HONGOS MÁGICOS: HISTORIA, COMPOSICIÓN Y EFECTOS EN EL CUERPO HUMANO

INTRODUCCIÓN AL MUNDO DE LOS HONGOS

El termino “hongo” o “Fungi” designa a un grupo de organismos eucariotas (células con núcleo) entre los que se encuentran los mohos, las levaduras y los organismos productores de setas. Desde la antigüedad se les trataba como plantas por su inmovilidad y la composición de su pared celular de quitina. Hoy se sabe que no son plantas, puesto que son seres heterótrofos, es decir que se nutren de materia orgánica, rica en energía (carbohidratos, lípidos y proteínas). Por tanto son incapaces de transformar materia inorgánica en orgánica como hacen las plantas. Por esto las plantas son seres autótrofos, producen su masa celular y su materia orgánica a partir de materia inorgánica, principalmente de dióxido de carbono usando la luz, fotosíntesis, o sustancias químicas como fuente de energía. Los seres heterótrofos, como los animales, los hongos y la mayoría de bacterias y protozoos, dependen de los autótrofos, ya que aprovechan la materia que estos contienen para alimentarse y fabricar moléculas orgánicas complejas que forman sus estructuras morfológicas.

A los hongos, tampoco se les puede englobar en el reino animal, puesto que sus paredes celulares no son de celulosa, sino de quitina como las plantas. Sin embargo tienen glucógeno, polisacárido típico del reino animal. Así que tuvieron que introducir un reino nuevo que se denominó “hongo” o “fungi”. La nueva ciencia que los estudia se llama micología.

Según COMO SE ALIMENTAN, los hongos se clasifican en

Parásitos: se alimentan de un vegetal o de un animal vivo, pudiendo causarles incluso la muerte. Hay plagas típicas de hongos que infectan a los árboles pudiendo terminar con todo un bosque. El hongos se introducen por hendiduras que posee el árbol, debido a una rotura de rama o a un mordisco de un roedor invadiendolo totalmente.

Saprófitos: Se alimentan de la materia orgánica muerta produciendo su descomposición. Juegan un papel muy importante en el reciclaje de la materia ya que convierten estos materiales en descomposición en agua, sales minerales y otros compuestos que hacen más fértil la tierra, contribuyendo a formar el humus que cubre la superficie de muchos bosques. Aquí podemos englobar a los hongos psilocíbicos, que en muchos casos los encontramos creciendo en excrementos de animales.

Simbióticos: Alianza entre un hongo y otro ser del mundo vegetal, el hongo toma su alimento que necesitan para vivir y a cambio lo compensa aportándole un beneficio, o sea, que ambos salen ganando. Un ejemplo típico es la asociación de las raíces de un árbol con un hongo, en donde el hongo recibe su alimento orgánico para alimentarse y a cambio el hongo le facilita la absorción de sales inorgánicas. A veces se asocian hongos y arbustos en donde el hongo le aporta nitrógeno a cambio de su alimento orgánico. El más típico es la asociación de un hongo con un alga, formando los líquenes.

En los HONGOS podemos distinguir dos partes claramente diferenciadas:

A.- MICELIO: Aparato vegetativo de los hongos que le sirve para nutrirse y está constituido por hifas, que son filamentos pluricelulares. Las hifas crecen tan solo apicalmente pudiendo crecer con mucha rapidez, hasta más de 1 mm por hora. Por este motivo y por las frecuentes ramificaciones surge en el sustrato una maraña de hifas con una enorme superficie, que estará favorecida por lascaracterísticas climáticas. Por lo general, su crecimiento se ve favorecido por la humedad y por temperaturas templadas, siendo muy sensibles a la desecación. Las hifas, lanzan enzimas digestivas al medio, y así absorben posteriormente los sustratos metabolizados, pues tienen gran capacidad de absorber osmotróficamente su alimento del medio en donde se encuentran. Los micelios duran años, mientras que sus partes reproductoras, setas, duran apenas una semana.
El organismo más grande del mundo es un hongo, que se conoce como “seta de miel”. Vive en un bosque de Oregon, ocupa una extensión de 0,9 km2, y se originó a partir de una única espora. Pero este ser vivo, vive bajo tierra todo el año, y sólo aflora a la superficie sus setas.

B.- SETA: Son los cuerpos fructíferos de los hongos pluricelulares, y sus características sirven para clasificar a los diferentes hongos. Existen hongos comestibles, hongos venenosos y hongos psicoactivos. Atendiendo a la morfología de las setas más típicas (forma de sombrero) podemos distinguir como partes principales: el sombrero, el himenio (donde se encuentran las esporas) y el pie.

1. Sombrero: al ser la parte más carnosa de la seta, también es la más apreciada desde un punto de vista gastronómico. Su función biológica consiste en resguardar el himenio y facilitar así el correcto desarrollo de las esporas. Su superficie está cubierta por la cutícula, una fina capa protectora que aparece por oxidación ante la falta de humedad, usada recientemente para la elaboración de prendas y complementos. Biológicamente, la seta no abre su sombrero hasta que las esporas del himenio se han formado, es por eso que esta es más tierna si está cerrada, pero más sabrosa si está abierta. Su consumo puede darse de ambas formas. Eso sí, en ningún caso debemos pelar o lavar el sombrero, sino limpiarlo con un paño húmedo.

2. Pie: también llamado vulgarmente ‘tronco’ o ‘rabo’. Es el soporte físico y el punto de sujeción de la zona fértil de la seta. Su función consiste en elevar el sombrero y el himenio sobre la maleza, favoreciendo así la dispersión de las esporas en el ambiente. El pie es más fibroso que el sombrero y, por tanto, no es tan tierno. De hecho, mientras los pies de la seta de ostra y los de la shiitake son muy nudosos, los del champiñón y la eryngii son comestibles y muy nutritivos.

3. Volva: es una membrana en forma de huevo, de cuyo interior surgen todas las setas. Esta suele hallarse oculta entre el humus, bajo el pie de la seta. En el champiñón es la zona que presenta tierra en el pie y que, por ser la parte más sucia, se denomina vulgarmente el ‘culo’. Un champiñón con volva se conservará más días que si se la cortamos.

4. Himenio: es la zona fértil de la seta, así como la parte más importante, pues en ella se generan las esporas. El himenio se compone de laminillas, basidios, esporas y, en caso de haberlo, del velo.

5. Velo: esta frágil membrana se sitúa en la parte inferior del sombrero, protegiendo el himenio mientras los basidios están generando las esporas. Por tanto, las setas con sombrero cerrado que mantienen el velo intacto, todavía no están maduras; por lo que son más tiernas y de menor sabor. Del mismo modo, una seta se considerará madura cuando su himenio haya generado todas sus esporas. En este caso, la seta abrirá el sombrero y el velo se rasgará, formando un anillo que
quedará colgando de la parte alta del pie.

6. Laminillas: cada seta cuenta en el himenio con cientos de laminillas, rodeadas todas ellas por innumerables basidios. El color de las laminillas varía según la especie. En el caso del champiñón cultivado, en las primeras 24 horas presenta un color rosáceo, que irá variando hacia tonos grises y marrones conforme vayan pasando los días. Normalmente, el champiñón fresco suele venderse a los3-5 días de haber sido recolectado, pero su pronta oxidación hace que este llegue al consumidor con la cutícula amarillenta y las laminillas marrones. Aunque los consumidores prefieren champiñones blancos y rosáceos, las propiedades del champiñón siguen siendo las mismas a pesar del cambio de color. Este proceso es inevitable, ya que las setas comienzan a oxidarse desde el mismo momento en el que se las saca del cultivo, perdiendo así parte de su agua pero ganando sabor a cambio, por ser estas algo más maduras que el día en que fueron recolectadas.

7. Basidios: estas estructuras microscópicas rodean cada una de las laminillas del himenio de las setas, actuando como una célula madre. De la punta de cada basidio suelen originarse cuatro esporas sexuadas o basidioesporas, aunque en el caso del champiñón son sólo dos (bisporus). Su color va del blanco al marrón, pasando por tonos rosáceos.
8. Esporas: los badisios del himenio de las setas basidiomicetas generan miles de esporas sexuadas o basidioesporas. Cuando estas están listas para dispersarse, la seta abre el sombrero, provocando la rasgadura del velo e iniciando la expansión de las esporas, que acabarán generando nuevos hongos.

¿COMO SE REPRODUCEN?

La función de toda seta es crecer, generar esporas, abrir su sombrero y esparcirlas por el ambiente, contribuyendo así a la reproducción del hongo que la ha generado.
Para comprenderlo más graficamente, podemos ver este pequeño video:

Veamos un video en donde se ve claramente como se liberan las esporas desde un cultivo:

HONGOS ENTEÓGENOS CON PROPIEDADES PSICOACTIVOS CON PSILOCIBINA. HISTORIA

Desde el inicio de los tiempos, los hongos y el hombre han ido evolucionando conjuntamente a lo largo de la vida. Los hongos han sido utilizados como alimentos, como elementos transformadores de los mismos, para la cura de enfermedades e incluso se han utilizado como sustancias alucinógenas en fiestas y ceremonias religiosas. Hay documentación histórica más antigua sobre el uso y consumo de hongos enteógenos que sobre la ayahuasca. Personalmente no creo que su consumo sea más antiguo que el de la ayahuasca. Simplemente su forma es tan característica que ha resultado más fácil detectarlos en dibujos, grabados o en piezas de atesania de culturas ancestrales. Los arqueólogos señalan varios sitios antiguos que determinan el consumo temprano de hongos enteogénicos:

– Alrededor de 10,000 AC en Australia, las pinturas rupestres sugieren que los trances inducidos por hongos eran parte de esta cultura indígena.

– Alrededor 9,000 a. C, las piedras en el Sahara del norte de África pintadas por tribus aborígenes ilustran los hongos psicoactivos

-Alrededor de 5000 a. C. en el desierto del Sahara en Argelia, que en esta época era un vergel, se han encontrado en cuevas pinturas de estas setas y de chamanes con setas por todo el cuerpo que salen de ellos y pinturas alusivas a los efectos que produces.- Alrededor de 4,000 años a. C. en el arte rupestre en España se confirma que el hongo Psilocybe hispánica se consumía en rituales cerca de Villar del Humo (Cuenca).

– En la cultura egipcia también se utilizaban hongos con fines rituales, como así lo demuestra una pintura mural egipcia de la tumba del faraón Amenemhet que data de 1450 a. C. También se han encontrado restos de hongos molidos en vasijas de las tumbas faraónicas, donde se les suponen fines curativos y mágicos para realizar el gran viaje del muerto hacia la otra vida.

– En los misterios eleusinos que se celebraban en Eleusis, ciudad cercana a Atenas, que datan del año 1500 a. C. y que se extienden hasta la época romana, se consumía una bebida llamada el Kikeon, en donde se postula que habían enteógenos como el LSA, y también Terence McKenna apuesta que contenía hongos psilocíbicos.

– Hay teorías que abalan que durante las primeras celebraciones cristianas, el pan compartido en la eucaristía también contenía hongos enteogénicos. No obstante en el siglo cuarto después de Cristo, el papa prohibió todo este tipo de culto y celebraciones paganas.

– Estos hongos has sido tradicionalmente utilizados durante la cultura precolombina en todo el continente americano, especialmente en México, pero fueron brutalmente suprimidos con la
conquista de América. La inquisición y la cristianización del territorio, terminó con la mayoría de estos ritos, quedando el consumo de hongos relegado a zona muy concretas en donde se seguían desarrollando rituales chamánicos de sanación. De esta época precolombina, incluso llegando a 1000 años a. C, datan unas figuritas en donde se representa esta tradición.

REDESCUBRIMIENTO DE ESTOS HONGOS EN MÉXICO.

Hasta los años 1950, en el mundo occidental, no se tenia conocimiento de la existencia del consumo de estas setas con propiedades enteogénicas en ninguna parte del mundo. En esta época podemos enmarcar al matrimonio formado por Robert Gordon Wasson, vicepresidente de un banco americano (JP Morgan), y a su mujer, pediatra de nacionalidad rusa, Valentina Paulova. Inicialmente él era micófogo, es decir, no le gustaban las setas y las consideraba venenosas, mientras que su mujer las conocía y era gran estudiante de todas las especies y de sus propiedades nutritivas y curativas. Convencido por su esposa, ambos empezaron a estudiar, investigar y recopilar información micológica viajando por todo el mundo y convirtiéndose en verdaderos especialistas en el papel de los hongos silvestres en la cultura universal. Casualmente cayó en sus manos un reportaje, que apareció en un periódico de Nueva York, sobre el uso de hongos en México. Según este texto, los frailes que llegaron durante la conquista de México habían dejado testimonio de cómo estos hongos se ingerían durante cultos ancestrales entre los indios de la zona. Estamos hablando de los años 1955, la misma época en donde estaba en boga el LSD y habían multitud de estudios publicados sobre sus efectos sobre la expansión consciencia.

En 1955, Robert Gordon Wasson, en compañía de su esposa Valentina Pavlovna, realizó un viaje sorprendentemente tortuoso a la sierra Mazateca, donde tras varias negociaciones es recibido por María Sabina, quien realiza con ellos una vigilia nocturna, enseñándoles parte del uso y proporcionándoles muestras de los hongos. En estas sesiones nocturnas se dieron cuenta del gran potencial de estas setas para expandir la consciencia y conectarse con otras realidades a través de las visiones que producían. Durante varios días grabaron pláticas en cintas magnetofónicas, las cuales fueron transcritas a un sistema fonético de escritura y traducidas al español e inglés. También tomaron fotografías de las ceremonias con luces estroboscópicas. El 13 de mayo de 1957, la revista Life publicó un extenso artículo ilustrado de Robert Gordon Wasson, en el cual describía las veladascon hongos con María Sabina. Esto dio lugar a que un gran número de personas se aventurara a las regiones montañosas y boscosas de México, con el fin de descubrir por sí mismos las setas con poderes visionarios. Como Robert Gordon era una persona influyente, repartió las setas que traían entre varias compañías farmacéuticas para que investigaran cual era la sustancia responsable de las propiedades visionarias que producían. Después de varios meses de infructuosa investigación, incluso con animales, no consiguieron aislar la molécula(s) responsables de las visiones. Como los efectos de los hongos era muy similares a los que se describían tras la toma de LSD, se pusieron en contacto con Albert Hofman. Este se encontraba en Suiza trabajando en el laboratorio farmacéutico Sandoz, y hacía 3 o 4 años que había sintetizado el LSD. Este investigador lo primero que hizo fué probar las setas, y comprobó que sus efectos eran muy semejantes a los de la LSD, por lo que le dio la pista de que la molécula psicoactiva de los hongos sería muy semejante a la molécula del LSD. Después de trabajar varios meses con las setas sintetizó la molécula responsable del efecto que llamó psilocibina, pues la especie de hongo del que partía era el “psilocibe cubensis”. Esta sustancia era completamente natural comparándola con el LSD que es semisintética, es decir se finaliza su síntesis en el laboratorio a partir de un hongo que crece en trigo denominado “cornezuelo del centeno”.

Albert Hofman y Robert Gordon decidieron visitar a María Sabina con un bote de pastillas de psilocibina, pidiéndole que oficiará una ceremonia con esas pastillas, en donde le comentaron que habían introducido el espíritu del hongo. Maria Sabina aceptó y empezó a realizar la ceremonia nocturna con las pastillas. El problema que apareció es que los tiempos no se correlacionaban con los tiempos en donde los efectos de los hongos empezaban a realizar su efecto. Así que tomaron otra pastilla, empezándose a manifestarse las visiones, pero con mucha mayor intensidad. Al finalizar la sesión, María Sabina afirmó categóricamente que los efectos eran los mismos, incluso más potentes. Esto confirmó a María Sabina que, efectivamente, el espíritu del hongo se encontraba en esas pastillas. María le pidió a Albert Hofmann que le dejara algunas pastillas para poder realizar sus celebraciones en las épocas secas del año en que la naturaleza no producía hongos. En estas épocas ella trabajaba con “salvia divinorum”, pero reconocía que no era lo mismo, y a ella le gustaba más trabajar con los “niños santos”. Albert Hofmann le obsequió con varios botes de pastillas de psilocibina, y le prometió que cuando se le acabaran él le podía ofrecer más. Gracias a este redescubrimiento esta tradición milenaria no se ha perdido y es conocida en todo nuestro mundo occidental y ahora estamos reaprendiendo el uso de estas sustancias enteógenas.

MARIA SABINA (1894-1985)

Fue una curandera y chamán de la etnia indígena mazateca, viviendo en la propia Sierra Mazateca, del estado de Oaxaca en México. Era de familia muy humilde, su padre cultivaba la tierra y murió cuando ella tenia 3 años, por lo que junto con su madre y su hermana María Ana, dos años menor que ella, fueron a vivir al lado de sus abuelos maternos, quienes se dedicaban a la cría del gusano de seda y la agricultura tradicional. Durante su niñez María Sabina vivió en extrema pobreza y en condiciones de desnutrición. No recibió educación formal y se dedicó a realizar las actividades agrícolas y de cría de ganado que le encomendaban sus abuelos.

María tenia por parte de su padre ascendientes que practicaban la ceremonia con los hongos. Dichos ascendientes eran considerados chamanes u “hombres sabios” (chotá-a t chi-née, enmazateco). Se dice que ellos intentaron obstruir la muerte de su padre, quien era víctima de una supuesta maldición desde antes del nacimiento de María.

Su primer contacto directo con la ingesta ritual de hongos, lo tuvo entre los cinco y siete años durante una ceremonia celebrada en su casa para tratar de sanar a uno de sus tíos. Aunque en
aquella ocasión no los ingirió, si que los conoció, aprendiendo a manejarlos. Un día, mientras estaba en el cerro cuidando a los animales de sus abuelos, encontró algunos hongos similares a los que había visto durante la ceremonia, decidiendo consumirlos junto con su hermana, teniendo así su primera experiencia de expansión de consciencia.

Fue dada en matrimonio a sus 14 años, naciendo su primer hijo un año después y quedando temporalmente sola cuando su esposo se unió a guerrillas revolucionarias. Su esposo regresó al
cabo de un par de años. Con él tuvo dos hijos más para luego quedar viuda en 1914, a los 20 años.

Posteriormente, durante su segundo matrimonio, María fue blanco de maltratos por parte de su nuevo esposo; un supuesto brujo llamado Marcial. Él fue quien verdaderamente le hizo conocer el mundo de la “magia”. Sin embargo, se cuenta que Marcial, al sospechar que María le comenzaba a superar en conocimientos, empezó a arremeter con golpes hacia ella. Sabina estaba convencida de que pudo soportar estas agresiones gracias a la fuerza de los sagrados hongos. Marcial empezó a tener una amante, y sus hijos, al contemplar la traición, lo mataron a golpes. Así Sabina quedaba nuevamente viuda, no obstante, ahora creía poseer el conocimiento para defenderse sola y criar a sus hijos. Con su segundo esposo tuvo 6 hijos, de los cuales sólo sobrevivió uno.

Tras la muerte de su segundo marido, decidió seguir lo que intuía desde pequeña, sanar a través de los “hongos mágicos” que ella llamaba “los niños santos”. Así que empezó a celebrar rituales con los hongos para sanar enfermedades, pues estaba segura que los “niños santos” tenían la capacidad de curar enfermedades. En estos rituales nocturnos, ella, la persona enferma y los acompañantes, si lo deseaban, tomaban los hongos, y la enfermedad salía del cuerpo mediante el vómito del enfermo; si éste no podía vomitar, María Sabina era quien vomitaba la enfermedad. Ella creía que los hongos eran realmente la carne y la sangre de Dios, y por esto, si el enfermo creía en ellos, se producía la curación. Aquí, al igual que en sus canciones rituales, podemos reconocer el sincretismo existente entre las creencias cristianas y las creencias indígenas.

Maria Sabina empezó a ser una curandera popular entre su pueblo, llegando a predecir la muerte de un ex-alcalde de Huautla, muerto de un tiro por la espalda. Este hecho en la historia de Sabina alimentó entre sus seguidores la creencia de que ingerir hongos facilitaba la aparición de fenómenos paranormales como la clarividencia.

En 1955 conoció a Robert Gordon Wasson, en donde apareció una relación agridulce. En 1968, Robert publicó el libro “El hongo maravilloso” donde exponia al público estadounidense el ritual y uso de los “niños santos” en la cultura Mazateca. Como la protagonista del libro era María Sabina, ésta recibió una gran publicidad en la época de apogeo de la cultura hippie estadounidense, que, entre otras cosas, se caracterizaba por el uso de sustancias psicodélicas. Este libro marca un vuelco en la vida de María Sabina quien empieza a recibir la visita de personas ajenas a su comunidad, tanto de mexicanos como extranjeros, muchos de los cuales viajan en la búsqueda de una experiencia psicodélica con los hongos, y algunos otros como parte de un trabajo de investigación. En parte, esto proporcionó una cierta estabilidad económica a María Sabina. Sin embargo, fue acusada por miembros de su comunidad de lucrarse con la cultura de su pueblo. Además, el mal uso de sus conocimientos por parte de muchos de sus visitantes la llevó a considerar como un error el darlos a conocer, ya que los extranjeros, la mayoría de las veces, sólo buscaban diversión.

En 1986 se publica un reportaje titulado “María Sabina de Huautla ¿Isis sin velo?”, de Ramón Méndez Estrada, donde se describía otra parte de la vida de María Sabina, en especial de sus
últimos meses. Según la entrevista el reportero comentó: «La última vez que vi a María Sabina, en septiembre de 1984, unos catorce meses antes de su muerte, la vi muy cansada, muy pequeñita; estaba impaciente, no quería conversar. Iba y venía continuamente por la habitación; estaba cansada, creo yo, que de escuchar las mismas preguntas de curiosos impertinentes por treinta años consecutivos, y de tener que defender sus mismas respuestas milenarias».

Con la difusión del libro por parte de Wasson, cada vez la visitaba más gente. A algunos solo los movía el deseo de alguna aventura psicodélica, faltando al respeto a esta forma de proyección espiritual. Sabina, molesta por esta falta de respeto, expresó: «Mucha gente se aprovechó de mí. Recuerdo aquella vez cuando volvió a llegar Wasson; me regaló un disco en el que venían mis cantos. Le pregunté cómo lo había hecho, nunca imaginé oírme a mí misma. Estaba disgustada porque en ningún momento había autorizado a Wasson que robara mis cantos. Mucho tiempo anduve llorando por esto y el insomnio no me dejaba dormir».

Al inicio de la década de los sesenta los hongos se había convertido en una droga narcótica, lo que le causó una persecución policíaca. Llegaron hasta su casa agentes federales, espolearon su vivienda y a ella se la llevaron en un automóvil con todo lo que habían encontrado en su choza, aunque fue inmediatamente puesta en libertad. María Sabina le dijo al presidente municipal (en ese entonces Genaro Teran): «Tú sabes que nuestra gente no usa el tabaco que ese desdichado afirma que yo vendo. Me acusa de traer gringos a mi casa, ellos llegan a buscarme, me toman fotografías, platican conmigo, me hacen preguntas, las mismas que ya he respondido muchas veces… y se van después de tomar parte en una velada». Por último ella decía que la fuerza de los “niños santos” había disminuido ya que se les había tomado, literalmente, como un juego, por lo cual, ella sería la que pagaría. Creía que se había quedado con todas las enfermedades que curó y que fue el costo por su don.

María Sabina, llamada la sacerdotisa de los hongos, murió en 1985 en una condición económica de pobreza, ya que no tenía ningún sistema de cobro establecido por sus servicios. Solo recibía de sus pacientes lo que estos querían darle. A pesar de morir en la pobreza, su figura es usada por cientos de comerciantes en el mundo para la venta de artículos varios, como camisetas, tazas, libros del más variado contenido, música, etcétera, lucrándose con su imagen y con sus cantos.

COMPOSICIÓN DE LOS HONGOS MÁGICOS O VISIONARIOS

Los hongos mágicos, visionarios o alucinógenos contienen sustancias psicoactivas siendo las principales y más abundante la psilocibina, la psilocina y la baeocistina. Aunque la especie
psilocibes es la más conocida como representante de los hongos mágicos, hay otras especies que también contienen estas moléculas psicoactivas. La concentración de estos principios activos en las setas, varían entre 0,2 y 1% de su peso seco. En un reciente trabajo de 2019, también se han aislado dentro de algunos hongos psilocíbicos estudiados, diferentes tipos de harmalinas, lo que potenciaría el efecto de la psilocibina por sus propiedades de inhibir a las monoaminooxidasas (IMAO).La psilocibina fue primeramente aislada e identificada en 1958 y sintetizada en 1959 por Albert Hofmann. Morfológicamente en su estado puro, tanto la psilocibina como la psilocina, son cristales blancos inestables a la luz, pero muy estables en la oscuridad bajo atmósfera inerte. La psilocibina es hidrosoluble, mientras que la psilocina es más liposoluble, aunque se disuelve bastante bien en
solución acuosa ácida.

Tanto la psilocibina como la psilocina son triptaminas relacionadas estructuralmente con la serotonina. Contrariamente a la dimetil triptamina (DMT, principio psicoactivo en la ayahuasca), la psilocibina no es sintetizada por el organismo humano, sólo es sintetizado de forma natural por determinada clase de hongos. La psilocibina produce una tolerancia suave, que hay que tenerla en cuenta cuando se quiere realizar una terapia con micro dosis. No producen adicción ni síndrome de abstinencia. Tanto cuando tomamos psilocibina, por vía oral como parenteral, la psilocibina es rápidamente desfosforilada por enzimas específicos de la mucosa intestinal o fosfatasas tisulares a psilocina, su principal metabolito activo. Al igual de la DMT, la psilocina es agonista de la serotonina, uniéndose fundamentalmente a sus mismos receptores. Los receptores serotoninergicos, están distribuidos por todo el cuerpo, pueden encontrarse en los vasos sanguíneos, los músculos, las glándulas y la piel. La psilocina atraviesa la barrera hematoencefálica alcanzando el cerebro, en donde estos receptores se encuentran de forma abundante. Cuando se unen a estos receptores cerebrales, es cuando aparece su acción psicodélica. La psilocibina también tiene afinidad, aunque en menor grado por los receptores dopaminergicos.

Cuando tomamos psilocibina por vía oral, los niveles sanguíneos de psilocina y psilocibina se empiezan a detectan entre los 20-40 minutos, alcanzándose sus máximos niveles entre 80-105
minutos. Posteriormente, la psilocina es metabolizada a moléculas no psicoactivas y eliminada por vía renal en un 80% y el resto por vía fecal o a través de la bilis. Mayoritariamente, se elimina del cuerpo en 24 horas.

EFECTOS DE LA PSILOCIBINA

Las dosis activa para apreciar los efectos psicodélicos están entre 2 y 20 mgrs de psilocibina. Su margen terapéutico es muy alto, pues la dosis letal se ha estimado sobre ratas de laboratorio en alrededor de 300 mgrs de psilocibina por kgr de peso. Hasta este momento, no se ha registrado ningún caso de sobredosis ni de muerte causada directamente por la toma de hongos psilocíbicos. Tal vez antes mueres de indigestión que por la toxicidad de la psilocibina. Cuando se ha encontrado algún caso de intoxicación e incluso de muerte, se ha demostrado que era porque habían confundido la seta con otra venenosa. Por esto la importancia de la toma de estas setas, está en reconocerla en los montes para no confundirla con otra especie venenosa.
La psilocibina sigue caminos paralelos a otros psicodélicos como la ayahuasca, LSD, Mescalina… Al igual que el LSD, tuvo un amplio uso lúdico sobre los años 1960, posteriormente al prohibirse estas sustancias psicodélicas sobre 1970, se dejaron de utilizar. La psilocibina se encuentra incluida dentro de la lista 1 del tratado de Viena, clasificada sin ninguna utilidad medica ni científica, por lo que resulta extremadamente costoso el trabajar con ellas.Parece que debido a la problemática que aparece en EEUU sobre un elevado porcentaje de la población afectada de estrés postraumatico al volver de la guerras, junto con la finalización de la guerra contra las drogas iniciada en los 70, y la ausencia de toxicidad, poco a poco empieza a
permitirse algunas investigaciones sobre los psicodélicos. Así, poco a poco a partir del año 2000 estas sustancias han vuelto a captar la atención de los grupos de investigación replanteándose sus posibles efectos terapéuticos.

Sus efectos son muy semejantes a los de la LSD, constatado personalmente por Albert Hofman. La diferencia se encuentra en la duración en el tiempo de acción, mientras que la psilocibina actúa entre 3-6 horas dependiendo de la dosis, el LSD muestra su efecto entre 12-14 horas. Este factor es el que determina que a nivel de trabajo terapéutico, se prefiera a la psilocibina.
Comparado con la ayahuasca, la ingesta de psilocibina puede producir risa, y esto puede desviar la atención del trabajo terapéutico que se pretenda realizar. En trabajos individuales, este efecto no es tan frecuente como cuando se trabaja en grupo o en ceremonias. Por otra parte, los hongos no suelen producir la denominada “purga” que produce la ayahuasca. Igualmente, los hongos y la LSD, actuan mas a nivel mental, dando claridad para resolver problemas o conflictos, mientras que la ayahuasca además abre mas las emociones y los sentimientos, abriendo más el corazón.

Su uso, al igual que el de la ayahuasca, se debe realizar en un entorno adecuado y con facilitadores especializados en estados de consciencia expandidos, para guiar la sesión o ceremonia.
La psilocibina nos abre el inconsciente, actuando como un espejo en donde quedamos reflejados tal y como somos. Amplifica nuestros aspectos “positivos” y “negativos”, mostrándonos desnudos ante nosotros mismos. Así es muy difícil o imposible escondernos debajo de mascaras, excusas o victimismos. En esto reside su gran potencial terapéutico, ahorrando tiempo y muchas sesiones con el psicólogo. Tras la toma de psilocibina, la percepción de la Vida cambia, permitiéndonos vivir con más plenitud y relativizando los problemas o “traumas”. En general, es aceptado, que en determinados perfiles humanos la terapia con psilocibina no es adecuada, como personas con problemas psicóticos (esquizofrenia, trastornos de límite de
personalidad, paranoias….). No obstante hay grupos de trabajo muy específicos en donde se defiende el uso de estas sustancias como terapia. Estas investigaciones están en fases iniciales.

USO TERAPÉUTICO Y POSIBLES USOS CLÍNICOS

– Se han desarrollado diversas investigaciones, en donde ha quedado demostrado que la psilocibina es clínicamente segura.

– Son antimigrañoso, especialmente son muy efectivas en las migrañas de racimo, de hecho hay un grupo de medicamentos triptamínicos como: sumatriptan, zolmitriptán, naratriptán, rizatriptán y almotriptán con estructuras semejantes a la psilocibina pero que a dosis terapéuticas se les ha conseguido eliminar su efecto psicodélico.

– Se están utilizando en enfermos terminales de cáncer para la aceptación de su muerte cercana, reduciendo su estrés, grado depresivos y miedo a la muerte.

– Tambien se ha demostrado que disminuyen la percepción del dolor, en la experiencia y hasta las 72 horas posteriores

– Mejora los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo- Es antidepresivo, especialmente en depresiones mayores, resistentes a otros tratamientos farmacológicos.

– Es ansiolítica, prácticamente desde la primera toma.

– Es efectiva en el estrés postraumático.

– Se utiliza para dejar adicciones a drogas de abuso como alcohol, heroina…

NUEVO METODO PARA SINTETIZAR PSILOCIBINA

Si bien los hongos mágicos son más conocidos y temidos por inducir alucinaciones que alteran la mente, cada vez más, los científicos consideran que la psilocibina es una sustancia química revolucionaria en el tratamiento de afecciones psiquiátricas que incluyen adicciones, trastorno de estrés postraumático y trastornos depresivos, según la FDA. Debido a sus nuevas aplicaciones terapéuticas, los científicos han pensado en producir psilocibina en grandes cantidades. El cultivo de los hongos dura meses, y no es práctico cara a la producción farmacéutica; por otra parte su síntesis química es costosa y laboriosa. En diciembre de 2019, un equipo de investigadores utilizó las bacterias como una ‘herramienta de producción’ para producir grandes cantidades de productos químicos En este caso manipularon específicamente el metabolismo de la bacteria Escherichia coli, de modo que sus células comenzaron a producir grandes cantidades de psilocibina. En este nuevo estudio, la E. coli psicodélica se cultivó en condiciones ambientales controladas donde los ingenieros genéticos podían ajustar la temperatura y el contenido de nutrientes para producir concentraciones altas de psilocibina de manera constante. La cepa eficiente conocida como “pPsilo16” finalmente se seleccionó y luego se produjo en masa en un biorreactor. El Dr. Jones dijo que, en el transcurso del estudio de 18 meses, el equipo aumentó la producción de psilocibina “en 500 veces”. La ventaja de este método es su bajo coste y la facilidad de manipular al e.coli. Este novedoso método ya se emplea para la producción de otros medicamentos como antibióticos e insulina. Ahora, se pretende utilizar para producir psilocibina (chem.eur.J. 2019, 25, 1-7)

 

Rosa Sanchis, Farmacéutica

QUIÉN PUEDE VALORARME?

Erase una vez, hace muchos lustros, una joven que deseaba adentrarse en el camino espiritual. Lo había intentado con varios maestros y en diferentes escuelas espirituales y esotéricas, pero de todas lo habían echado por su falta de soltura en las cuestiones espirituales.

Cierto día oyó hablar de un famoso maestro sufí que residía en una ciudad cuyo nombre no recuerdo. La joven pensó que esa persona tal vez era su última oportunidad, así que reunió las energías necesarias y fue a verle. El maestro la recibió en su propia casa con cortesía y le preguntó qué deseaba. La joven dijo:

– “Aprender de ti, deseo iniciarme en el camino espiritual, pero he probado con varios maestros y en varias escuelas y me han expulsado de todos los sitios por mi torpeza y mi falta de aptitudes. Podrías tal vez apiadarte de mi e intentar enseñarme? Buscaré la forma de conseguir el dinero que puedan costar tus enseñanzas”.

El maestro reflexionó un poco y le dijo:

– “Bueno, estoy dispuesto a considerar tu petición, pero antes quiero pedirte un favor”.

– “Dime” -dijo el joven- “haré lo imposible por satisfacer tu deseo”.

Entonces el maestro se quitó un anillo de un metal de color grisáceo, con una piedra rojiza engastada, se lo dio a la joven y le pidió:

– “Ve por la ciudad y vende este anillo. Pero no aceptes por él menos de 20 monedas de plata.”

La aspirante a discípulo miró el anillo con cierta incredulidad, pero se dispuso a cumplir el mandato del sufí con diligencia. Así visitó a cuantos vendían joyas o baratijas en el mercado y les ofreció el anillo; nadie le daba más allá de dos o tres monedas de plata. Sólo un mercader, que se apiadó de ella porque pensó que estaba acuciado por la necesidad -tal era el empeño que la muchacha ponía en la venta del anillo-, llegó a ofrecerle cuatro monedas de plata.

A la noche, derrotada, volvió a la casa del maestro y, cabizbaja, le dijo:

– “Maestro, he ofrecido el anillo a multitud de comerciantes, pero nadie da por él la cantidad que pides; ni siquiera se aproximan a ella”.

El sufí, algo guasón, le comentó:

– “No te preocupes, duerme hoy aquí y mañana lo intentarás de nuevo.”

Y pasó la noche.

Al día siguiente, tras un generoso desayuno, el maestro le entregó un papel a la muchacha con una dirección escrita, y le ordenó:

– “Ve a esta dirección, pregunta por el maestro orfebre que vive en la casa y ofréceselo a él. Pero no le pidas ninguna cantidad. Te ofrezca lo que te ofrezca, no se lo vendas, dile que considerarás su oferta y vuelve a contarme cómo te ha ido.”

La muchacha lo hizo así. Le costó algo dar con el orfebre, pues al parecer no lo conocía mucha gente ni tenía un establecimiento abierto al público. Una vez ante le ofreció el anillo.

El orfebre sacó de su bolsillo un pequeño tubo que tenía una especie de lente en su interior, se lo encajó en el ojo izquierdo y comenzó a examinar con atención el anillo. Al cabo de un rato le dijo:

– “El anillo me interesa, pero no tengo ahora suficiente dinero para pagártelo. Te puedo dar cinco monedas de oro y abonarte otras quince en el plazo de dos meses.”

La joven se fue llena de gozo a casa del maestro, le entregó y le contó lo sucedido. El sufí se lo volvió a colocar en su dedo, miro a la joven a los ojos y le comentó:

– “No tengo ningún interés en vender este anillo, solo quería que intentaras hacerlo tú. Ahora ya sabes que únicamente un buen conocedor es capaz de valorar con justicia sin reparar en las apariencias”.

La muchacha lo miró perpleja. El maestro añadió.

– “Con lo que ahora sabes y lo que has hecho, ya puedo admitirte como discípula. Mañana empezaremos con tu aprendizaje”.

 

Cuento sufí adaptado por Abu Fran.

DÓNDE TE ENCIERRA TU CONDICIONAMIENTO?

Había una vez una niña pequeña, que creció con sus padres sola en el bosque. Un día se encontró que sus padres habían muerto y que tendría que cuidarse de sí misma. Sus padres habían dejado un mihrab, un ornamento extraño parecido a un marco de ventana que estaba colgado en una pared de su choza.

Puesto que ahora estoy sola -se dijo Fátimay tendré que sobrevivir en el bosque, donde las cosas que viven son sólo animales, sería bueno comprender su lenguaje y poder hablar con ellos”.

Así que pasaba una buena parte del día dirigiendo esta aspiración hacia el marco, que estaba sobre la pared:

Mihrab, dame el poder de comprender a los animales y de poder hablar con ellos”.

Después de largo tiempo, repentinamente tuvo la impresión de que podía comunicarse con los pájaros, con los animales y hasta con los peces. Y se fue al bosque a probar. Pronto llegó a un estanque. Sobre el agua del estanque estaba una mosca patinadora, que paseaba sobre la superficie y que nunca entraba en el agua. Nadando dentro del agua había varios peces y, pegados al fondo del estanque, algunos caracoles. Para poder empezar una conversación, Fátima dijo:

-¿mosca, por qué no entras en el agua?

-¿por qué habría de hacerlo, suponiendo que eso fuera posible, ya que no lo es? -preguntó la mosca.

-porque estarías a salvo de los pájaros que bajan y te comen.

-¿no me han comido, verdad? -dijo la mosca.

Y ese fue el final de la conversación.

Entonces Fátima habló con el pez:

-pez – le dijo a través del agua-, ¿por qué no aprendes a salir del agua poco a poco? He sabido que ciertos peces pueden hacerlo.

-absolutamente imposible -dijo el pez-, nadie ha hecho esto y ha sobrevivido. Se nos ha enseñado a creer que es tanto un pecado como un peligro mortal.

Dio la vuelta y se sumergió en las sombras, dispuesto a no oír tales tonterías.

Entonces llamó al caracol acuático que se encontraba debajo de una piedra:

-caracol, ¿podrías arrastrarte fuera de la piedra y encontrar buenas hierbas para comer? He oído que los caracoles pueden hacer eso.

– es mejor contestar una pregunta con otra pregunta, cuando es un caracol sabio quien escucha -dijo el caracol-. Quizá serías lo suficientemente amable como para decirme exactamente por qué tienes tanto interés en mi bienestar. La gente debería cuidarse de sí misma.

-bueno -dijo Fátima-, supongo que es porque, cuando una persona puede ver más sobre otra, quiere ayudar a que obtenga alturas superiores.

-esa me parece una idea extraña -dijo el caracol-, y se arrastró bajo la piedra, donde ya no pudiera oírla más.

Fátima dejó e la mosca, al pez, y al caracol, y vagó por el bosque buscando otra cosa que ver. Sentía que debería ser útil a alguien. Después de todo, tenía mucho más conocimiento que estas gentes del bosque. Pensó que un pájaro, por ejemplo, podía ser avisado para que almacenara comida para el invierno, o decirle que debería hacer un nido cerca del calor de una choza para que no muriese de frío innecesariamente. Pero no vio a un pájaro.

En cambio se encontró la choza de un carbonero llamado Alfonso. Era un hombre anciano que estaba sentado frente a su puerta, quemando leña para convertirla en carbón y llevarlo al mercado.

Fátima, deleitada al ver otro ser humano, el único que había conocido además de sus padres, corrió hacia él y le contó sus experiencias del día.

-no te preocupes por eso, pequeña -le dijo el anciano-. Hay cosas que un ser humano tiene que aprender, y son de vital importancia para su futuro.

-¿cosas que aprender? -dijo Fátima-. Pero, por favor, ¿por qué debería yo buscar otras cosas que aprender? Esas cosas probablemente sólo cambiarían mi modo de vivir y de pensar.

Y como la mosca, el pez, y el caracol, se alejó de la compañía del carbonero.

Isaberl, hija de Waliyya, gastó otros treinta años, como la mosca, el pez, y el caracol, antes de poder aprender algo.”

Fátima, hija de Waliyya de Andalucía (murió en 1.195) fue la maestra de Ibn al- Arabi, doctor maximus para occidente, y seik al-akbar para el mundo islámico, quien atrajo la atención en el siglo XII sobre lo que hoy llamamos ‘condicionamiento’. El escolástico turco Síagog Qalb ha hecho notar la influencia de al-Arabi en la filosofía occidental. Esta historia se cuenta entre los iluminati (rashania), derviches del Pamir. La versión aquí transcrita es del sufí Abdul-Samad Khan, quien murió en 1.943.

CONOCER EL LENGUAJE QUE LLEVA A LO REAL.

La verdad suele brotar de las conversaciones y charlas entre los nobles caminantes de la senda real.

Me preguntas sobre la irrealidad del mundo en el que aparentemente vives, distinguiendo:

  1. entre el ser verdadero, o realidad, que es el mundo que habitualmente no sabes ver, es decir, el mundo del espíritu, el mundo de la unidad, y

  2. el ser no verdadero o realidad aparente , que identificas con el mundo en el que aparentemente vives, el mundo de tus actividades y preocupaciones cotidianas, el mundo de la dualidad y del cambio.

La conclusión que sacas de esta dualidad de mundos es la irrealidad del mundo de la dualidad aparente, e identificas la irrealidad con inexistencia.

De este modo:

  1. te consuelas de las desgracias y percances de la vida cotidiana diciendo que son irreales y, del mismo modo,

  2. te desocupas o desentiendes de los aconteceres y sucesos del mundo aparente, cambiante y dual, alegando que no se trata más que de una mera ilusión, que no es real.

Esta conclusión y dicotomía son tan inconvenientes como peligrosas, y para comprobarlo te basta con intentar salir de la habitación en la que estás a través de la inexistente pared aparente: el resultado, si lo haces con la suficiente energía, será un considerable coscorrón con sus consiguientes magulladuras.

Conviene también que recuerdes que la falsedad de algo no conlleva su inexistencia: una moneda falsa no es una moneda inexistente, incluso puedes comprar con ella (para eso se falsificó), aunque corras el riesgo de ser encarcelado si te descubren la artimaña.

Parte del problema de tu consideración de la realidad cambiante y dual como inexistente está en el uso de una terminología inadecuada, de palabras que, más que aclarar, confunden. En concreto, en este caso es error está en llamar irreal a lo mudable, a lo plural, a lo efímero.

No es conveniente que recurras a la fe si quieres progresar por el camino de la elevación del nivel de consciencia: es un sano criterio no creerte nada que no experimentes, pues sólo la experiencia y la práctica te pueden conducir a puerto seguro.

Sin embargo no basta solo con la experiencia.

A) Aunque la experiencia es la clave del progreso por el camino de la consciencia, necesitas poder denominar adecuadamente cada experiencia, para poder identificarlas, para poder comunicarte y para entender entender lo que se dice y lo que está escrito sobre ellas.

Por lo demás, tu incapacidad para comunicarte al usar una terminología inadecuada con quienes ya recorrieron o recorren hoy el camino, pone un techo muy bajo a tu progreso.

Con una terminología inadecuada es muy difícil alcanzar las metas que hoy están a tu mano, pues tu existencia es demasiado breve para basarla exclusivamente en tu propia experiencia.

  • Por eso es para ti importante poder entender lo que dicen sobre lo que ocurre en la senda real quienes ya la recorrieron.

  • O comunicarte y hablar sobre esas experiencias con quienes están también andando por la senda real.

El sufismo dispone de una considerable cantidad de experiencia acumulada tras siglos y siglos de práctica. Pero esta experiencia está depositada en forma de palabras, de poesía, de relatos, de explicaciones de los ejercicios que sirven para una u otra cosa, de aforismos, de analectas, de koanes. Sin el vocabulario adecuado toda esa experiencia te resulta inalcanzable. Y toda comunicación con los otros caminantes te resulta imposible o extraordinariamente difícil.

Imaginate que has experimentado el olor de una cebolla (o el placer de un orgasmo); indudablemente solo la experiencia del mismo te permite saber cómo es.

Sin embargo, si solo tienes la experiencia y no sabes cómo denominarlo, corres el riesgo de darle una denominación inadecuada, por ejemplo ‘azul’, y, en virtud de la incorrecta denominación que le has dado, pensar que mezclado con el amarillo producirá el verde (pues eso ponen los libros y cuentan los pintores e impresores). Evidentemente no conseguirás mezclar el olor de una cebolla con el color amarillo, aunque pintes de amarillo la cebolla. En cualquier caso, el resultado no será un color verde:

  • Al comprobar que no ocurre así descubres que no estás entendiendo lo que sobre el olor de la cebolla se dice.

  • O podrás tomar por falso aquello que correctamente se dice de otra cosa, pues al comprobar que lo por ti experimentado no produce el color verde al mezclarse con el amarillo puedes pensar que quien te dice que la mezcla del azul con el amarillo produce verde es un mentiroso, o también puedes concluir que el libro en que lo leíste es un libro falaz.

De un error de denominación de este tipo en las experiencias que ocurren en el camino real se puede derivar tu incapacidad para acceder a la experiencia que los sufís hemos acumulado.

Y si no puedes acceder a ella tendrás tú sólo que volver a inventar la rueda, y el carro, y la máquina de vapor.

Y te alcanzará la muerte antes siquiera de que hayas arribado al primer puerto de tu travesía.

Así pues, si quieres progresar en tu caminar por la senda real, necesitas conocer los términos correctos para denominar las diferentes experiencias que vas alcanzando.

La razón por la que yerras a la hora de elegir los términos para nombrar lo que experimentas suele radicar en la ignorancia, bien la tuya propia, bien la de aquellos por los que te dejas orientar.

B) Otra parte del problema puede radicar en algún salto en el vacío, como por ejemplo en pasar del terreno de la experiencia y la intuición al terreno de la razón y de la argumentación. Como decir que la realidad dual e impermanente no existe, pues esa una conclusión suele ser fruto de un razonamiento que contradice tu más inmediata experiencia.

Sin conocer dónde están claramente las fronteras entre la razón y la realidad, entre uno y otro territorio, tal vez no consigas llegar a la frontera. Y sin conocer cuáles son los documentos (pasaporte, visado, etc.) que te permiten pasar de un territorio a otro, tal vez no consigas atravesarla y pasar al otro territorio.

Sin embargo, conocer:

  • los límites de la razón,

  • el fructífero uso de la misma en el territorio de la que es dueña y señora,

  • sus mecanismos y añagazas,

  • los elementos que intervienen en la construcción de la experiencia y el uso legítimo de dichos elementos,

  • el funcionamiento de la intuición,

  • las interferencias del entendimiento en dicho uso de la intuición,

  • los mecanismos y formas en que operan nuestros sentidos,

  • la manera en que nuestra razón construye nuestra experiencia,

Solo puede ser resultado de un estudio sistemático dirigido por los profesores y maestros adecuados.

Si no quieres o no puedes adentrarte más allá, por el momento te es suficiente saber que la paloma del espíritu necesita dos alas para alzar el vuelo: el ala de la realidad relativa o impermanente (la del cambio y la dualidad), y el ala de la realidad absoluta o inmutable (la de la inmutabilidad y unicidad).

O, como decimos los sufís, se trata de tener en el mundo de la experiencia la razón atenta y afilada, y en el mundo real la intuición presta y activa.

Abu Fran, abdal.

OPINAR CON VERGÜENZA,

Un día estaba reunido un grupo de amigos alrededor de Antonio, hombre con merecida fama de listo y de guasón, que les preguntó a los demás:

“Qué pensáis que es el liquido blanco que está en esta botella que he comprado en el supermercado?”

Muchos pensaron que era leche, pero nadie se atrevió a decirlo, pues pensaron que la pregunta de Antonio contenía alguna enseñanza profunda que no acababan de descubrir, que era una pregunta trampa que dejaría al descubierto la ignorancia o simplicidad de quien se atreviera a decir que era leche, y que le convertiría en blanco de la guasa de Antonio.

Después de dejar pasar un tiempo prudencial, Antonio dijo:

“Ya que nadie lo sabe, me lo beberé yo”.

Y tras decir esto, abocó la botella entre sus labios y se bebió la leche delante de todos.

Todavía hoy bastantes asistentes a aquella reunión dudan sobre cuál era el contenido de aquella botella.

Cuento sufí adaptado por Abu Fran, abdal.

SIGUE EL CAMINO REAL:

FRECUENTA A LOS DERVICHES.

En el año 1996, Giacomo Rizzolatti junto con Giuseppe di Pellegrino, Luciano Fadiga, Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la Universidad de Parma, en Italia, descubrieron, en un claro caso de serendipia, las neuronas espejo.

Las neuronas espejo son una clase de neuronas que se activan cuando un animal o una persona ejecuta una acción, y también se activan cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo, especialmente si es un congénere. Las neuronas del individuo “reflejan” el comportamiento del otro, como sí el observador estuviera realizando la acción.

El descubrimiento va más allá, y posteriores investigaciones descubrieron que esta activación predispone al observador para realiza la misma acción que está observando, es decir, que ver determinadas acciones induce al observador a realizarlas, o, para ser más precisos, a realizar acciones semejantes.

Y esta observación puede ser tanto de una persona actuando realmente o de una filmación de dicha persona actuando (o de una película de dibujos animados en las que se realiza dicha acción).

Como las neuronas espejo se activan tanto cuando se realiza una acción, cuanto cuando ves que acción la realiza otro, tanto realizar la acción cuanto ver cómo la realiza otro, te sirve de entrenamiento.

Además, resulta que cuando ves a alguien realizando una acción, te ves inducido inconscientemente a realizar otra acción semejante.

Del mismo modo, aunque no realices posteriormente está acción semejante, se han activado nuestras neuronas espejo, las mismas que se activan cuando realizas dicha acción.

El entrenamiento consiste en realizar la acción en cuya realización pretendes mejorar, para que la activación neuronal de tus neuronas implicadas haga que las próximas veces la realización de esa acción te sea más y más fácil. Del mismo modo la mera observación de cómo otra persona realiza esa acción activa también parte de tus neuronas implicadas en la acción, haciéndote así más fácil su posterior realización.

Es decir, ver cómo alguien que domina el esquí esquía, te facilita esquiar, y ver como un experto futbolista juega al fútbol, te hace mejorar tu desempeño en el fútbol.

Lo curioso es que no es ni siquiera necesario que veas cómo alguien realiza una acción, sino que es suficiente con que veas una imagen en la que alguien está realizando esa acción para que se activen esas neuronas espejo. Claro está, siempre que reconozcas en la imagen la acción que en ella se representa, es decir, que para que tenga en ti ese efecto una imagen fija es necesario que sepas qué acción está representándose en esa imagen.

Las consecuencias que se extraen de todo esto, además de las ya señaladas, son:

  1. Que las imágenes con las que decoras una estancia o un espacio te inducen a la realización de la acción que esa imagen representa.

  2. Que las imágenes fijas que no puedes interpretar, por estar fuera de contexto o por resultar inexplicables para ti, te inducen a la reflexión, generalmente de forma inconsciente.

  3. Que ver documentales de personas expertas realizando aquello en lo que quieres mejorar, te ayuda a mejorar en ese campo.

  4. Que ver cómo otras personas hacen algo que saben hacer bien, te ayuda a mejorar tu ejecución de esa actividad.

Sin embargo para ti es todavía más importante saber que no sólo puedes mejorar con estas técnicas tu desempeño en un concreto campo, sino que observar a personas que viven como te gustaría vivir, o que actúan en la vida como te gustaría comportarte, te ayuda a vivir de esa manera o a comportarte de ese modo.

Si a todo ello unes que la presencia física del otro te transmite mucha más información que la que transmiten las imágenes o las palabras (1), para quien quiere seguir la senda real la conclusión evidente es: frecuenta la compañía de aquellos que viven o actúan como tú deseas hacerlo.

Abu Fran, abdal sufí.

NOTA 1: Vease:

DESORIENTACIÓN DE LOS OCCIDENTALES.

El sinsentido de la vida radica en la razón.

Decía Aristóteles, el príncipe de los filósofos, que el ser humano es un ‘zoom politikon’, un animal social por naturaleza, y que, con independencia de cuál sea tu interés por la política, ésta va a determinar cómo transcurrirá tu vida, cómo y cuáles son las leyes a las que te someten, tus oportunidades, tu sistema educativo, tu sanidad, tu economía, tu vivienda, la localidad y el país que habitas… Los seres humanos podemos ocupamos de la política o no hacerlo, pero la política se ocupa de delimitar el espacio en el que forzosamente nos vemos obligados a desenvolvemos. Si alguna tesis de éste gran filósofo permanece aún indiscutida, es ésta.

Esa extraña cualidad, que hace de la política ineludible para todo ser humano en tanto que ser social, impregna, con mayor radicalidad todavía, la filosofía, más allá incluso de la sociabilidad consustancial al ser humano. Como señala el maestro Gramsci, puedes ocuparte en filosofar o soslayar hacerlo, pero ineludiblemente la filosofía constituye el substrato con el que construyes tu visión del mundo, proyectas tu praxis, y entiendes lo que ocurre.

Así, verbi gratia, a las atenciones inusuales de tu compañero, de trabajo o de estudios, les atribuyes forzosamente un concepto, es decir, tienes una idea de él que le atribuyes como si las características incluidas en dicha idea fueran características de tu compañero, y a partir de la idea que tienes de él te explicas sus acciones. Como consecuencia, puedes pensar que lo que pretende es tu amistad, o bien que sólo tiene las deferencias que tiene contigo porque pretende una relación sexual, o porque quiere demostrarse a sí mismo que a sus 50 años todavía es capaz de conquistar a una mujer, o… El concepto que utilizas para vivir las atenciones de dicho compañero te hacen sentir de una manera especial. Así, si piensas que pretende tu amistad y es eso precisamente lo que quieres de él, estarás complacida con sus atenciones, te sentirás bien y a gusto con él, y tu estar y sentir determinará tu comportamiento, y tu comportamiento influirá en el suyo. Si, por el contrario, piensas que solo pretende reforzar su ego maltrecho por la imagen que se vende de los hombres de 50 años, tal vez rechaces sus atenciones, te sientas incómoda y molesta ante ellas, distante, fría y descortés con él, y tu comportamiento influirá en el suyo. Y ambos comportamientos marcarán y definirán vuestra relación. De este modo los conceptos que utilices te harán vivir una u otra experiencia. Tus conceptos construyen tu experiencia y tu vivencia, y, a la postre, el mundo que habitas.

Esto funciona así todos los días, y de entre todos los conceptos que utilizas para construir tu experiencia hay algunos que resultan de aplicación ineludible para todo ser humano, entre ellos el concepto de realidad (¿qué es lo real?), el de verdad, el de conocimiento, etc., es decir, aquellos conceptos cuya articulación racional se ha denominado filosofía.

Gramsci te muestra que, si renuncias a ocuparte de la filosofía, tu visión del mundo (aquella con la que interpretas y construyes tu mundo, tu vida cotidiana, tu saber y lo que entiendes por ciencia) estará formada por retazos inconexos, y hasta contradictorios, de filosofías pretéritas. Dicho de otra manera, tu concepción del mundo y de la vida en ningún caso puede estar libre de la filosofía. En la mayor parte de los casos será un conjunto de partes de varias filosofías diferentes.

El libro de filosofía con el que construyes tu mundo y tu experiencia, en la medida en que eres inconsciente de ello, esta compuesto por diversos capítulos sacados, cada uno de ellos, de filosofías distintas. Si esas filosofías que utilizas de forma inconsciente para construir tu mundo y tu experiencia no son coherentes entre sí o son incompatibles entre sí, tu mundo, tu experiencia y tu acción serán también contradictorias e inconexas: en unos ámbitos actuarás de una manera y en otro de otra que no encaja con la anterior.

De este modo la incoherencia inconsciente de los conceptos que utilizas para construir tu experiencia y tu mundo no te libra, ni libra a ese mundo ni a esa experiencia tuyas, de tener su fundamento en alguna filosofía. La incoherencia se traslada así a tu mundo y a tu experiencia, que te parecen contradictorias o incoherentes, sin un sentido de conjunto, sin sentido global. Esta incoherencia no proviene de que hayas conseguido huir de la filosofía, sino de que estás utilizando los conceptos de filosofías incompatibles entre sí, inconmensurables entre sí, para interpretar y construir tu mundo, para construir de este modo tu experiencia.

Cuando la reflexión filosófica no forma parte de tu quehacer consciente, la filosofía que utilizas de modo inconsciente es siempre una filosofía pretérita, o, mejor, retazos de filosofías del pasado, filosofías que han acabado por formar parte del acerbo cultural, del inconsciente colectivo o del sentido común de las gentes entre las que te has educado.

Como ha estudiado la sociología del conocimiento, el acontecer de las sucesivas filosofías se refleja, con bastantes años de retraso, en el pensar y sentir de la población del mundo occidental, pues la filosofía impregna la política, la teoría y metodología de la ciencia, los negocios, la pedagogía, la ética, .…

Esta obvia tesis, por lo demás fácilmente contrastable, te permite explicar la pérdida de ideales y de patrones orientativos propia de nuestros días, como consecuencia del absolutismo inclemente del cosmos, cosmos como realidad al que recurren la filosofía y la ciencia de la sociedad occidental actual como reacción defensiva frente al absolutismo del dios tardomedieval.

Veámoslo con un poco de detenimiento.

Como consideración complementaria para la mejor intelección de cuanto decimos conviene que recuerdes que el mundo occidental es un mundo de individuos. Individuos diferentes y separados unos de otros, biológica y psíquicamente independientes, en mayor o menor medida, unos de otros. Para el pensamiento y filosofías occidentales actuales, el mundo es un agregado de individuos, y son lo individuos los que constituyen y construyen las instituciones, las ciudades y pueblos, las naciones, y la humanidad entera.

Sin embargo esta concepción individualista (y separatista, por tanto) no es la única posible, ni es la única existente. La visión colectivista o unitaria existe desde hace milenios y es incluso muy anterior a la concepción individualista.

La concepción colectivista y la individualista entraron en conflicto hace ya tiempo, pues se trata de filosofías irreductibles entre si. Conflicto que aún perdura, pese a que parece que el individualismo va ganando por goleada.

Sin entrar en mayores consideraciones, que nos llevarían a una digresión demasiado extensa, piensa que ya la tragedia de Antígona es precisamente una tragedia por el conflicto que surge entre el criterio individual de Antígona respecto de lo que debe hacer (ética), y el criterio de la ciudad-estado en la que vive sobre lo que se debe hacer (moral): Antígona siente que debe enterrar el cuerpo de su hermano muerto, mientras que las leyes de la ciudad (o si quieres, las leyes del rey) imponen que su cuerpo quede insepulto, por haber muerto como un traidor (así lo considera Creonte, rey de Tebas).

El cristianismo, a partir de la mal llamada reforma protestante, entronca con la concepción individualista del derecho civil romano, saltándose así las concepciones colectivistas del derecho germánico que habían ido infiltrándose en el catolicismo de este modo el nuevo cristianismo convierte al individuo en máximo y único interprete y exegeta de la palabra de dios, pues la biblia ha sido escrita para todos y todos tienen derecho a leerla e interpretarla por si mismos. A partir de ese momento se dejará de perseguir, condenar y quemar las traducciones de la biblia a la lenguas que las gentes hablan, incluso se propiciarán dichas traducciones a los diversos idiomas hablados. Hasta el punto que las biblias escritas en latín son ya una rareza.

La expresión de este incuestionable predominio del individualismo capitalista son todas las leyes y normas que hacen prevalecer la libertad individual, la libre competencia y el libre mercado por encima de otras consideraciones (1).

El dios occidental de final del medioevo era (y es aún para muchos creyentes) un dios al que nada se le opone, el mal, como entidad metafísica independiente, ha sido definitivamente erradicado incluso del horizonte filosófico y teológico. Todo cuanto ocurre y es, ocurre y es por la voluntad omnipotente divina. Si hay algún mal lo es como consecuencia de la libertad que dios brinda al hombre, pero ese mal es también querido por dios por cuanto es condición de un bien mayor, de la libertad. Es decir, en realidad es un bien, pues no puede haber libertad si nadie puede elegir comportarse mal. Dios, con su inmenso poder, puede hacer que no ocurra ningún mal, si consiente alguno es porque en el fondo es una bien, aunque nosotros no lo veamos.

Sin embargo, el adorno de la omnisciencia que acompaña a este mismo dios hace insoportable tu posición como ser humano en el mundo, pues ante la acción conjugada de las conclusiones de que dios los sabe todo y la de que lo puede todo, tú como individuo humano pierdes tu personal sentido, pues tu voluntad es mera ficción, pues todo lo que vas a hacer ya sabe dios que lo harás, y lo sabe incluso desde antes de que creara el mundo. Y no puedes algo distinto a lo que dios sabe que harás, pues el saber de dios es indiscutible, infalible, total. Dios lo conoce todo, tanto el pasado, cuanto el presente o el futuro, y hasta tus más ocultos pensamientos son conocidos por dios.

Ese dios es un dios que no solo conoce, sino que decide, pues no se mueve una hoja del árbol sin el concurso de su voluntad. Y desde el inicio de los tiempos ha decidido que tú hagas lo que él sabe que harás. Y dios ni se equivoca nunca ni deja jamás de hacer lo que él quiere, pues todo es posible para él. Todo cuanto ocurre en el mundo ocurre porque dios quiere que ocurra y hace que ocurra.

El ser humano ni siquiera es sin él, tú ni suqiera existes sin la acción de la voluntad divina, aunque tan sólo se manifieste esta voluntad como providencia. Cada ser humano es un capricho y juguete de las decisiones de un dios que te resulta inescrutable, tu libertad humana se muestra como misterio inexplicable o como absurdo. Tu vida carece de sentido, incluso cualquier vida humana individual, o la vida de la misma humanidad, de la humanidad como colectivo, carece de sentido a tu alcance, pues, o no tiene sentido, o su sentido radica en un dios cuya razón y criterio te resultan inalcanzables. Es decir, ni puedes dar sentido a tu vida, ni puedes descubrirlo, pues el sentido de tu vida es el que dios le ha dado desde el principio de los siglos, y dios es incognoscible para ti.

Es obvio que, en aquellos casos en que dios así lo quiere, el sentido te puede ser revelado, pero incluso asumirlo y aceptarlo o no hacerlo es algo que tampoco está en tu mano, pues dios ya ha decidido antes qué es lo que tú harás al respecto. Que te esfuerces en algo carece de sentido, pues nada puedes cambiar. Incluso el hecho de que te esfuerces o de que no hagas nada es también una decisión de dios, una decisión que tenía tomada desde siempre.

Cabe señalar que incluso el bien es resultado de la voluntad divina, pues es bueno lo que dios quiere que sea bueno; la omnipotencia divina está reñida con la subordinación a ningún criterio o norma, que estaría así por encima de dios y a la que dios estaría sometido. No hay ninguna norma que esté por encima de dios, por eso no puede existir un criterio de lo que es el bien contrario o distinto a lo que dios quiere que sea el bien.

Si solo existe un dios único nada, que no sea lo que hay, está permitido; solo ocurre lo que dios quiere, y lo que dios quiere es lo permitido, lo que hay. Así cuanto ocurre está justificado y valorado positivamente y de modo absoluto: todo cuanto ocurre, ocurre porque lo quiere dios, ocurre como tiene que ocurrir, es como tiene que ser, y, aunque no seamos capaces de apreciarlo, siempre ocurre por el bien del todo, de dios, del universo, de su obra. El bien del todo no es más que el desarrollo de su esencia, la realización de la esencia de ese todo es el camino hacia la cúspide y meta que dios ha colocado en el germen de todo como su fin; nada podría ser mejor de como es, o con palabras de Leibniz ‘estamos en el mejor de los mundos posibles’.

Mas si observas críticamente te darás cuenta de que el mejor de los mundos posibles tiene en su haber campos de concentración y de exterminio, cámaras de tortura, mecanismos de opresión y destrucción al servicio del capricho de alguna subjetividad humana con poder suficiente para destruir sin freno, sin más freno que el poder de los otros. También hay en ese mundo mejor imposible, catástrofes producto de la naturaleza, sea de la explosión de un volcán, de un agua embravecida, o de la colisión de un gigantesco cometa con la Tierra. Es decir, para tu ojo crítico el mundo no solo es inhumano y posiblemente inhabitable, sino que también es incuestionablemente de un absurdo aplastante.

Pero para este dios y sus seguidores cuanto es y ocurre no es cuestionable, juzgarlo ya es pecado de idolatría, pues es juzgar la obra de dios, poner tu juicio y tu criterio por encima de él. Cuestionar lo que ocurre es delito de lesa traición, delito de ateísmo, pues es negarle a dios sus atributos, su omnisciencia o su omnipotencia, es considerar que no es verdaderamente dios.

La única postura que te cabe es alabar lo que sucede, bendecir el “bien” que dios derrama sobre todas y cada una de sus criaturas con el predestinado acontecer de todo lo que ocurre. Desde la creencia en este dios solo te es lícito considerar que cualquier intento de mejorar o cambiar algo es blasfemia. Incluso tu misma consciencia crítica es sana prueba que debe llevar a la ciega bendición del horror absurdo, pues hasta dicha consciencia crítica es obra y decisión de dios.

No es que todo cuanto ocurre está permitido, sino que todo cuanto ocurre es bueno, es lo mejor que podía ocurrir, puesto que dios, en su infinita bondad y desde su omnipotencia, ha elegido lo mejor.

Frente a este dios angustiante y omnipresente, los occidentales reclaman el auxilio de la ciencia, que se convierte en refugio y paradigma del nuevo saber.

La ciencia sustituye a la religión como explicadora del mundo y como fuente, por tanto, de la intelección de la génesis de cuanto ocurre, y, por ello, como presunta suministradora de sentido.

La filosofía desarrollada como fundamento metafísico, racional y epistemológico de la religión es sustituida por las filosofías construidas en torno a las ciencias positivas, de las que son justificación, su metafísica fundamentadora, su base epistemológica, y la garante de su verdad. Surgen así racionalismos y empirismos alrededor de estas ciencias físico naturales, cuyo esplendor se alcanza a lo largo del siglo XIX.

Para esta nueva ciencia el universo se muestra espacialmente inmenso, inconmensurable, un universo en el que tú, el ser humano y tu planeta son una mera partícula de una mota de polvo perdida en la inmensidad del espacio y totalmente periférica.

Esta nueva ciencia muestra también un tiempo cósmico igualmente inabarcable y fuera del patrón de medida de tu vida individual o de la duración de las comunidades históricas, pues la ciencia supone que el desarrollo del universo comenzó hace unos 20.000 millones de años (y, a nuestros efectos, es indiferente que el intervalo en el que debamos colocar esta cifra se encuentre entre los 15.000 y los 30.000 millones de años, cifras en las que se centra el actual debate o investigación sobre el comienzo del desarrollo del universo), tiempo frente al que la duración de la más longeva de nuestras civilizaciones, culturas o imperios históricos (¿5.000 años? ¿20.000?) resulta más breve que el primer parpadeo de tus ojos inmediatamente después de tu nacimiento, en relación a la duración de tu vida.

Tu planeta, su tamaño y su duración en este inmenso y casi eterno universo, son como el tamaño y duración de una de las pequeñas burbujas que provocan las olas en la playa, con relación a la extensión y duración del vasto océano.

El universo, tu universo te resulta absoluto, absoluto por inabarcable espacial y temporalmente por ti, y absoluto por inclemente, pues no tiene ninguna clemencia de ti, a quien le puede caer encima cualquier piedra volcánica o un pequeño o gran diluvio, ni tiene clemencia de tu planeta, que puede arrasar o destrozar algún meteorito viajero y caprichoso, ni la tiene de tu sistema solar, que acabará engullido por el mismo sol, ni de tu galaxia, que se tragará un agujero negro uno de estos días.

Cuando creías escapar de un dios agobiante te ves otra vez agobiado y asfixiado por el nuevo marco filosófico en el que te sitúas ahora; el absolutismo del universo, que el refugio en la ciencia ha convertido en la realidad por excelencia, vuelve a privar de sentido y razón a la existencia humana y a tu existencia, pues ambas son totalmente innecesarias y casuales en el acontecer del universo.

Un universo que se muestra igualmente indiferente e implacable ante lo que haces o lo que te ocurre, incluso ante lo que le ocurre a la totalidad de la especie humana, que también desaparecerá como lo han hecho millones de especies antes de la tuya.

Es también este absolutismo inclemente de la realidad construida por la ciencia (lo que la ciencia te dice que es la realidad), del que hablaba Blumenberg, el que permite que se desarrolle el germen del nihilismo, que ya estaba presente en las tesis del doctor angélico (Tomás de Aquino), pues este absolutismo relativiza de forma igualmente absoluta la acción humana, hasta el punto de hacer indiferente cualquier acción tuya, sea política, como los campos de exterminio, sea social o de cualquier otra índole.

Así, las obviedades y patrones orientativos que has heredado del pasado pierden su credibilidad y, con ella, su eficacia, y el hombre occidental, y tú con él, os encontráis en una molesta inseguridad de la que no podéis salir, pues las cosas obvias de la tradición, como señala F.J. Wetz, no se pueden renovar por decreto.

Desde el entendimiento, que denominaba Kant, o desde la razón, o la mente, que llaman los de la nueva New Age, el problema no tiene solución. Es decir, la vida humana no tiene sentido, y tu vida tampoco.

El reto es pues abandonar el entendimiento sin caer en la sinrazón o en el absurdo, pues construir algo desde la negación de la razón es depositar en ella el predominio y la importancia de todo, el negativo de una fotografía es también una fotografía, pero con los colores cambiados (complementarios).

Sólo la mística te puede permitir la supervivencia desde la plenitud del sentido de la vida y de tu vida.

A recorrer ese camino te invito.

Abu Fran, abdal.

NOTAS:

(1) No me resisto a recordar que el efecto de este colectivismo ha sido, en occidente, la huida hacía ideales colectivistas ora xenófobos ora inclementes con los disidentes, ante la falta de sentido individual. Pero este es también otro tema.

Mundo ilusorio. 

Liberarse del karma es trascender los fenómenos. 

El tema básico constantemente repetido en la mitología hindú es la creación del mundo mediante el autosacrificio de dios (1), donde dios se convierte en el mundo, el cual, al final, vuelve a ser dios de nuevo. A esta actividad creativa de la divinidad se la llama ‘lila’, el juego o el teatro de dios, y el mundo es considerado como el escenario de la obra divina.

Como la mayor parte de la mitología hindú, el mito de lila tiene un fuerte componente mágico, Brahmán es el gran mago que se transforma en el mundo y realiza esta hazaña con su mágico poder creativo, y este es el significado original dado a ‘maya’ en el Rig Veda. La palabra maya -uno de los términos más importantes en la filosofía hindú- ha ido cambiando de significado con el paso de los siglos. De ser el poder y la fuerza del actor y mago divino, llegó a significar el estado psicológico de cualquiera que se halle bajo el encanto de su obra mágica. Mientras confundamos los millones de formas de la divina lila con la realidad, sin percibir la unidad de Brahmán subyacente a todas esas formas, estaremos bajo el encanto de maya.

Así maya no significa que el mundo sea una ilusión, como equivocadamente se afirma con frecuencia. La ilusión radica simplemente en nuestro punto de vista, si creemos que las formas y las estructuras, las cosas y los sucesos que nos rodean son realidades del mundo en sí mismo considerado, en lugar de darnos cuenta de que son conceptos de nuestra mente que todo lo mide y clasifica. Maya es la ilusión de tomar esos conceptos por la realidad, la ilusión de “confundir el mapa con el territorio” (2).

En este sentido, las palabras del evangelio de Juan tienen un significado doble y más profundo del que habitualmente se les da. Veamos qué nos dice Juan, e intentemos leerlo con los nuevos ojos que nos da lo que ya sabemos y nuestra intención de no juzgar a través de los anteojos que los condicionamientos y nuestra educación han puesto a nuestro espíritu: “Al principio era el verbo, y el verbo estaba en dios, y el verbo era dios. Él estaba al principio en dios. Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la abrazaron.”(3).

Para aproximarnos a la intelección del mensaje de Juan debemos dar un pequeño rodeo por el significado de la palabra ‘verbo’. ‘Verbo’ -y más aún en mayúsculas, como suele aparecer en el evangelio de Juan- es el lenguaje, aquello que nos permite entender el mundo, y, al entenderlo, y al entenderlo construirlo para nosotros, vivir en él y sobrevivir.

Sabemos ya que el lenguaje es convencional, y que no es el mismo lenguaje el japonés que el castellano (4), y sabemos que tampoco existen en uno y otro lenguaje los mismos conceptos, pues hay palabras que incluso con la más larga perífrasis no aciertan a traducirse en su significado originario. Así, según desde qué lenguaje lo hagamos, el mundo lo entendemos de modo distinto; más aún, el mundo que entendemos es distinto, pues para nosotros no hay más mundo que el que percibimos y no podemos percibir sin interpretar y entender, e interpretamos desde el lenguaje, y lenguajes diferentes construyen mundos diferentes (5) (por qué pues nos entendemos en lo fundamental hombres de culturas tan distintas?).

El lenguaje crea el mundo, el concepto crea la cosa, es gracias al lenguaje, al verbo, que se crea el mundo, y es el verbo el que es la luz de los hombres, aquello que les permite entender, discernir, discriminar (6).

Y si el lenguaje permite entender el mundo, puesto que lo crea, es indudablemente logos, aquello que no solo nos posibilita entenderlo, sino que le da inteligibilidad al mundo, el lenguaje es inteligencia y lógica del mundo.

Pero, ¿cuál es el mundo al que se refiere Juan?. La respuesta, por más que obvia, no es baladí en este contexto: Juan está hablando del mundo físico, del mundo en el que vivimos y nos movemos todos los días en la misma medida en que nos percibimos como cuerpos, el mundo de las cosas, las casas, las personas, las instituciones políticas…, Juan se refiere al mundo de lo que nos aparece nuestros sentidos y a nuestro entendimiento, del mundo de lo fenoménico (7). Así, el mundo de lo fenoménico es el mundo de la apariencia, pues es el mundo de lo que se nos aparece o de lo aparente, y lo que aparece es precisamente lo que no estaba antes, y, nos dice Juan, no estaba porque no era, aparece porque es creado.

La consecuencia evidente es que todo lo creado es aparente, no es real, es decir, no tiene en sí su propia necesidad de ser pues necesita del creador para ser lo que es (o de los creadores), para aparecer ante nosotros. Para Juan esa necesidad está en dios, el único ser necesario. El mundo es pues contingente, lo que es pero podría no ser, lo que, estrictamente, no llega nunca a ser, lo aparente (8) -solo dios es, su esencia es ser (9)-.

Pero Juan nos dice más cosas, nos dice que el lenguaje está también en dios, y está en dios desde los orígenes, que también la creación divina se ha realizado mediante el lenguaje. ‘Verbo’ debe pues tener algún significado más profundo, más allá de la convencionalidad del lenguaje hay una estructura lingüística que pertenece a la misma creación divina, al mismo logos que permite la distinción y diferenciación de las cosas a partir del uno indiscriminado, a partir de la unicidad divina originaria (10). Es el verbo divino el que permite la creación, el surgimiento de lo múltiple a partir de lo uno, la aparición del mundo, pero, puesto que el mundo es también uno -al menos el mundo en que vivimos- el logos que lo crea es uno, y todos los lenguajes convencionales de los hombres, en la medida en que crean un mundo operativo, un mundo en el que los hombres se mueven con cierto éxito, deben participar de esta estructura lógico lingüística del verbo divino, del lenguaje creador: todos los lenguajes humanos tienen ciertas estructuras comunes inmutables mientras se utilicen para referirse a este mundo fenoménico con cierto grado de éxito, mientras se usen para moverse en el mundo físico con acierto relativo.

Nos dice Kant que nuestra capacidad de entender (11) opera mediante conceptos, y que son precisamente los conceptos, especialmente algunos de ellos a los que Kant llama conceptos puros a priori (12) o categorías, los que utilizamos para construir la experiencia, y por ello para entenderla. La experiencia, las cosas como son para nosotros, o fenómenos, como dice Kant, las construimos a partir de ciertas formas puras a priori de la sensibilidad (13) y del entendimiento. Los fenómenos los construimos mediante conceptos, y son precisamente los conceptos los que, por ello, nos permiten entenderlos.

Pero no son todos los conceptos los que usamos necesariamente para construir el mundo fenoménico, sino únicamente algunos de ellos, que son independientes de toda experiencia y, por eso mismo, forman parte de toda experiencia posible, es decir, de cualquier experiencia que podamos construir los seres humanos. A estos conceptos especiales Kant los llama “categorías”. Los conceptos puros a priori (14) resultan ineludibles en la construcción de nuestra experiencia, del mundo fenoménico, y ello por alguna razón que puede tener que ver con la estructura intelectiva y perceptiva humana, o, como nos dice Juan, por la misma estructura del mundo fenoménico, acorde con el logos que ha producido su existencia (15). Y entre las categorías me interesa ahora resaltar el papel de la causalidad.

Para Kant la causalidad es un concepto puro a priori, es decir, un concepto ineludible para nuestra construcción del mundo fenoménico, del mundo que experimentamos a diario. No proviene de la experiencia -es puro- y es anterior a ella -es a priori-, pero la experiencia no se puede construir sin su concurso. Ello quiere decir que el mundo fenoménico está gobernado por la causalidad, que es un mundo donde rige la causa y el efecto, donde todo tiene causa, y donde todo produce algún efecto, por más que no lleguemos a conocerlo: nuestra experiencia es causal, la ignorancia de cuál sea la causa de algunos fenómenos no quiere decir que no la tengan, pues en la experiencia todo fenómeno tiene una causa (16).

Sin embargo no solo están los fenómenos, las cosas para mí, mi experiencia; es de creer que si hay un mundo fenoménico, es porque hay uno nouménico, un mundo en sí mismo considerado, al margen de mi percepción de él; si el mundo se me aparece de esta o aquella forma es porque detrás de ese aparecer algo. El mundo de mi experiencia, la cosa para mí, presupone la existencia de alguna cosa en sí misma (17), de algo que no depende de cómo yo lo perciba (obviamente este algo, en el caso más extremo, puede ser sólo dios).

Poco podemos saber de la cosa en sí, del noúmeno, pues, por definición, está fuera del logos (fuera del mundo creado por el dios del evangelista Juan), y es, por tanto, ininteligible. Sin embargo podemos saber lo que no pertenece al noúmeno, lo que no pertenece a la cosa en sí misma: las categorías, aquellos conceptos que necesariamente utilizamos para construir los fenómenos, que sabemos que los ponemos nosotros, nuestra facultad de entendimiento; es decir, las categorías no pertenecen al noúmeno, a la cosa en sí misma, sino a nuestra percepción de ella. Y entre las categorías me vuelve a interesar destacar la causalidad: el noúmeno no tiene causa y tampoco tiene efecto (18), o por decirlo con otras palabras, el noúmno, la realidad en sí misma, no está sujeta a la causalidad.

He hecho esta excursión por Kant para que podamos entender, desde nuestra perspectiva occidental la noción de karma y su superación, pues aunque Kant pueda resultarnos difícil o desconocido, no deja de ser un filósofo occidental, más próximo a nosotros que los sistemas filosófico religiosos orientales. Y me resulta curioso que tradiciones tan distintas conmo la filosofía occidental y la mitología hindú coincidan en este punto.

El karma es precisamente la causalidad universal (19), aquellas consecuencias con las que tenemos que cargar en esta vida por nuestros actos anteriores, usualmente en vidas pretéritas, consecuencia que son pues efecto de causas anterior. Pero el karma es una cadena interminable, nuestros actos están sujetos al karma; lo que es tanto como decir que son consecuencia de otros actos anteriores, de esta vida o de anteriores reencarnaciones, que son causa de parte de lo que hoy nos ocurre: todo cuanto hacemos está influido por el karma y, a su vez, genera karma, es decir, es efecto de algo anterior y a su vez causa de algo posterior.

El proceso kármico es así una cadena interminable de la que no es dado salir excepto mediante la iluminación, la percepción o la unión con la divinidad, o la nada, o como quiera que se llame en cada escuela concreta. Salirse del karma exige trascender el mundo de la experiencia sensible cotidiana, el mundo de los fenómenos, el mundo de la apariencia, exige acceder a otra realidad en la que no son aplicables los conceptos (20), un mundo al que no es aplicable el logos con el que construimos el mundo empírico, y que, por tanto, no ha sido construido por el logos, no ha sido construido por el dios del que nos habla Juan.

Ello no quiere decir que afirmemos que todo es uno, que nos lo creamos y que así nos liberemos del karma, pues tal afirmación se vuelve a hacer desde el lenguaje, desde el logos (21), pero esta vez desde la indistinción conceptual, desde la confusión de lo uno con lo otro, con lo que no es mas que, por decirlo con Hegel, ‘la oscura noche donde todos los gatos son negros’(22), cayendo así en lo que Juan consideraba difícil: que las tinieblas abracen a la luz (23), pues es en la oscuridad donde no acertamos a distinguir unas cosas de otras, donde propiamente hablando no vemos cosas, no vemos nada, todo es una única negrura indiferenciada.

Liberarse del karma es trascender el mundo de los fenómenos, de la apariencia, darse cuenta (24) que este mundo es una construcción nuestra, de nuestro logos, que no es la cosa en sí misma, el noúmeno, que la causalidad no rige en el mundo nouménico, o, al menos, no necesariamente (25).

Trascender el karma es entrar en una percepción de la realidad no conceptual, fuera (o por encima, por debajo o por detrás) del logos, inmutable, no sujeta al tiempo ni al espacio (26), darse cuenta de que el cambio (fruto del tiempo), el aquí o allí (fruto del espacio), y la pluralidad (fruto de la distinción conceptual) son apariencia, es decir, mero fenómeno, pero no la realidad en sí. Y a esta percepción no se llega de modo natural, sin trabajo, sin ejercicio o sin esfuerzo (27).

Originariamente en el Gita el karma es la fuerza creadora, es aquello de lo que obtiene su vida todo cuanto hay, es lo que crea mediante la distinción y la ordenación, es el logos de Juan. Solo con el paso de los siglos karma acaba siendo la atadura a la que nos lleva la ilusión de maya. Y liberarse de maya es liberarse de la ilusión que es el mundo tal y como se nos aparece.

Liberarse del karma es liberarse del logos, trascender el lenguaje, llegar a la percepción de aquello de lo que no se puede hablar, por decirlo con Wittgenstein, y hacerlo sin el recurso a nuestros sentidos ni a nuestro entendimiento (pues de este modo caeríamos en la ineludibilidad del espacio, el tiempo y las categorías).

Abu Fran, abdal.

NOTAS:

(1) ‘Sacrificio’ en el sentido general de ‘sacralizar’.

(2) Fritjof Capra: El Tao de la física.

(3) Evangelio de Juan, I, 1-5.

(4) Aunque existan ciertas estructuras comunes a todos los lenguajes.

(5) A este respecto puede leerse el libro de George Lakoff, No pienses en un elefante, o consultarse los fundamentos de las técnicas de la programación neurolingüística.

(6) Y, como también dice el evangelio de Juan, la luz no se deja absorber por las tinieblas, por el todo indiferenciado e indistinto, por el uno confuso y sin matices.

(7) ‘Fenómeno’ tiene precisamente ese significado ‘lo que aparece’, ‘fenoménico’ es pues lo que goza de la cualidad del fenómeno, es decir, la apariencia, el hecho de aparecer de las cosas y los hechos.

(8) Por eso le dice a Moisés, desde la zarza ardiente: ‘yo soy el que soy’. Pero no hablaremos hoy de eso.

(9) Y también otro día hablaremos de qué quiere decir que el diablo, como dice la Biblia, sea padre de la mentira y príncipe de este mundo. La mentira no es más que el discurso sobre lo que no es, sobre lo que parece ser pero no es (si fuera el discurso sobre lo que no es de un modo absoluto no sería mentira, sería fantasía, la mentira necesita ser creíble para ser mentira, necesita parecer verdad, referirse a lo que parece pero no es, a lo aparente), y lo que no es en sí mismo es el mundo fenoménico.

(10) Aquí la Biblia y el Rig Veda coinciden hasta extremos aparentemente sorprendentes.

(11) A la que llama entendimiento.

(12) Pues los considera previos a toda posible experiencia.

(13) Por sensibilidad Kant entiende lo que nos permite tener sensaciones a través de los sentidos.

(14) Es decir, las categorías.

(15) Platón nos dirá que las ideas son el modelo de las cosas del mundo sensible, gozando las cosas de una realidad semejante a las sombras (el mundo de las sombras o de la caverna, lo llama Platón) y las ideas de una realidad plena, de una realidad propiamente dicha. Pero ésta es una historia que dejamos también para mejor ocasión.

(16) O, como dicen los teólogos católicos, todo cuanto ocurre es contingente, no tiene en sí mismo la razón de su existir, y necesita para ello de algo que se la proporcione. Aunque esta afirmación no es coincidente con la kantiana, no hemos querido dejar pasar su punto de contacto.

(17) O cualquiera que sea su denominación, pues ‘cosa’ es también un concepto, y, por tanto, algo que utilizamos para construir la experiencia.

(18) Lo que no quiere decir que sea incausado, pues ‘incausado’ es también un concepto, y por ello puesto por nuestro entendimiento. Como señala Wittgenstein, en su Tractatus lógico filosófico, de ello nada podemos decir, y ‘de lo que no se puede hablar, mejor es callarse’, indicando así que el lenguaje es un medio inidóneo para referirnos a esta realidad.

(19) En uno de sus aspectos, pero no es éste el único.

(20) Y especialmente no le es aplicable la categoría de “causa”.

(21) ‘Uno’ no es más que un concepto del entendimiento, como diría Kant.

(22) Prólogo a su Fenomenología del espíritu, aunque Hegel, por ser alemán, habla de la noche en la que todas las vacas son pardas.

(23) Y desde aquí solo puede salir desorientación.

(24) Por este “darse cuenta” entiendo percibir, sentir, no meramente entender. Es mas, este percibir lleva parejo el no entender, es acceder a una comprensión de la totalidad más allá del entendimiento.

(25) Al hablar del hinduismo, señala F. Capra (o.c.) que ‘liberarse del encanto de maya y romper los lazos del karma significa darse cuenta de que todos los fenómenos que percibimos con nuestros sentidos son parte de la misma realidad. Significa experimentar, de una manera concreta y personal, que todo, incluyendo nuestro propio yo, es Brahmán’.

(26) No he querido recordar aquí que, para Kant, el tiempo y el espacio son también formas puras a priori, aunque no de nuestro entendimiento, sino de nuestra sensibilidad. Espacio y tiempo no provienen de la experiencia ni de las cosas en sí, espacio y tiempo son los elementos que pone el sujeto perceptor para ordenar los fenómenos en su construcción de la realidad empírica, de su experiencia inteligible, pero no pertenecen al mundo nouménico. Esta omisión no ha sido casual, lo he obviado por ser menos intuitivo que la utilización de las categorías, y porque no quería impartir aquí un curso sobre Kant.

Por eso mismo acceder a esta percepción que trasciende lo fenoménico no es únicamente acceder a una realidad sin causalidad, sino también sin espacio ni tiempo.

(27) Insisto en que ello no quiere decir que lo contrario sea el mundo nouménico, el de la cosa en si misma, pues lo eterno, lo inmutable, lo puntual -espacialmente hablando- o la unicidad son meros conceptos, frutos también del logos. Pero esto ya lo he dicho antes.