la cutícula amarillenta y las laminillas marrones. Aunque los consumidores prefieren champiñones blancos y rosáceos, las propiedades del champiñón siguen siendo las mismas a pesar del cambio de color. Este proceso es inevitable, ya que las setas comienzan a oxidarse desde el mismo momento en el que se las saca del cultivo, perdiendo así parte de su agua pero ganando sabor a cambio, por ser estas algo más maduras que el día en que fueron recolectadas.

7. Basidios: estas estructuras microscópicas rodean cada una de las laminillas del himenio de las setas, actuando como una célula madre. De la punta de cada basidio suelen originarse cuatro esporas sexuadas o basidioesporas, aunque en el caso del champiñón son sólo dos (bisporus). Su color va del blanco al marrón, pasando por tonos rosáceos.
8. Esporas: los badisios del himenio de las setas basidiomicetas generan miles de esporas sexuadas o basidioesporas. Cuando estas están listas para dispersarse, la seta abre el sombrero, provocando la rasgadura del velo e iniciando la expansión de las esporas, que acabarán generando nuevos hongos.

¿COMO SE REPRODUCEN?

La función de toda seta es crecer, generar esporas, abrir su sombrero y esparcirlas por el ambiente, contribuyendo así a la reproducción del hongo que la ha generado.
Para comprenderlo más graficamente, podemos ver este pequeño video:

Veamos un video en donde se ve claramente como se liberan las esporas desde un cultivo:

HONGOS ENTEÓGENOS CON PROPIEDADES PSICOACTIVOS CON PSILOCIBINA. HISTORIA

Desde el inicio de los tiempos, los hongos y el hombre han ido evolucionando conjuntamente a lo largo de la vida. Los hongos han sido utilizados como alimentos, como elementos transformadores de los mismos, para la cura de enfermedades e incluso se han utilizado como sustancias alucinógenas en fiestas y ceremonias religiosas. Hay documentación histórica más antigua sobre el uso y consumo de hongos enteógenos que sobre la ayahuasca. Personalmente no creo que su consumo sea más antiguo que el de la ayahuasca. Simplemente su forma es tan característica que ha resultado más fácil detectarlos en dibujos, grabados o en piezas de atesania de culturas ancestrales. Los arqueólogos señalan varios sitios antiguos que determinan el consumo temprano de hongos enteogénicos:

– Alrededor de 10,000 AC en Australia, las pinturas rupestres sugieren que los trances inducidos por hongos eran parte de esta cultura indígena.

– Alrededor 9,000 a. C, las piedras en el Sahara del norte de África pintadas por tribus aborígenes ilustran los hongos psicoactivos

-Alrededor de 5000 a. C. en el desierto del Sahara en Argelia, que en esta época era un vergel, se han encontrado en cuevas pinturas de estas setas y de chamanes con setas por todo el cuerpo que salen de ellos y pinturas alusivas a los efectos que produces.- Alrededor de 4,000 años a. C. en el arte rupestre en España se confirma que el hongo Psilocybe hispánica se consumía en rituales cerca de Villar del Humo (Cuenca).

– En la cultura egipcia también se utilizaban hongos con fines rituales, como así lo demuestra una pintura mural egipcia de la tumba del faraón Amenemhet que data de 1450 a. C. También se han encontrado restos de hongos molidos en vasijas de las tumbas faraónicas, donde se les suponen fines curativos y mágicos para realizar el gran viaje del muerto hacia la otra vida.

– En los misterios eleusinos que se celebraban en Eleusis, ciudad cercana a Atenas, que datan del año 1500 a. C. y que se extienden hasta la época romana, se consumía una bebida llamada el Kikeon, en donde se postula que habían enteógenos como el LSA, y también Terence McKenna apuesta que contenía hongos psilocíbicos.

– Hay teorías que abalan que durante las primeras celebraciones cristianas, el pan compartido en la eucaristía también contenía hongos enteogénicos. No obstante en el siglo cuarto después de Cristo, el papa prohibió todo este tipo de culto y celebraciones paganas.

– Estos hongos has sido tradicionalmente utilizados durante la cultura precolombina en todo el continente americano, especialmente en México, pero fueron brutalmente suprimidos con la
conquista de América. La inquisición y la cristianización del territorio, terminó con la mayoría de estos ritos, quedando el consumo de hongos relegado a zona muy concretas en donde se seguían desarrollando rituales chamánicos de sanación. De esta época precolombina, incluso llegando a 1000 años a. C, datan unas figuritas en donde se representa esta tradición.

REDESCUBRIMIENTO DE ESTOS HONGOS EN MÉXICO.

Hasta los años 1950, en el mundo occidental, no se tenia conocimiento de la existencia del consumo de estas setas con propiedades enteogénicas en ninguna parte del mundo. En esta época podemos enmarcar al matrimonio formado por Robert Gordon Wasson, vicepresidente de un banco americano (JP Morgan), y a su mujer, pediatra de nacionalidad rusa, Valentina Paulova. Inicialmente él era micófogo, es decir, no le gustaban las setas y las consideraba venenosas, mientras que su mujer las conocía y era gran estudiante de todas las especies y de sus propiedades nutritivas y curativas. Convencido por su esposa, ambos empezaron a estudiar, investigar y recopilar información micológica viajando por todo el mundo y convirtiéndose en verdaderos especialistas en el papel de los hongos silvestres en la cultura universal. Casualmente cayó en sus manos un reportaje, que apareció en un periódico de Nueva York, sobre el uso de hongos en México. Según este texto, los frailes que llegaron durante la conquista de México habían dejado testimonio de cómo estos hongos se ingerían durante cultos ancestrales entre los indios de la zona. Estamos hablando de los años 1955, la misma época en donde estaba en boga el LSD y habían multitud de estudios publicados sobre sus efectos sobre la expansión consciencia.

En 1955, Robert Gordon Wasson, en compañía de su esposa Valentina Pavlovna, realizó un viaje sorprendentemente tortuoso a la sierra Mazateca, donde tras varias negociaciones es recibido por María Sabina, quien realiza con ellos una vigilia nocturna, enseñándoles parte del uso y proporcionándoles muestras de los hongos. En estas sesiones nocturnas se dieron cuenta del gran potencial de estas setas para expandir la consciencia y conectarse con otras realidades a través de las visiones que producían. Durante varios días grabaron pláticas en cintas magnetofónicas, las cuales fueron transcritas a un sistema fonético de escritura y traducidas al español e inglés. También tomaron fotografías de las ceremonias con luces estroboscópicas. El 13 de mayo de 1957, la revista Life publicó un extenso artículo ilustrado de Robert Gordon Wasson, en el cual describía las veladascon hongos con María Sabina. Esto dio lugar a que un gran número de personas se aventurara a las regiones montañosas y boscosas de México, con el fin de descubrir por sí mismos las setas con poderes visionarios. Como Robert Gordon era una persona influyente, repartió las setas que traían entre varias compañías farmacéuticas para que investigaran cual era la sustancia responsable de las propiedades visionarias que producían. Después de varios meses de infructuosa investigación, incluso con animales, no consiguieron aislar la molécula(s) responsables de las visiones. Como los efectos de los hongos era muy similares a los que se describían tras la toma de LSD, se pusieron en contacto con Albert Hofman. Este se encontraba en Suiza trabajando en el laboratorio farmacéutico Sandoz, y hacía 3 o 4 años que había sintetizado el LSD. Este investigador lo primero que hizo fué probar las setas, y comprobó que sus efectos eran muy semejantes a los de la LSD, por lo que le dio la pista de que la molécula psicoactiva de los hongos sería muy semejante a la molécula del LSD. Después de trabajar varios meses con las setas sintetizó la molécula responsable del efecto que llamó psilocibina, pues la especie de hongo del que partía era el “psilocibe cubensis”. Esta sustancia era completamente natural comparándola con el LSD que es semisintética, es decir se finaliza su síntesis en el laboratorio a partir de un hongo que crece en trigo denominado “cornezuelo del centeno”.

Albert Hofman y Robert Gordon decidieron visitar a María Sabina con un bote de pastillas de psilocibina, pidiéndole que oficiará una ceremonia con esas pastillas, en donde le comentaron que habían introducido el espíritu del hongo. Maria Sabina aceptó y empezó a realizar la ceremonia nocturna con las pastillas. El problema que apareció es que los tiempos no se correlacionaban con los tiempos en donde los efectos de los hongos empezaban a realizar su efecto. Así que tomaron otra pastilla, empezándose a manifestarse las visiones, pero con mucha mayor intensidad. Al finalizar la sesión, María Sabina afirmó categóricamente que los efectos eran los mismos, incluso más potentes. Esto confirmó a María Sabina que, efectivamente, el espíritu del hongo se encontraba en esas pastillas. María le pidió a Albert Hofmann que le dejara algunas pastillas para poder realizar sus celebraciones en las épocas secas del año en que la naturaleza no producía hongos. En estas épocas ella trabajaba con “salvia divinorum”, pero reconocía que no era lo mismo, y a ella le gustaba más trabajar con los “niños santos”. Albert Hofmann le obsequió con varios botes de pastillas de psilocibina, y le prometió que cuando se le acabaran él le podía ofrecer más. Gracias a este redescubrimiento esta tradición milenaria no se ha perdido y es conocida en todo nuestro mundo occidental y ahora estamos reaprendiendo el uso de estas sustancias enteógenas.

MARIA SABINA (1894-1985)

Fue una curandera y chamán de la etnia indígena mazateca, viviendo en la propia Sierra Mazateca, del estado de Oaxaca en México. Era de familia muy humilde, su padre cultivaba la tierra y murió cuando ella tenia 3 años, por lo que junto con su madre y su hermana María Ana, dos años menor que ella, fueron a vivir al lado de sus abuelos maternos, quienes se dedicaban a la cría del gusano de seda y la agricultura tradicional. Durante su niñez María Sabina vivió en extrema pobreza y en condiciones de desnutrición. No recibió educación formal y se dedicó a realizar las actividades agrícolas y de cría de ganado que le encomendaban sus abuelos.

María tenia por parte de su padre ascendientes que practicaban la ceremonia con los hongos. Dichos ascendientes eran considerados chamanes u “hombres sabios” (chotá-a t chi-née, enmazateco). Se dice que ellos intentaron obstruir la muerte de su padre, quien era víctima de una supuesta maldición desde antes del nacimiento de María.

Su primer contacto directo con la ingesta ritual de hongos, lo tuvo entre los cinco y siete años durante una ceremonia celebrada en su casa para tratar de sanar a uno de sus tíos. Aunque en
aquella ocasión no los ingirió, si que los conoció, aprendiendo a manejarlos. Un día, mientras estaba en el cerro cuidando a los animales de sus abuelos, encontró algunos hongos similares a los que había visto durante la ceremonia, decidiendo consumirlos junto con su hermana, teniendo así su primera experiencia de expansión de consciencia.

Fue dada en matrimonio a sus 14 años, naciendo su primer hijo un año después y quedando temporalmente sola cuando su esposo se unió a guerrillas revolucionarias. Su esposo regresó al
cabo de un par de años. Con él tuvo dos hijos más para luego quedar viuda en 1914, a los 20 años.

Posteriormente, durante su segundo matrimonio, María fue blanco de maltratos por parte de su nuevo esposo; un supuesto brujo llamado Marcial. Él fue quien verdaderamente le hizo conocer el mundo de la “magia”. Sin embargo, se cuenta que Marcial, al sospechar que María le comenzaba a superar en conocimientos, empezó a arremeter con golpes hacia ella. Sabina estaba convencida de que pudo soportar estas agresiones gracias a la fuerza de los sagrados hongos. Marcial empezó a tener una amante, y sus hijos, al contemplar la traición, lo mataron a golpes. Así Sabina quedaba nuevamente viuda, no obstante, ahora creía poseer el conocimiento para defenderse sola y criar a sus hijos. Con su segundo esposo tuvo 6 hijos, de los cuales sólo sobrevivió uno.

Tras la muerte de su segundo marido, decidió seguir lo que intuía desde pequeña, sanar a través de los “hongos mágicos” que ella llamaba “los niños santos”. Así que empezó a celebrar rituales con los hongos para sanar enfermedades, pues estaba segura que los “niños santos” tenían la capacidad de curar enfermedades. En estos rituales nocturnos, ella, la persona enferma y los acompañantes, si lo deseaban, tomaban los hongos, y la enfermedad salía del cuerpo mediante el vómito del enfermo; si éste no podía vomitar, María Sabina era quien vomitaba la enfermedad. Ella creía que los hongos eran realmente la carne y la sangre de Dios, y por esto, si el enfermo creía en ellos, se producía la curación. Aquí, al igual que en sus canciones rituales, podemos reconocer el sincretismo existente entre las creencias cristianas y las creencias indígenas.

Maria Sabina empezó a ser una curandera popular entre su pueblo, llegando a predecir la muerte de un ex-alcalde de Huautla, muerto de un tiro por la espalda. Este hecho en la historia de Sabina alimentó entre sus seguidores la creencia de que ingerir hongos facilitaba la aparición de fenómenos paranormales como la clarividencia.

En 1955 conoció a Robert Gordon Wasson, en donde apareció una relación agridulce. En 1968, Robert publicó el libro “El hongo maravilloso” donde exponia al público estadounidense el ritual y uso de los “niños santos” en la cultura Mazateca. Como la protagonista del libro era María Sabina, ésta recibió una gran publicidad en la época de apogeo de la cultura hippie estadounidense, que, entre otras cosas, se caracterizaba por el uso de sustancias psicodélicas. Este libro marca un vuelco en la vida de María Sabina quien empieza a recibir la visita de personas ajenas a su comunidad, tanto de mexicanos como extranjeros, muchos de los cuales viajan en la búsqueda de una experiencia psicodélica con los hongos, y algunos otros como parte de un trabajo de investigación. En parte, esto proporcionó una cierta estabilidad económica a María Sabina. Sin embargo, fue acusada por miembros de su comunidad de lucrarse con la cultura de su pueblo. Además, el mal uso de sus conocimientos por parte de muchos de sus visitantes la llevó a considerar como un error el darlos a conocer, ya que los extranjeros, la mayoría de las veces, sólo buscaban diversión.

En 1986 se publica un reportaje titulado “María Sabina de Huautla ¿Isis sin velo?”, de Ramón Méndez Estrada, donde se describía otra parte de la vida de María Sabina, en especial de sus
últimos meses. Según la entrevista el reportero comentó: «La última vez que vi a María Sabina, en septiembre de 1984, unos catorce meses antes de su muerte, la vi muy cansada, muy pequeñita; estaba impaciente, no quería conversar. Iba y venía continuamente por la habitación; estaba cansada, creo yo, que de escuchar las mismas preguntas de curiosos impertinentes por treinta años consecutivos, y de tener que defender sus mismas respuestas milenarias».

Con la difusión del libro por parte de Wasson, cada vez la visitaba más gente. A algunos solo los movía el deseo de alguna aventura psicodélica, faltando al respeto a esta forma de proyección espiritual. Sabina, molesta por esta falta de respeto, expresó: «Mucha gente se aprovechó de mí. Recuerdo aquella vez cuando volvió a llegar Wasson; me regaló un disco en el que venían mis cantos. Le pregunté cómo lo había hecho, nunca imaginé oírme a mí misma. Estaba disgustada porque en ningún momento había autorizado a Wasson que robara mis cantos. Mucho tiempo anduve llorando por esto y el insomnio no me dejaba dormir».

Al inicio de la década de los sesenta los hongos se había convertido en una droga narcótica, lo que le causó una persecución policíaca. Llegaron hasta su casa agentes federales, espolearon su vivienda y a ella se la llevaron en un automóvil con todo lo que habían encontrado en su choza, aunque fue inmediatamente puesta en libertad. María Sabina le dijo al presidente municipal (en ese entonces Genaro Teran): «Tú sabes que nuestra gente no usa el tabaco que ese desdichado afirma que yo vendo. Me acusa de traer gringos a mi casa, ellos llegan a buscarme, me toman fotografías, platican conmigo, me hacen preguntas, las mismas que ya he respondido muchas veces… y se van después de tomar parte en una velada». Por último ella decía que la fuerza de los “niños santos” había disminuido ya que se les había tomado, literalmente, como un juego, por lo cual, ella sería la que pagaría. Creía que se había quedado con todas las enfermedades que curó y que fue el costo por su don.

María Sabina, llamada la sacerdotisa de los hongos, murió en 1985 en una condición económica de pobreza, ya que no tenía ningún sistema de cobro establecido por sus servicios. Solo recibía de sus pacientes lo que estos querían darle. A pesar de morir en la pobreza, su figura es usada por cientos de comerciantes en el mundo para la venta de artículos varios, como camisetas, tazas, libros del más variado contenido, música, etcétera, lucrándose con su imagen y con sus cantos.

COMPOSICIÓN DE LOS HONGOS MÁGICOS O VISIONARIOS

Los hongos mágicos, visionarios o alucinógenos contienen sustancias psicoactivas siendo las principales y más abundante la psilocibina, la psilocina y la baeocistina. Aunque la especie
psilocibes es la más conocida como representante de los hongos mágicos, hay otras especies que también contienen estas moléculas psicoactivas. La concentración de estos principios activos en las setas, varían entre 0,2 y 1% de su peso seco. En un reciente trabajo de 2019, también se han aislado dentro de algunos hongos psilocíbicos estudiados, diferentes tipos de harmalinas, lo que potenciaría el efecto de la psilocibina por sus propiedades de inhibir a las monoaminooxidasas (IMAO).La psilocibina fue primeramente aislada e identificada en 1958 y sintetizada en 1959 por Albert Hofmann. Morfológicamente en su estado puro, tanto la psilocibina como la psilocina, son cristales blancos inestables a la luz, pero muy estables en la oscuridad bajo atmósfera inerte. La psilocibina es hidrosoluble, mientras que la psilocina es más liposoluble, aunque se disuelve bastante bien en
solución acuosa ácida.

Tanto la psilocibina como la psilocina son triptaminas relacionadas estructuralmente con la serotonina. Contrariamente a la dimetil triptamina (DMT, principio psicoactivo en la ayahuasca), la psilocibina no es sintetizada por el organismo humano, sólo es sintetizado de forma natural por determinada clase de hongos. La psilocibina produce una tolerancia suave, que hay que tenerla en cuenta cuando se quiere realizar una terapia con micro dosis. No producen adicción ni síndrome de abstinencia. Tanto cuando tomamos psilocibina, por vía oral como parenteral, la psilocibina es rápidamente desfosforilada por enzimas específicos de la mucosa intestinal o fosfatasas tisulares a psilocina, su principal metabolito activo. Al igual de la DMT, la psilocina es agonista de la serotonina, uniéndose fundamentalmente a sus mismos receptores. Los receptores serotoninergicos, están distribuidos por todo el cuerpo, pueden encontrarse en los vasos sanguíneos, los músculos, las glándulas y la piel. La psilocina atraviesa la barrera hematoencefálica alcanzando el cerebro, en donde estos receptores se encuentran de forma abundante. Cuando se unen a estos receptores cerebrales, es cuando aparece su acción psicodélica. La psilocibina también tiene afinidad, aunque en menor grado por los receptores dopaminergicos.

Cuando tomamos psilocibina por vía oral, los niveles sanguíneos de psilocina y psilocibina se empiezan a detectan entre los 20-40 minutos, alcanzándose sus máximos niveles entre 80-105
minutos. Posteriormente, la psilocina es metabolizada a moléculas no psicoactivas y eliminada por vía renal en un 80% y el resto por vía fecal o a través de la bilis. Mayoritariamente, se elimina del cuerpo en 24 horas.

EFECTOS DE LA PSILOCIBINA

Las dosis activa para apreciar los efectos psicodélicos están entre 2 y 20 mgrs de psilocibina. Su margen terapéutico es muy alto, pues la dosis letal se ha estimado sobre ratas de laboratorio en alrededor de 300 mgrs de psilocibina por kgr de peso. Hasta este momento, no se ha registrado ningún caso de sobredosis ni de muerte causada directamente por la toma de hongos psilocíbicos. Tal vez antes mueres de indigestión que por la toxicidad de la psilocibina. Cuando se ha encontrado algún caso de intoxicación e incluso de muerte, se ha demostrado que era porque habían confundido la seta con otra venenosa. Por esto la importancia de la toma de estas setas, está en reconocerla en los montes para no confundirla con otra especie venenosa.
La psilocibina sigue caminos paralelos a otros psicodélicos como la ayahuasca, LSD, Mescalina… Al igual que el LSD, tuvo un amplio uso lúdico sobre los años 1960, posteriormente al prohibirse estas sustancias psicodélicas sobre 1970, se dejaron de utilizar. La psilocibina se encuentra incluida dentro de la lista 1 del tratado de Viena, clasificada sin ninguna utilidad medica ni científica, por lo que resulta extremadamente costoso el trabajar con ellas.Parece que debido a la problemática que aparece en EEUU sobre un elevado porcentaje de la población afectada de estrés postraumatico al volver de la guerras, junto con la finalización de la guerra contra las drogas iniciada en los 70, y la ausencia de toxicidad, poco a poco empieza a
permitirse algunas investigaciones sobre los psicodélicos. Así, poco a poco a partir del año 2000 estas sustancias han vuelto a captar la atención de los grupos de investigación replanteándose sus posibles efectos terapéuticos.

Sus efectos son muy semejantes a los de la LSD, constatado personalmente por Albert Hofman. La diferencia se encuentra en la duración en el tiempo de acción, mientras que la psilocibina actúa entre 3-6 horas dependiendo de la dosis, el LSD muestra su efecto entre 12-14 horas. Este factor es el que determina que a nivel de trabajo terapéutico, se prefiera a la psilocibina.
Comparado con la ayahuasca, la ingesta de psilocibina puede producir risa, y esto puede desviar la atención del trabajo terapéutico que se pretenda realizar. En trabajos individuales, este efecto no es tan frecuente como cuando se trabaja en grupo o en ceremonias. Por otra parte, los hongos no suelen producir la denominada “purga” que produce la ayahuasca. Igualmente, los hongos y la LSD, actuan mas a nivel mental, dando claridad para resolver problemas o conflictos, mientras que la ayahuasca además abre mas las emociones y los sentimientos, abriendo más el corazón.

Su uso, al igual que el de la ayahuasca, se debe realizar en un entorno adecuado y con facilitadores especializados en estados de consciencia expandidos, para guiar la sesión o ceremonia.
La psilocibina nos abre el inconsciente, actuando como un espejo en donde quedamos reflejados tal y como somos. Amplifica nuestros aspectos “positivos” y “negativos”, mostrándonos desnudos ante nosotros mismos. Así es muy difícil o imposible escondernos debajo de mascaras, excusas o victimismos. En esto reside su gran potencial terapéutico, ahorrando tiempo y muchas sesiones con el psicólogo. Tras la toma de psilocibina, la percepción de la Vida cambia, permitiéndonos vivir con más plenitud y relativizando los problemas o “traumas”. En general, es aceptado, que en determinados perfiles humanos la terapia con psilocibina no es adecuada, como personas con problemas psicóticos (esquizofrenia, trastornos de límite de
personalidad, paranoias….). No obstante hay grupos de trabajo muy específicos en donde se defiende el uso de estas sustancias como terapia. Estas investigaciones están en fases iniciales.

USO TERAPÉUTICO Y POSIBLES USOS CLÍNICOS

– Se han desarrollado diversas investigaciones, en donde ha quedado demostrado que la psilocibina es clínicamente segura.

– Son antimigrañoso, especialmente son muy efectivas en las migrañas de racimo, de hecho hay un grupo de medicamentos triptamínicos como: sumatriptan, zolmitriptán, naratriptán, rizatriptán y almotriptán con estructuras semejantes a la psilocibina pero que a dosis terapéuticas se les ha conseguido eliminar su efecto psicodélico.

– Se están utilizando en enfermos terminales de cáncer para la aceptación de su muerte cercana, reduciendo su estrés, grado depresivos y miedo a la muerte.

– Tambien se ha demostrado que disminuyen la percepción del dolor, en la experiencia y hasta las 72 horas posteriores

– Mejora los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo- Es antidepresivo, especialmente en depresiones mayores, resistentes a otros tratamientos farmacológicos.

– Es ansiolítica, prácticamente desde la primera toma.

– Es efectiva en el estrés postraumático.

– Se utiliza para dejar adicciones a drogas de abuso como alcohol, heroina…

NUEVO METODO PARA SINTETIZAR PSILOCIBINA

Si bien los hongos mágicos son más conocidos y temidos por inducir alucinaciones que alteran la mente, cada vez más, los científicos consideran que la psilocibina es una sustancia química revolucionaria en el tratamiento de afecciones psiquiátricas que incluyen adicciones, trastorno de estrés postraumático y trastornos depresivos, según la FDA. Debido a sus nuevas aplicaciones terapéuticas, los científicos han pensado en producir psilocibina en grandes cantidades. El cultivo de los hongos dura meses, y no es práctico cara a la producción farmacéutica; por otra parte su síntesis química es costosa y laboriosa. En diciembre de 2019, un equipo de investigadores utilizó las bacterias como una ‘herramienta de producción’ para producir grandes cantidades de productos químicos En este caso manipularon específicamente el metabolismo de la bacteria Escherichia coli, de modo que sus células comenzaron a producir grandes cantidades de psilocibina. En este nuevo estudio, la E. coli psicodélica se cultivó en condiciones ambientales controladas donde los ingenieros genéticos podían ajustar la temperatura y el contenido de nutrientes para producir concentraciones altas de psilocibina de manera constante. La cepa eficiente conocida como “pPsilo16” finalmente se seleccionó y luego se produjo en masa en un biorreactor. El Dr. Jones dijo que, en el transcurso del estudio de 18 meses, el equipo aumentó la producción de psilocibina “en 500 veces”. La ventaja de este método es su bajo coste y la facilidad de manipular al e.coli. Este novedoso método ya se emplea para la producción de otros medicamentos como antibióticos e insulina. Ahora, se pretende utilizar para producir psilocibina (chem.eur.J. 2019, 25, 1-7)

 

Rosa Sanchis, Farmacéutica

AYAHUASCA PARA EL TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN:

UN SOPLO DE AIRE FRESCO

INTRODUCCIÓN:

El estilo de vida del sistema en el que vivimos genera una tendencia en el ser humano a padecer situaciones psicológicas que limitan su experiencia vital de manera profunda. Esta alta prevalencia de los llamados “trastornos mentales”, y la escasa y lenta eficacia de los tratamientos existentes ha provocado una necesaria revisión y expansión hacia nuevos horizontes, en los que aparecen, con resultados esperanzadores, el uso de enteógenos y otras sustancias psicodélicas como posible alternativa para el abordaje de problemas como la ansiedad, la depresión y las adicciones.

El estudio del potencial terapéutico de las sustancias psicodélicas lleva en auge desde mediados del siglo pasado. Entre 1950 y 1960 se publicaron más de 1000 artículos científicos en los que se exponía el uso de psicodélicos clásicos (Psilocibina, LSD, Mescalina) para el tratamiento de neurosis, trastorno obsesivo compulsivo, abuso de sustancias, ansiedad y depresión a más de 40.000 pacientes con prometedores resultados (Grinspoon y Balakar, 1997).

Pese a la amplia bibliografía referente a estas sustancias, que tantas veces se han usado para uso recreativo, no es hasta finales de siglo cuando la Ayahuasca entra en escena. Desde 1982, y de manera encadenada, se comenzaron a publicar numerosos estudios donde se evaluaba la salud mental en usuarios que han utilizado este brebaje de manera ritual por largos periodos de tiempo como sacramento en su religión. Los resultados, todos convergentes y esperanzadores, ponen de manifiesto que el uso continuado de ayahuasca en rituales conlleva remisión de psicopatologías previas existentes en los usuarios, tales como depresión, ansiedad o abuso de sustancias, pero no solo eso, sino que el uso habitual de este brebaje no está asociado a ningún déficit psiquiátrico o cognitivo (Grob et al., 1996).

Durante las dos décadas siguientes a la publicación de estos estudios se han realizado diferentes investigaciones tratando de aportar contundencia a las observaciones sobre el potencial terapéutico y la seguridad de la Ayahuasca, obteniendo las mismas conclusiones. Los estudios experimentales, tanto con voluntarios sanos como con pacientes con condiciones psicopatológicas, han sugerido que esta sustancia tiene un perfil de uso seguro y una incidencia muy baja en reacciones adversas.

Las puntuales crisis psicóticas que se han reportado en algunas ceremonias con ayahuasca han sido experimentadas por usuarios que ya presentaban condiciones individuales preexistentes con tendencias a estos episodios, o han sido consecuencia de un uso concomitante de otras sustancias psicoactivas, como el cannabis o sustancias alucinógenas. Pero además de tener escasos efectos adversos, diversas investigaciones han puesto de manifiesto que los usuarios que consumen frecuentemente ayahuasca obtienen mejores puntuaciones en test que miden diferentes aspectos de salud mental, personalidad y medidas cognitivas (Bouso et al., 2018; Grob et al., 1996); (Bouso y col.)

Estos primeros resultados han sido la semilla que ha inspirado a numerosos investigadores a continuar explorando el potencial terapéutico de la ayahuasca, y los potentes estudios actuales están gestando una posible revolución para el abordaje de las patologías más prevalentes en nuestra sociedad. Por eso, el objetivo de este escrito es poner de manifiesto el nuevo horizonte que se abre al concebir el uso de esta bebida de la selva como potencial remedio para tratar la crisis psicológica y espiritual que estamos experimentando hoy en día, pues su efectividad ha sido confirmada tanto en humanos como en animales, y comienza a ser innegable la evidencia sanadora que existe en los componentes de este brebaje utilizados adecuadamente.

¿QUÉ ES LA AYAHUASCA Y CÓMO ACTÚA EN EL CEREBRO?

La ayahuasca es una preparación psicoactiva a base de plantas cuya combinación tiene un efecto enteogénico. Entre sus ingredientes principales encontramos a la Banisteriopsis caapi, rica en β-carbolinas, especialmente harmina, tetrahidroharmina (THH) y harmalina, que se mezcla en una cocción a fuego lento con Psychotria viridis, arbusto rico en dimetiltriptamina (DMT), que es un agonista de los receptores de serotonina 2A, 2C/1A con efectos alucinógenos y glutamatérgicos. Como se sabe, las β-carbolinas funcionan como inhibidores reversibles de la enzima monoaminoxidasa A (MAO-A), involucrada en la inhibición del metabolismo de la DMT, facilitando así su llegada al sistema nervioso central (Dos Santos, 2011).

PRINCIPALES INVESTIGACIONES EN LÍNEA TEMPORAL

PUBLICACIÓN

EFECTOS

TRATAMIENTO

Grob et al 1996 n=30

Remisión del uso de alcohol y de trastornos depresivos y de ansiedad. Cambios de conducta, actitudes frente a los otros y visión de la vida

Ayahuasca grupo de personas consumo regular vs personas que no consumen

Barbosa et al. 2005 n=28

Reducción de síntomas psiquiátricos menores (incluyendo ansiedad y depresión) únicamente en el subgrupo del Santo Daime

Ayahuasca primera vez

dos Santos et al. 2007 n=9

Menor puntuación en pánico y desesperanza

Ayahuasca y placebo

Halpern et al 2008 n=32

Remisión de uso de drogas y alcohol después de unirse al grupo

Ayahuasca, comunidad

Fabregas et al 2010 n=127

Menores puntuaciones en la escala de uso de alcohol, y escalas psiquiátricas, cese de uso de drogas excepto cannabis, Estadístico

Ayahuasca, comunidades de la selva y la ciudad vs no usuarios.

Thomas et al 2013 n=12

Reducción significativa del uso de cocaína. Incremento en las medidas de atención plena, empoderamiento, esperanza y calidad de vida

Ayahuasca y terapia asistida. Personas con problemas de conducta o abuso de drogas. Programa pre y post de 6 meses

Osorio et al 2015 n =6

82% de reducción en las escalas de depresión 1,7 y 21 días después de la administración de ayahuasca.

Única dosis de ayahuasca. en pacientes con depresión aguda

Sarches et al 2016 n=17

Disminución significativa en escalas depresivas desde los 80 minutos del día 1 hasta el día 21.

Única dosis de ayahuasca para personas con depresión recurrente

Palhano-Fontes et al 2019 n=29

Disminución significativa en escalas de depresión y ansiedad desde el día 1 hasta el 7

Una única dosis de ayahuasca a pacientes con cuadro de depresión mayor recurrente.

Existe, por tanto, un potente respaldo de la comunidad científica que avala el uso de Ayahuasca para el tratamiento de trastornos como la depresión, la ansiedad y el trastorno por abuso de sustancias, con resultados muy prometedores también para el Trastorno de Estrés Post Traumático, Trastornos de la conducta alimentaria, enfermedades neurodegenerativas… E incluso hay otros frentes abiertos investigando en la actualidad para probar que su uso puede ser extendido a casi cualquier psicopatología. En el artículo de hoy profundizaremos en los resultados tan esperanzadores que está obteniendo este brebaje de la selva para el tratamiento del Trastorno Depresivo.

EFECTO AYAHUASCA PARA TRATAMIENTO DE DEPRESIÓN

La depresión constituye un reto para la salud pública, ya que su prevalencia es muy alta: el número de personas que la sufren a lo largo de su vida se sitúa entre el 8% y el 15%. En la actualidad existen aproximadamente 350 millones de personas que la padecen, sin contar aquellas que no están diagnosticadas. Según la OMS en la actualidad la depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo. En Europa representa más del 7% de la mortalidad prematura.

Diferentes trabajos publicados cifran en un 50% los trastornos depresivos que no reciben tratamiento o no el adecuado (psicofármacos, psicoterapia o combinación). Hasta el 43% de los pacientes abandona el tratamiento y otro porcentaje importante no lo cumple como le ha sido prescrito. La eficacia de los tratamientos actuales no es diferente a la de los primeros antidepresivos, un 80% de los pacientes responden, pero solo un 50% entra en remisión. Las limitaciones de estos tratamientos son: baja tasas de respuesta, efectos secundarios y tiempo de espera requerido para conseguir el efecto. Por eso se está buscando alternativas que puedan actuar de manera directa, aguda, en el tratamiento de la depresión.

¿Por qué entonces la ayahuasca aporta tanta luz al tratamiento tan oscuro y limitado que presenta el Trastorno Depresivo? A grandes rasgos se podría decir que la ayahuasca incrementa la activación cerebral en áreas relacionadas con el procesamiento emocional, la memoria y la introspección, las mismas áreas que modulan los antidepresivos tradicionales. Pero lo cierto es que el misterio es más complejo, pues según las últimas investigaciones una única dosis reduce la sintomatología depresiva desde el momento de su toma hasta incluso tres semanas después, algo increíble si comparas con los medicamentos antidepresivos, que típicamente llevan un tiempo de aproximadamente dos semanas para que el paciente pueda percibir sus cambios. Además, la Ayahuasca actúa sin producir los desagradables efectos secundarios que otros fármacos sí presentan, lo que la sitúa como una eficiente alternativa para el abordaje de este mal del siglo en el que vivimos.

EL SECRETO DE SU EFECTIVIDAD COMO ANTIDEPRESIVO: LAS B-CARBOLINAS Y LA DMT

El secreto antidepresivo de este brebaje se encuentra en sus componentes activos, los cuales vamos a explorar ahora para dar una visión general.

La alta concentración de b-carbolinas que están presentes en la Ayahuasca interactúa con diferentes partes del Sistema Nervioso. Todas las b-carbolinas actúan inhibiendo la MAO A, produciendo un aumento de la concentración de monoaminas (Serotonina y Noradrenalina) en las hendiduras sinápticas después de la toma de ayahuasca. Su espectro farmacológico incluye también efecto antimutagénico, antigenotoxico, antioxidativo e incluso antidiabético. Los estudios con animales han demostrado que la simple administración de harmina de manera sublingual tiene en sí misma efecto antidepresivo. Por otro lado, la THH, la tetrahidroharmina actúa también como inhibidor de la recaptación de la serotonina, el principal mecanismo de acción de la mayoría de antidepresivos de uso clínico. Estos componentes tienen por tanto un efecto antidepresivo muy importante, pues su efecto es inmediato tras su ingesta y, como veremos más adelante, actúan también en los casos de pacientes con depresiones resistentes a otros tratamientos.

Por otro lado, la DMT estimula los receptores serotoninérgicos 5HT2A, que en sí mismos ya tiene efecto antidepresivo y ansiolítico. La primera y más contundente evidencia preclínica del poder terapéutico del DMT administrado de manera aislada ha sido reportada recientemente en 2019 en un estudio en el que se han administrado microdosis de DMT a ratones, obteniendo mejoras sustanciales en las medidas de ansiedad y estado de ánimo. Además, una mayor concentración de esta sustancia en el cerebro aumenta la transmisión glutamatérgica y produce una mayor actividad glutamatérgica, que está relacionada con unas mayores conexión y actividad cerebral, neurogénesis y también plasticidad neuronal.

Los efectos antidepresivos de la ayahuasca no son por tanto inesperados. Pero los efectos de reducción en síntomas depresivos no se producen únicamente de manera aguda, en días posteriores a la toma, sino que las últimas investigaciones han puesto de manifiesto que la disminución en las puntuaciones en las escalas que miden la depresión se registran hasta 21 días después de una única toma de esta bebida amazónica. Los buenos resultados se producen tanto para los usuarios que tomaban por primera vez ayahuasca como para usuarios regulares. Por lo tanto una única administración de ayahuasca reduce la sintomatología depresiva en pacientes que padecen esta enfermedad, pero también reduce la puntuación en pacientes subclínicos, con resultados prolongados en el tiempo.

Osorio et al 2015 n =6

82% de reducción en las escalas de depresión 1,7 y 21 días después de la administración de ayahuasca.

Única dosis de ayahuasca. en pacientes con depresión aguda

Sarches et al 2016 n=17

Disminución significativa en escalas depresivas desde los 80 minutos del día 1 hasta el día 21.

Única dosis de ayahuasca para personas con depresión recurrente

Pero no solo eso, sino que, como se ha mencionado anteriormente, la Ayahuasca también es efectiva para tratar Trastornos Depresivos con resistencia a otros tratamientos. El primer estudio clínico que prueba la eficacia de los alucinógenos serotoninérgicos para tratar el Trastorno Depresivo Mayor Recurrente fue publicado en 2016 y en él se administró una única dosis de ayahuasca a varios pacientes que sufrían esta psicopatología, consiguiendo una reducción muy significativa en los síntomas ansiógenos y depresivos desde las primeras horas hasta 21 días después.

Otro dato muy interesante de este estudio es que ninguno de los pacientes que participaron en esta la investigación describió haber tenido un viaje psicodélico, por lo que los resultados sugieren que en dosis más bajas, por debajo del umbral psicodélico, la toma de ayahuasca también provoca los efectos antidepresivos deseados. Este estudio ha sido recientemente replicado, en 2019, incluyendo un grupo placebo, y los resultados obtenidos son semejantes. El grupo tratado con ayahuasca tiene mejoras significativas en depresión en comparación con el grupo placebo.

Palhano-Fontes et al 2019 n=29

Disminución significativa en escalas de depresión y ansiedad desde el día 1 hasta el 7

Una única dosis de ayahuasca a pacientes con cuadro de depresión mayor recurrente.

OTROS DATOS INTERESANTES:

-DISMINUCIÓN DE LA ACTIVIDAD EN LA RED NEURONAL POR DEFECTO: CAMBIOS MORFOLÓGICOS EN EL CEREBRO

– POSIBLE EFECTO NEUROGENÉTICO

Disminución en la actividad de la Red Neuronal Por Defecto: Son diferentes regiones del cerebro, coordinadas entre sí, las que se activan cuando el cerebro está en reposo, haciendo que consumamos casi tanta energía como cuando estamos focalizados haciendo algo. Su sobreactivación está asociada con ciertos trastornos, concretamente de tipo depresivo. “Soñar despierto”. Pensamientos en torno a la idea del “yo” o del futuro. La ayahuasca, al igual que la psilocibina o el LSD, produce una disminución de la actividad en este conjunto de áreas tras su administración. Se han observado diferencias morfológicas en el cerebro de usuarios habituales de ayahuasca, teniendo menos grosor en la corteza cerebral que conecta la red neuronal por defecto.

Posible efecto neurogenético: Un estudio reciente ha demostrado que la harmina, tetrahidroharmina y harmalina, los tres alcaloides principales presentes en la Banisteriopsis Caapi, estimulan la neurogénesis in vitro usando células hipocampales de un ratón adulto. La neurogénesis y la plasticidad neuronal juegan un rol crucial en la regulación de los circuitos neurales y ya han sido anteriormente propuestos como la posible explicación a los efectos antidepresivos a largo plazo producidos por otras sustancias psicodélicas, como la ketamina o la psilocibina. Esto dota a la ayahuasca de un potencial increíble que merece ser estudiado para futuras aplicaciones.

Estos hallazgos que se muestran aquí son solo una pequeña parte de la gran cantidad de investigaciones que se están llevando a cabo en la actualidad para sacar a la luz el potencial terapéutico de esta bebida amazónica. Ante la crisis psicológica y farmacológica que está viviendo la sociedad en la actualidad, es necesario elevar nuestra visión hacia soluciones más efectivas que permitan a las personas recuperar su vitalidad para vivir una experiencia humana plena y sin restricciones.

Claudia Val.

REFERENCIAS

Osório, F. D. L., Sanches, R. F., Macedo, L. R., Dos Santos, R. G., Maia-de-Oliveira, J. P., Wichert-Ana, L., … & Hallak, J. E. (2015). Antidepressant effects of a single dose of ayahuasca in patients with recurrent depression: a preliminary report. Brazilian Journal of Psychiatry, 37(1), 13-20.

Sanches, R. F., de Lima Osório, F., dos Santos, R. G., Macedo, L. R., Maia-de-Oliveira, J. P., Wichert-Ana, L., … & Hallak, J. E. (2016). Antidepressant effects of a single dose of ayahuasca in patients with recurrent depression: a SPECT study. Journal of clinical psychopharmacology, 36(1), 77-81.

De Lima Osório, F., de Macedo, L. R. H., de Sousa, J. P. M., Pinto, J. P., Quevedo, J., de Souza Crippa, J. A., & Hallak, J. E. C. (2011). The therapeutic potential of harmine and ayahuasca in depression: Evidence from exploratory animal and human studies. The ethnopharmacology of ayahuasca, 75-85.

Palhano-Fontes, F., Barreto, D., Onias, H., Andrade, K. C., Novaes, M. M., Pessoa, J. A., … & Tófoli, L. F. (2019). Rapid antidepressant effects of the psychedelic ayahuasca in treatment-resistant depression: a randomized placebo-controlled trial. Psychological medicine, 49(4), 655-663.

Santos, R. G. D., Sanches, R. F., Osório, F. D. L., & Hallak, J. E. (2018). Long-term effects of ayahuasca in patients with recurrent depression: a 5-year qualitative follow-up. Archives of Clinical Psychiatry (São Paulo), 45(1), 22-24.

Harris, R. (2017). Listening to ayahuasca: New hope for depression, addiction, PTSD, and anxiety. New World Library.

Reiche, S., Hermle, L., Gutwinski, S., Jungaberle, H., Gasser, P., & Majić, T. (2018). Serotonergic hallucinogens in the treatment of anxiety and depression in patients suffering from a life-threatening disease: a systematic review. Progress in neuro-psychopharmacology and biological psychiatry, 81, 1-10.

Galvão, A. C., de Almeida, R. N., Silva, E. A., Freire, F. A., Palhano-Fontes, F., Onias, H., … & Galvão-Coelho, N. L. (2018). Cortisol modulation by ayahuasca in patients with treatment resistant depression and healthy controls. Frontiers in psychiatry, 9, 185.

QUIÉN ERES? PERSONAJES Y EGOS.

Tienes muchos yoes (nafs para los sufís), y los cambias. O tus yoes toman control sobre ti sin tu permiso, según cuál sea tu situación y tu estado de ánimo.

Cada uno de ellos es uno de los personajes que vas representando a lo largo de tu vida o en un momento concreto de tu existencia, como, por ejemplo el de padre, profesor, amante, liberal, seductor, etc.

Cada uno de tus nafs, de tus personajes tiene su propio ego. De verdad quieres disolverlos? Esta es la tarea imposible que te propone buena parte de la psicología occidental. A poco que pienses descubrirás por qué.

Qué es el ego de cada uno de tus personajes? Pues es, ni más ni menos, tu identificación con el personaje que estás representando en un momento concreto.

Te podrán decir que entonces es tan fácil prescindir de ellos como dejar de identificarte con ninguno de personajes -tarea nada fácil, por cierto-, sin embargo esta opción tiene efectos colaterales.

Efectivamente, si no te identificas ni siquiera un poco con el personaje que estás ahora representando, tu personaje, es decir, tú en este concreto momento y esta determinada situación, careces de credibilidad; los demás notan que estás representando un papel y que te estás tomando la vida como un teatro. Al carecer de credibilidad muchas de tus acciones pierden eficacia.

Y como ya has podido deducir (o sabes desde hace tiempo), no es posible relacionarte con los demás en el mundo de tu experiencia cotidiana sin recurrir a un personaje, sin representar un papel, un rol (por decirlo en versión anglosajona).

Tal vez lo más conveniente sea aceptar a tus egos, todos y cada uno de ellos. Incluso mimarlos, ocuparte de que se sientan bien, fuertes y seguros, de forma que no te exijan una y otra vez atención y reconocimiento.

Con mucha frecuencia el ego que más te importuna en cada momento es el del personaje (uno de los nafs de la viñeta) que estás encarnando o representando en ese momento. Si sabes que ese personaje es solo un papel que has elegido para este momento, su ego pierde su fuerza sobre ti.

Sin embargo, conviene que esta sabiduría tuya no te lleve al descreimiento del personaje, del papel que estás representando (pues su acción, es decir tu acción, perdería eficacia), sino a no sentirte herido o atacado cada vez que cuestionan o atacan ese concreto papel (1). Ni alabado o endiosado cada vez que alguien lo alaba o lo adora.

Si el personaje que ahora representas tiene un ego fuerte y seguro, ese ego no te exige alimento continuo, no te exige atención ni reconocimiento constantes, y en en este momento, ahora, tienes libertad para ocuparte de otra cosa.

Enfrentarte a tus propios egos es una guerra perdida, aunque ganes algunas batallas en esa guerra. Y, además, como personajes te acompañarán hasta tu muerte -no todos, por supuesto (2)-, es una guerra sin final.

Tener egos fuertes te permite desocuparte de ellos, pues al sentirse seguros no reclaman tu atención, ni piden reconocimiento, ni necesitan alimento continuo.

En todo caso, la elección es tuya.

Buen camino.

Abu Fran, Abdal.

NOTAS:

(1) Imaginemos que trabajas de profesor (o de policía). Identificarte sin resquicios con tu papel, que obviamente no ocupa toda tu jornada (pues una vez en casa puedes asumir el papel/personaje de padre, por ejemplo) te llevaría a enfadarte o disgustarte cuando alguien atacara o criticara a los profesores (o a los policías). O cuando atacara o criticara tu concreta actuación cumpliendo con las condiciones sociales (variables en cada lugar y época) de desempeño de ese papel, de ese rol.

Si no te identificas totalmente con ese concreto papel que desempeñas en ese momento, si sabes que eres un mero actor, el enfado o agrado por las criticas o alabanzas al papel desempañado no te afectan

Recuerda, no obstante, que si te afectarán las que hagan a tu concreta manera de representar el personaje. Y así conviene que sea.

(2) Es claro que, por seguir con la imaginación, dejarás de ser profesor cuando te retires de esa actividad, o dejarás de ser soltero cuando te cases, o de ser adolescente desorientado cuando crezcas física, mental y espiritualmente. Del mismo modo puedes asumir otros papeles, como el de amante apasionado o en de viejo irresponsable o necio. Si no fuera así la vida sería aburrida, y una vida larga sería de un aburrimiento insoportable.

ES BUEN CAMINO EL DE LA FE?

1) CONFIAR.

Cuando mis hijos eran niños pequeños entré con ellos en un laberinto de espejos. Los niños veían mi imagen en muchos sitios, pues se reflejaba de espejo en espejo en aquella atracción de feria.

Me separé de ellos y al poco comenzaron a inquietarse, pues yo no estaba nunca donde ellos pensaban que estaba, y empezaron a dudar que yo estuviera en el mismo laberinto que ellos.

Cuando la ansiedad (que no es más que miedo indefinido) comenzó a prender en ellos al sentirse abandonados en una atracción de feria recurrieron a la fe: su padre no iba a abandonarlos allí, confiaban que, fuera como fuera, yo estaría con ellos. Y se tranquilizaron.

Al día siguiente entré en el mismo laberinto con su madre y también me separé de ella para ver qué pasaba. Su madre veía mi imagen reflejada en múltiples espejos y sabía que yo no estaba donde los espejos mostraban. Sin embargo en todo momento supo que yo estaba con ella en el laberinto e incluso tenía una idea bastante aproximada de dónde estaba yo realmente, pues conocía bien cómo funciona la reflexión de una imagen en un espejo.

La madre de mis hijos no necesitó la fe ni la confianza, pues no tenía miedo y además el conocimiento de cómo funciona un espejo le daba la seguridad de que yo estaba allí.

Donde hay conocimiento no hace falta confianza. Donde no hay miedo la confianza no se necesita.

2) CONFIANZA: HIJA DE LA FE.

҉ El verbo confiar, según el diccionario etimológico, deriva del verbo latino confidare, que a su vez deriva del prefijo cum (junto, global) y de fidere, forma verbal del sustantivo fides (fe).

La definición que el diccionario da de confiar es creer en los aspectos favorables de algo o alguien, o depositar o encargar algo a alguien sin más seguridad que la fe, que la buena fe.

El wordreference de internet señala como sinónimos de confiar a las palabras: seguridad, esperanza, fe, credulidad, decisión, certidumbre, tranquilidad, creencia, presunción, aliento, vigor, empuje,…

De todo esto me interesa señalar que no es posible confiar (ni por tanto la confianza) sin fe, es decir, sin creer, sin creencias. Confiar y desconfiar son dos acciones de quien tiene fe, una desde el punto de vista positivo y otra desde el punto de vista negativo; para confiar o desconfiar es necesaria la fe.

҉ Del sufismo he obtenido mis dos mejores enseñanzas, los dos aprendizajes que han sido más útiles y potentes en mi vida:

El primero de ellos, y del que quiero hablar aquí, es prescindir, en mis actos y en mi vida, de la fe.

  • Mi maestro sufí (muerto en agosto del 2005) no se cansaba de aconsejarnos que:
    • Abandonáramos la fe y la creencia, tanto en nuestra toma de decisiones cuanto en nuestras acciones.

    • Que no confiáramos ni desconfiáramos nunca: 1) que nuestra guía para saber qué hacer y qué no hacer la buscáramos en el conocimiento que mora en nuestro corazón, y 2) que nuestra inteligencia fuera el ingeniero que nos dijera cómo hacerlo.

Su frase preferida era: “No se crean ustedes nada de lo que les digan y menos lo que les diga yo, no desconfíen tampoco; prueben y juzguen por ustedes mismos”.

  • Con perseverancia y práctica conseguí aprenderlo pronto, y desde entonces la fe está ausente de mi vida. No recurro a ella ni para discernir qué está pasando, o qué o quién tengo delante, ni para decidir qué hacer.

    Y desde entonces se han abierto para mí las puertas de un paraíso, un paraíso al que no se puede acceder llevando sobre las espaldas el pesado fardo de la fe y sus adláteres: la confianza y la desconfianza.

҉ Decido desde el corazón e implemento con mi inteligencia, y los cuido y mimo a ambos.

3) FE: CEMENTO DE LAS SECTAS.

Hace unos pocos años me topé con una secta cuyo nombre no diré, y lo primero que me llamó fuertemente la atención fue que su líder, un hombre sin fe, pidiera continuamente confianza a quienes trabajaban con él; hasta el extremo de utilizar la palabra, en su vertiente negativa -desconfianza-, para anular la capacidad de juicio y mermar la autoestima que muchas personas de la organización tienen enraizada en su ego infantil.

Conforme se fue abusando más y más de estas palabras, me fue también, poco a poco, invadiendo una risa incontenible.

  • Risa porque quien pide confianza no confía en nadie, pues, como yo, no se guía por la fe sino por el conocimiento;

  • y risa porque lo que se esconde con gran maestría tras esa cortina de humo es un abuso sistemático de las personas que ingresan en la secta.

4) CEGUERA VOLUNTARIA.

Y la risa brota por todos los lados:

  • por uno por la excepcional maestría del gurú que siempre me sorprende y de la que siempre aprendo;

  • por otro lado por la resistencia del equipo de la organización a mirar y ver, a ver lo que es manifiesto y evidente: el abuso y la utilización de quienes se incorporan a la secta.

Son de verdad inocentes? Es acaso la mala fe quien los guía y no la fe de la que hacen ostentación y ejercicio?

Abu Fran, abdal.

SIGUE EL CAMINO REAL:

FRECUENTA A LOS DERVICHES.

En el año 1996, Giacomo Rizzolatti junto con Giuseppe di Pellegrino, Luciano Fadiga, Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la Universidad de Parma, en Italia, descubrieron, en un claro caso de serendipia, las neuronas espejo.

Las neuronas espejo son una clase de neuronas que se activan cuando un animal o una persona ejecuta una acción, y también se activan cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo, especialmente si es un congénere. Las neuronas del individuo “reflejan” el comportamiento del otro, como sí el observador estuviera realizando la acción.

El descubrimiento va más allá, y posteriores investigaciones descubrieron que esta activación predispone al observador para realiza la misma acción que está observando, es decir, que ver determinadas acciones induce al observador a realizarlas, o, para ser más precisos, a realizar acciones semejantes.

Y esta observación puede ser tanto de una persona actuando realmente o de una filmación de dicha persona actuando (o de una película de dibujos animados en las que se realiza dicha acción).

Como las neuronas espejo se activan tanto cuando se realiza una acción, cuanto cuando ves que acción la realiza otro, tanto realizar la acción cuanto ver cómo la realiza otro, te sirve de entrenamiento.

Además, resulta que cuando ves a alguien realizando una acción, te ves inducido inconscientemente a realizar otra acción semejante.

Del mismo modo, aunque no realices posteriormente está acción semejante, se han activado nuestras neuronas espejo, las mismas que se activan cuando realizas dicha acción.

El entrenamiento consiste en realizar la acción en cuya realización pretendes mejorar, para que la activación neuronal de tus neuronas implicadas haga que las próximas veces la realización de esa acción te sea más y más fácil. Del mismo modo la mera observación de cómo otra persona realiza esa acción activa también parte de tus neuronas implicadas en la acción, haciéndote así más fácil su posterior realización.

Es decir, ver cómo alguien que domina el esquí esquía, te facilita esquiar, y ver como un experto futbolista juega al fútbol, te hace mejorar tu desempeño en el fútbol.

Lo curioso es que no es ni siquiera necesario que veas cómo alguien realiza una acción, sino que es suficiente con que veas una imagen en la que alguien está realizando esa acción para que se activen esas neuronas espejo. Claro está, siempre que reconozcas en la imagen la acción que en ella se representa, es decir, que para que tenga en ti ese efecto una imagen fija es necesario que sepas qué acción está representándose en esa imagen.

Las consecuencias que se extraen de todo esto, además de las ya señaladas, son:

  1. Que las imágenes con las que decoras una estancia o un espacio te inducen a la realización de la acción que esa imagen representa.

  2. Que las imágenes fijas que no puedes interpretar, por estar fuera de contexto o por resultar inexplicables para ti, te inducen a la reflexión, generalmente de forma inconsciente.

  3. Que ver documentales de personas expertas realizando aquello en lo que quieres mejorar, te ayuda a mejorar en ese campo.

  4. Que ver cómo otras personas hacen algo que saben hacer bien, te ayuda a mejorar tu ejecución de esa actividad.

Sin embargo para ti es todavía más importante saber que no sólo puedes mejorar con estas técnicas tu desempeño en un concreto campo, sino que observar a personas que viven como te gustaría vivir, o que actúan en la vida como te gustaría comportarte, te ayuda a vivir de esa manera o a comportarte de ese modo.

Si a todo ello unes que la presencia física del otro te transmite mucha más información que la que transmiten las imágenes o las palabras (1), para quien quiere seguir la senda real la conclusión evidente es: frecuenta la compañía de aquellos que viven o actúan como tú deseas hacerlo.

Abu Fran, abdal sufí.

NOTA 1: Vease: