El trance chamánico (1).

Breve síntesis de una revisión general de las investigaciones.

Problemas:

  • En la actualidad el trance chamánico es muy difícil de entender, pues la mayoría de las personas, carentes de una espiritualidad experiencial real, de una experiencia mística o cumbre, o de un experiencia de posesión por brujería o hechicería, no tienen forma de hacer una comparación efectiva. Por tanto, al no ser posible la comparación experiencial se recurre a la conceptualización desde la que es imposible el acceso a la experiencia originaria, como no se puede nadie hacer una remota idea de cuál es el sabor de un pejibaye -si no lo probó nunca (2)-, por muchas explicaciones que reciba.

  • La mayoría de los estudios sobre el trance no tienen en cuenta los factores culturales y sociales que acompañan al trance, centrándose, por el contrario, en la expresión y el deseo de expresión de quienes son sujetos de un trance, y en algunas ocasiones en los factores performativos aislados del contexto cultura que les dota de significado y, por ello, de sentido.

  • También suele ocurrir que muchos estudios se apoyan en pocos trabajos de campo y casi todos ellos de una determinada cultura, como la amazónica, por poner un ejemplo, generalizando después las conclusiones que extraen de ellos a todo tipo de trance. Ignoran así la multiplicidad de trances existente en las innúmeras culturas en las que se dan, limitando así la posibilidad de investigar y adentrarse en las otras formas que, al ser ignoradas se suponen inexistentes o falsas.

Tipos de trance:

Consideraciones previas:

  • El trance suele ser diferente en cada cultura, y en lo que actualmente nos ocupa, es especialmente distinto en las culturas asiáticas de las amerindias de Centroamérica y Sudamérica, siendo las culturas norteamericanas una especia de puente entre ambas.

  • El actual concepto de trance propio de la cultura occidental de corte europeo (lo que incluye la cultura anglosajona) se deriva sobre todo de las investigaciones y vivencias del mismo desde el chamanismo amazónico y mejicano, así como de la mística de las religiones judías, cristianas y musulmanas institucionalizadas (por más que siempre la miren con recelo).

  • Sin embargo en las primeras civilizaciones europeas (la griega y la romana) se daban ambas formas de trance. Uno y otro tipo se distinguían claramente, tenían una función diferente y estaban a cargo de diferentes tipos de oficiantes. Por seguir la nomenclatura tradicional utilizada en los estudios previos a los estudios chamánicos actuales (3) (sin duda fruto de una moda que debe mucho al agotamiento o al cansancio de la espiritualidad de la New Age que intenta así renovarse), nos referiremos a uno y otro como trance apolíneo (4) y trance dionisíaco (5).

Tipos de trance: Partiendo de esta distinción propia de la cultura griega clásica distinguimos dos tipos de trance:

  1. Trance de posesión o rapto (6). Se busca la posesión por un espíritu o dios que suma al sujeto en un frenesí que le libere del ego y promueva la ocupación de su espacio (posesión) por este espíritu o dios redentor lejano a la lucidez. Este tipo de trance es el que solemos encontrar entre las culturas chamánicas de Siberia y Asia Central.
    1. Se caracteriza por:
      1. Excitación corporal.
      2. Aniquilación de la consciencia crítica.
      3. Aniquilación de la memoria.
      4. Desinhibición.
      5. Descarga de alguna de las pulsiones reprimidas.
      6. Liberación de contenidos inconscientes vinculados a traumas y represiones sociales inevitables para el sujeto.
      7. Propensión al trance orgiástico.
      8. Entumecimiento anímico.
      9. Suelen acompañarse de música y danzas violentas.
      10. Se suelen usar bebidas alcohólicas y solanáceas psicoactivas, de toxicidad alta.
      11. Los oficiantes suelen ser sacerdotes o brujos no vocacionales que no consideran necesario modificar su estado de consciencia durante la sesión para poder guiarla.
  2. Trance de viaje o trance extático (7):
    1. El sujeto busca un viaje espiritual de muerte y renacimiento.
    2. Características:
      1. Desarrollo y sensibilización de los sentidos.
      2. Retención de la memoria (empezando por el recuerdo del participante de que está bajo los efectos de una droga).
      3. Disposición activa de poseer a un espíritu, en lugar de dejarse poseer por él.
      4. La sesión suele tener lugar por la noche, pues en la oscuridad se manifiesta el mundo espiritual con más facilidad.
      5. Los oficiantes suelen ser hechiceros o sacerdotes vocacionales, que consideran necesario entrar ellos también el estado extático para poder oficiar la ceremonia.
      6. Excursión psíquica con dos fases (8):
        • Vuelo mágico o subida.
          • Se pasa revista a horizontes desconocidos por el participante.
          • Se sale de sí mismo para percibirse como un objeto más del mundo.
          • Se sale del cuerpo perdiendo la conexión sensorial con él.
          • Se accede a otros mundos ignotos.
        • El viaje.
          • Temor a enloquecer.
          • Temor a la muerte.
          • Muerte en vida.
          • Renacimiento con pérdida del temor a la muerte y a la vida.
          • Resolución del viaje en un estado beatífico.

 

Abu Fran. Abdal.

NOTAS:

(1) Recojo aquí el contenido de las investigaciones y estudios de múltiples autores: antropólogos, filósofos, sociólogos, etnógrafos, etnopsicólogos, etnobotánicos, lingüistas, psiquiatras, médicos, ayahuasqueros, historiadores y arqueólogos que, en mi opinión, han sabido calar y recalar en el fondo del chamanismo.

Quiero destacar entre ellos a Cicerón, Antonio Escohotado, Claudio Naranjo, Josep Maria Fericgla, Stanislav Grof, Jonathan Ott, Joseph Campbell, Carlos Suárez Alvarez, José Carlos Bouso Saiz, Gregorio Gómez-Jarabo, Pablo Friedländer, Javier Manzanera, José Carlos Aguirre, Alberto Mingo Alvarez, Samuel James Cockerill, Carlos G. Wagner, Nicholas Breeze, Karl G. Jung, Arnold Hauser, y Francisco Rubia.

(2) El Bactris gasipaes es un vegetal de la familia de las arecáceas (la de las palmeras). Se le conoce de forma común como pejibaye, pupuña, pipire, pijuayo, pixbae, chontaduro, cachipay, pifá, pibá, chima o tembe. La planta llega a medir hasta 20 metros de alto, es nativa de las regiones tropicales y subtropicales de América. Se aprovecha su fruto, una drupa de gran valor alimentario, su madera y el cogollo tierno, que se cosecha para extraer palmito (Wikipedia). Aquí nos referimos al sabor de su fruto.

(3) Que probablemente son fruto de una moda que debe mucho al agotamiento o al cansancio de la espiritualidad de la New Age, que intenta así renovarse.

(4) Propio de algunas celebraciones en honor del dios griego Apolo. El dios Apolo no tenía equivalente en la cultura romana, pero muchos de sus poetas se referían a él como Febo.

(5) Propio de algunas celebraciones en honor del dios griego Dioniso (que tiene como equivalente al dios romano Baco).

(6) Que encontramos en algunos ritos y fiestas en honor a Dioniso.

(7) Que encontramos en algunos ritos y fiestas en honor a Apolo. Este tipo de trance es el que el psicólogo norteamericano Abraham Maslow denomina “experiencia cumbre”. Personalmente prefiero la denominación europea clásica de experiencia mística pues la denominación de Maslow sugiere que con esa experiencia hemos llegado ya al final del viaje, cuando realmente es precisamente esa experiencia la que constituye el inicio del viaje.

(8) Este viaje suele coincidir con el mítico viaje repetido en multitud de culturas, que Joseph Campbell denomina el viaje del héroe. Remito a la obra de este autor El héroe de las mil caras, para conocer en detalle las características de este mito universal.

CHAMANISMO AMERINDIO AYAHUASQUERO

Nos referimos a los pueblos: quechua, shuar, kofan, siona, secoya, cashinahua, shipibo, ashaninka, ingar, onaya, meraya… entre otros

HÁBITAT.

En general, son pueblos de cazadores, pescadores, horticultores y artesanos. Viven a lo largo de los ríos o de sus afluentes. La mayoría de estos pueblos indígenas viven en poblados entre 50 y 300 personas, cambiando con relativa frecuencia sus emplazamientos y sus residencias. Su residencia se encuentra vinculada a sus parientes cercanos, procurándose alimentos unos a otros. Sus lazos de parentesco se generan a partir de quienes les alimentan cuando son pequeños. Luego estos cuidaran de los que le han proporcionado este alimento cuando sean viejos. Se alimentan de verduras y frutas básicas (plátano, macho y mandioca) fundamentalmente de animales de caza y pescado de los ríos. Es la satisfacción del hambre, día a día, lo que crea el parentesco y por tanto la residencia del individuo.

Comer bien al final del día lleva al “dormir bien” y a tener sueños, siendo una señal de que uno es recordado por su corresidentes y tiene buena familia. El comer mal lleva al mal dormir, al sentirte mal, cansado y sin ganas de trabajar. Esto es una señal de que has sido olvidado por el poblado, de un fracaso y abandono de tu parentesco, y lleva consecuentemente a pensar en cambiar de poblado y a pensar en tus parientes muertos. Esto está considerado como enfermedad.

LA MUJER.

A menudo se asume que la maestría en el uso ritual indígena de la ayahuasca es una función del hombre. Es cierto que hay pocos casos de mujeres indígenas ayahuasqueras y la mayoría de ellas son mujeres de edad, pasada ya la menopausia. Por lo general, las mujeres jóvenes suelen mantenerse al margen del uso de las plantas maestras, y solamente una pocas se dedican al aprendizaje y ejercicio del chamanismo femenino después de haber completado su vida reproductiva, criado a sus hijos y dejado de menstruar. Esto se debe a las creencias de los pueblos amazónicos de que el flujo de la sangre y los líquidos sexuales causan la rabia divina y atrae a los espíritus nefastos que se nutren de la sangre. Por esto no celebran tomas las mujeres en época reproductiva o los hombres que acaban de tener relaciones sexuales, pues atraerían a los espíritus causantes de enfermedades, locuras y muerte. Cuando la mujer está menstruando o está en el periodo del postparto, se considera que su cuerpo está abierto y permite la salida de sangre maloliente, por lo que se debe proteger y no exponerse a tener contactos con los espíritus, así como evitar el contacto con los demás, especialmente con los hombres ayahuasqueros, evitando así contaminarlos con el olor peligroso de su sangre.

FIESTAS Y FESTIVALES.

Estos pueblos celebran fiestas, o festivales si incluyen a más poblados con una duración de tres días. En ellas todo el poblado actúa de anfitrión y son fechas marcadas en el calendario. En estas fiestas se originan borracheras debidas al consumo de alcohol, principalmente cerveza de mandioca, llamada massato, elaborada principalmente por las mujeres. Los festivales terminan cuando se acaba la cerveza, en donde todos están borrachos. Estas borracheras acentúan el movimiento, la animación corporal y la disposición para moverse por los poblados. La cerveza elimina el hambre y el cansancio y estimula la vida sexual. Durante estas fiestas las mujeres no cocinan y los hombres no van de caza, los niños tienen que moverse por si solos hasta que sus padres se recuperan de la borrachera. En estos festivales aparecen nuevas y jóvenes parejas, creándose nuevos matrimonios. También son momentos de adulterio, celos imaginarios, envidias, críticas y fuertes peleas. Por esto las borracheras pueden ser positivas o negativas.

ENFERMEDAD.

En estos pueblos las enfermedades siempre vienen del exterior de las personas. Contactos nefastos con varias clases de espíritus provocarán la entrada de fluidos negativos, a menudo fríos, o de dardos deshilados en el cuerpo, que serán los responsables de las enfermedades de sus cuerpos.

La gente indígena vive siempre fuera de las casas, permitiendo la mirada del resto de la aldea. Sólo utilizan mosquiteras para dormir. Por esto el utilizarlas durante el día es signo de enfermedad, pues esconde a la persona enferma de los otros. A las personas enfermas no les gusta que las vean, pues la enfermedad es fea: no permite el contacto con los demás, no trabajan, no hablan y apenas comen. Están sujetos a una intensa nostalgia letal de los muertos, ya que las almas de sus familiares muertos vienen a suplicarles que les hagan compañía, y en su debilitado estado sucumben a tales peticiones y quieren morir para acompañarlos.

Con muy pocas excepciones, cada caso de enfermedad grave en un adulto o niño se diagnostica como “mal de gente o brujería”. La brujería se interpreta como un deseo activo e intencional de matar a alguien por celos o envidia. La brujería mata a las personas, y una muerte es un profundo ataque a la viabilidad del poblado y a los miembros supervivientes. La casa de una persona muerta se abandona rápidamente para evitar todo contacto con el alma del muerto que permanece apegada a ella.

Los brujos nunca son del mismo poblado, ni son familiares cercanos. Se puede matar mediante el hechizo a un familiar cercano de la persona que causó el enfado. La brujería sólo puede ser realizada por un chamán, y la gente les paga para que embrujen a las personas que le han hecho daño. El chamán sopla una flecha o dardo que alcanza a la víctima y empieza a devorar su carne. La brujería sólo puede ser curada por otro chamán que ve y chupa para extraer la flecha mágica, mediante un contraataque. Los chamanes que curan a estos pacientes embrujados saben que corren un gran peligro, ya que los chamanes causantes de la enfermedad vigilan celosamente a sus víctimas y se enfurecen con los chamanes que proceden a curarlos, espiando sus sesiones de ayahuasca transformados en murciélagos, insectos u otros espíritus de la noche y los atacan con su arsenal de dardos y armamento espiritual. Para protegerse de estos ataques, muchos chamanes, realizan sus ceremonias con sus esposas, o viceversa, cantando a dúo, proporcionando un refuerzo de protección y un poder doblado en la curación. Los largos periodos de dieta que realizan los chamanes les dan fuerza para la protección frente a los enfermos y de otros chamanes.

Los enfermos ni alimentan a los demás, ni comen, y su sueño perpetuo no es el resultado de un estómago lleno y un deseo satisfecho. Al contrario, su lasitud es causada por ellos mismos al ser comidos vivos por objetos embrujados. Como vemos en estos pueblos, la enfermedad no se limita sólo a los procesos biológicos, sino que también se encuentra asociada a causas sociales y espirituales.

Estos pueblos utilizan principalmente dos preparados:

– El Toe o Brugmasia – ésta se toma con menor frecuencia, sólo si una persona padece una enfermedad prolongada y aparentemente incurable o por un chamán que está en proceso de iniciación. Siempre se toma sola.

– La Ayahuasca o Banisteriopsis caapi – llamada Yagé o Nixi Pae, según la zona del Amazonas. Se toma para adquirir conocimiento y control sobre agentes relacionados con acontecimientos presentes y futuros. La intención más frecuente es curar una enfermedad o como arma profiláctica para prevenir enfermedades, ya que se considera que ésta es provocada por espíritus malignos o por venganza de los espíritus (o dobles) de los animales que fueron cazados para el alimento. Por esto, estas sesiones son concebidas como una batalla contra los dobles de los animales que intentan apoderarse del cuerpo de la persona enferma. El espíritu de la ayahuasca, muchas veces en forma de luna o serpiente, es considerado como medicina sanadora para todas las personas: hombres, mujeres, jóvenes y ancianos. No la consideran buena para los fetos, ya que la ayahuasca produce abortos en las mujeres embarazadas.

– Otras plantas no visionarias – los curanderos conocen muchas plantas con poderes terapéuticos y otras que tienen poderes psíquicos para la seducción amorosa, la protección contra alguien en conflicto, para tener buena caza o pesca, para mejorar en la escuela…

RITUAL DE CURA CON YAGÉ.

Los indígenas se refieren a los reinos de lo visible e invisible como dos lados de la realidad: “este lado” es la realidad ordinaria y el “otro lado” donde los espíritus habitan como humanos. Los dos lados están unidos de manera inherente, puesto que todo lo que ocurre en este lado tiene su contraparte en las actividades de los espíritus en el otro lado. De este modo, el ritmo normal de la vida, el cambio de estaciones, la caza o pesca y el mantenimiento de una buena salud, dependen de estas entidades invisibles. Del mismo modo, los trastornos tales como desgracias, enfermedades o muertes, tienen su causa última en el otro lado.

Los espíritus se pueden percibir por la circulación de fluidos, vientos o aires (torbellino, una sensación de temperatura e frio o calor) llamados niwe. Estos circulan libremente pudiendo afectar a los humanos. De manera que la buena o la mala suerte se relaciona con un niwe positivo o negativo depositado en el cuerpo de la persona. Un curandero/chamán tiene la capacidad de manipular los niwes, quitándolos o depositándolos en los cuerpos de las personas. Todo tiene que estar dentro de un buen equilibrio. Si una persona tiene demasiada buena suerte, despierta la envidia de su entorno, hasta que algún curandero se la robe restableciendo su equilibrio. En caso de mala suerte, la persona emana un niwe nauseabundo cuyo mal olor es percibido por las entidades del mundo invisible. Así, esta persona, alejará la pesca o los animales de caza, e incluso a amigos o esposa. Los niwes se pueden compartir entre los seres vivos, así lo que toca a uno puede afectar a otro. Y cuanto más poderosos son los seres, más fuerte es su niwe, tanto de forma positiva como negativa.

Para los indígenas, ser espiritual significa estar en contacto con los espíritus, tener la capacidad de dialogar con ellos y de conseguir sus favores, en caso de ser benévolos, o tener poder para alejarlos, si son malévolos.

Los chamanes, llamados también curanderos, se consideran como representantes y guardianes de la naturaleza y de los espíritus de las plantas. Basan sus rituales de curación en su relación con los espíritus de las plantas, aunque los mestizos ya se apoyan en entidades originales de la cristiandad (Jesucristo, Virgen María y varios santos y ángeles).

El contacto con los seres sobrenaturales es necesario para asegurar que la vida discurre con normalidad y para defenderse, si ocurre una desgracia.

Aunque se utilicen otros enteógenos, el yagé proporciona la principal vía de contacto, pues a través de las visiones que produce podemos entrar al otro lado. El chamán es el mediador entre los humanos y los seres del otro lado. El negocia con los espíritus para asegurar el bienestar de la comunidad y su vida diaria. El poder de su intención (llama a los espíritus protectores y aleja a las entidades negativas), potenciada por su fuerte conexión con los espíritus de los vegetales, dirige sus cantos con el fin de extraer, poner, reponer y armonizar las energías en el cuerpo y el espíritu del participante. Gracias a su vínculo con el mundo de las fuerzas invisibles, los curanderos restablecen el orden corporal, psíquico y social del poblado. De este modo piden a los espíritus dueños de los animales que dejen a sus hijos salir de sus casas subterráneas para ser cazados, o al sol, la lluvia o el trueno para que traigan un tiempo favorable para sus actividades agrícolas, de caza o de pesca.

El chamán puede ver el pasado o el futuro, y con su poder puede curar las enfermedades y malas actividades de las entidades del otro lado.

Contrariamente a la biomedicina, que aborda la enfermedad por los aspectos fisiológicos y palpables del cuerpo humano (con diferentes médicos para diferentes enfermedades), estas prácticas chamánicas curan mediante la dimensión “no visible”, a través del poder que tiene el chamán o curandero de relacionarse con este mundo invisible. Para los indígenas, la curación conlleva un sentido más amplio ya que implica un nivel físico, social y espiritual, mientras que en occidente se ha tendido a separar lo orgánico, lo sensorial, lo psíquico, lo emotivo y lo espiritual. Los medicamentos modernos pueden ser mas eficaces y rápidos en procesos muy avanzados de la enfermedad, pero el uso de plantas permite ir más profundo eliminando la raíz del problema. Acudir a la planta implica dedicar el tiempo necesario a la curación con la planta, cosa que no suele tener el occidental.

Como guía, el chamán dirige a los participantes del ritual por los otros dominios del universo, protegiéndolos de los espíritus malévolos. Si el chamán se despista y no consigue traer al individuo de vuelta a la realidad ordinaria, la persona puede caer gravemente enferma y tal vez muera.

Normalmente los chamanes/curanderos pasan de generación en generación, siempre que el niñ@ tenga un interés especial por aprender, pues es bastante sacrificado, mucho más para las mujeres. Los padres o abuelos chamanes van insuflando con tabaco conocimiento/poder (arcanas) a sus hij@s o niet@s para que se inicien .

El estatus del maestro chamán se adquiere tras un largo aprendizaje de iniciación, en el cual el aprendiz pasa de ser “solo un hombre” a ser “uno que salió”, y finalmente al estatus de chamán, conocido también como “jaguar” o “el que bebe” o “el que ve”. Ellos conocen el mundo vegetal, pero también el espíritu de cada planta, ya que las dietan, y a través de esta dieta es cuando conocen y se relacionan con el espíritu de la planta, muchas veces a través de los sueños. Para seguir una iniciación el principiante dietará con cocciones de plantas, llamadas maestras por los indígenas o de poder por los occidentales. El espíritu de estas plantas enseña los saberes al curandero con largos diálogos a través de sus sueños; por tanto estas enseñanzas tienen lugar directamente a nivel psíquico y espiritual. Junto a esta dieta, el que se va a iniciar sigue reglas estrictas como: abstinencia sexual, aislamiento social, dieta estrictamente definida y una conducta moral. Estas dietas permiten la ingesta de fécula (mandioca, plátano, arroz…), peces y carne de aves de corral. Se prohíben los guisos, las especies, alimentos ácidos, alcohol, la sal, el azúcar, las grasas, carnes de cerdo o peces grasientos. El seguir la dieta implica “limpiar y purificar” el cuerpo y la psique para que el brebaje maestro tenga su máxima receptividad. La dieta se sigue durante largos periodos de tiempo, ya que los efectos de los vegetales se producen con lentitud.

Cuando se empieza a beber yagé, una sustancia llamada “dau” comienza a acumularse en su cuerpo dándole poder para viajar por los mundos visionarios y conocer a los espíritus. El “dau” se refiere a la sabiduría del chamán y al número de espíritus que conoce. A medida que toma más yagé, y posee más visiones, su “dau” o poder aumenta, y el poblado lo aprecia y lo respeta más.

En algunas ceremonias de curación sólo el chamán toma yagé para atender a sus pacientes. En otras ceremonias el yagé es compartido por los habitantes del pueblo que lo desean. Generalmente, cuando hay un enfermo éste no toma yagé, aunque es acompañado por familiares y amigos que si lo comparten con el chamán. La ceremonia pretende que todos los que toman yagé tengan buenas visiones que les ayuden en su proceso de vida. Esto dependerá del tipo de yagé elegido, la forma de prepararlo, los cantos en la preparación y la intención, los ropajes, las herramientas del ritual, los dibujos del yagé, los bailes, el ayuno o dieta y las pinturas corporales. Cada vez que se toma yagé se realiza con una intención (curar a un enfermo, cazar…). Los indígenas prefieren que la ayahuasca sea fuerte, intensamente amarga y que cause vómitos violentos. Para los indígenas, los vómitos o diarrea de la toma de ayahuasca no es un efecto secundario o no deseado, sino que forma parte fundamental del proceso de cura. Ellos consideran que la ayahuasca cura limpiando por dentro el estómago y el intestino, causando vómitos y diarrea intensa. Pero también cura la psique del participante, pues viven y sienten el vómito como la expulsión física de la energía negativa acumulada en el cuerpo y psique, que necesita ser expulsada.

Las sesiones de ayahuasca son anunciadas por los chamanes, preguntando en el pueblo quien quiere tomarla, pero sin ejercer ninguna presión. El chaman anuncia el motivo del ritual y prepara un determinado tipo de yagé, con aditivos especiales que proporcionaran las visiones deseadas, según la intención. Aquellos que quieran tomarla evitan comer animales de caza, beber alcohol, tener relaciones sexuales o, en el caso de la mujer, estar menstruando. El día del ritual los participantes limitan sus actividades (caza, pesca, cocina…). Se preparan en sus hogares tomando baños, vistiendo ropas limpias, pintando sus cuerpos y adornándose con collares y plantas con fragancias para atraer a los espíritus benevolentes.

Después del anochecer, la gente interesada acude a la casa del chamán. La ceremonia empieza cuando el chamán fuma su pipa o mapacho, ya que el aroma del tabaco atrae a los espíritus. El tabaco fumado o el rapé, que se prepara con cenizas de varias plantas y objetos, o leche de sapo, según el poblado, forma parte importante del ritual. El chamán sopla el humo inhalado sobre el cuenco de la ayahuasca y posteriormente soplará en cada vaso de los participantes, pidiendo al espíritu de la madre ayahuasca que le ayude a curar al paciente(s) y que dé buenas visiones a todos aquellos que van a beber. Este ritual se le reconoce como “preparar” o “curar” el yagé. Después, todos los participantes fuman y charlan en voz baja esperando el momento de la “mareación, borrachera o mareo”, que son las expresiones que utilizan los locales para denominar al estado que produce la ayahuasca. Cuando empieza este estado el chamán empieza a cantar sus ícaros, que calman y permiten a la gente entrar en el proceso, dejando sus intensos miedos.

Durante la ceremonia de ayahuasca el chamán guía a sus participantes con sus ícaros y dialoga con los espíritus de las plantas, que le guían en todo momento en sus cantos. Los ícaros son cantos, sonidos bucales, soplos o silbidos que el curandero emite hacia los participantes. Para curar, además de cantar, el chamán limpia, sopla y chupa el objeto de la enfermedad, para así examinarlo y diagnosticar el origen de la causa y dar su pronóstico. Luego lo lanza al lugar de donde vino. Si el objeto se ve negro u oscuro significa que el paciente ha sido casi consumido por la enfermedad y la cura es difícil o improbable. Si es más claro, es posible que el ritual, junto con otras curas, sea efectivo. Durante las tomas al chamán se le puede ver batallando, a veces en forma de jaguar, en el otro lado invisible bien dentro de la maloca o en medio de la selva, luchando con espíritus malignos que causan la enfermedad del enfermo que ha acudido a la toma. El espíritu del yagé da fuerza al chamán en estas luchas

La toma de ayahuasca, en contraposición con la toma de cualquier bebida con alcohol, te da entusiasmo, energía y ganas de ir a cazar o pescar. La ayahuasca permite ver los espíritus reales de todo lo que se esconde tras la forma material. Cuando la ceremonia termina, muchos participantes preguntarán al chaman el sentido y el significado de sus visiones. Por otra parte, los pacientes seguirán una dieta, propuesta por el chamán para finalizar su curación.

Toda la ceremonia chamánica esta llena de símbolos y mitos y el uso de enteógenos o psicointegradores juega un papel fundamental. Los elementos relacionados con la oscuridad, calidez y putrefacción representan las oscuras fuerzas malignas que vienen de los espíritus malignos, y causan la enfermedad y la muerte. Del mismo modo, la claridad, la frescura y la luz tienen connotaciones de poderes de cura y buena salud. Se argumenta que el poder persuasivo del ritual activa procesos endógenos de cura en los enfermos que están participando del ritual. Esto está basado en los modernos estudios sobre psiconeuroinmunologia o neurofisiologia. No todas las experiencias de cura son eficaces según la definición biomédica de curación; de hecho hay gente que se siente tranquila y aliviada después de una cura chamánica, aunque igual muera unos días más tarde.

Los SUEÑOS y las VISIONES como herramientas psíquicas en el pueblo amerindio.

El espacio del sueño reviste una importancia primordial, ya que sus contenidos sirven de verdad y priman sobre la realidad física. Lo que pasa en la consciencia onírica actúa sobre la realidad y es la verdadera realidad. Durante el espacio del sueño el iniciado adquiere sus saberes y poderes chamánicos y el enfermo sigue allí la evolución de la enfermedad. Durante el sueño, a través de diálogos, tanto el iniciado como el enfermo establecen alianzas con los espíritus de las plantas o animales, recibiendo informaciones importantes para su iniciación y curación, guiando y desarrollando sus consciencias.

Para los indígenas los sueños son la verdadera realidad, mientras que para los occidentales, los sueños nos hablan a través de símbolos que necesitan ser analizados y decodificados. Podríamos decir lo mismo de las visiones que produce la ingesta de enteógenos. Cuando se ingiere la ayahuasca la visión es la verdadera realidad, por esto el chamán no interpreta ni integra después de la sesión de ayahuasca, simplemente te dice: lo que viste es la realidad.

Rosa Sanchis.

LA FIGURA DE LA MUJER EN EL CHAMANISMO (2)

Desaparición de la Historia y Tabú Menstrual

En el artículo anterior, se sentaron las bases de cómo la figura femenina ha sido una pieza clave en la constitución y origen del chamanismo. En esta segunda parte se profundizará más en cuáles han sido las causas que nos han llevado a la negación y oscurecimiento del papel de la mujer, no solo en el chamanismo, sino también en la creación de la medicina, lenguaje, y evolución del ser humano. Además, se presentará de manera general el Tabú de la Menstruación, y las diversas malinterpretaciones que se han hecho en Occidente respecto a la mujer que menstrúa y su poder oculto.

DESAPARICIÓN DE LA MUJER CHAMÁN DE LA HISTORIA:

MITO DEL HOMBRE EL CAZADOR-CHAMAN

Una de las ideas comunes sobre el chamanismo es que se asocia principalmente con la caza. El argumento está estrechamente vinculado tanto a las teorías de la evolución como a las ideas sobre los roles de género. El antropólogo Michael Ripinsky-Naxon sugirió que “los sistemas chamánicos surgen de la tradición masculina de los cazadores paleolíticos”. Y otros investigadores argumentaron que la necesidad de cazar comunalmente condujo a la primera reunión social, la banda patrilineal o patrilocal, cada uno formado por entre veinte y doscientos individuos, y cada uno con su propio especialista en curación religiosa masculina, el chamán.

Las ideas, la información y las herramientas, de hecho, el cerebro humano mismo, se han considerado productos de la actividad de caza de los hombres. Incluso se decía que el lenguaje había evolucionado a partir de la necesidad de comunicación verbal por parte de grupos de hombres prehistóricos que viajaban juntos a través de altas hierbas de sabana en busca de presas.

¿Y qué se suponía que estaban haciendo las mujeres? Bueno, “evidentemente” estaban recolectando raíces y bayas alrededor del campamento o se quedaban en la cueva para cuidar a los niños. Este modelo de vida prehistórica incorpora de manera atractiva ideas de “sentido común” sobre la socialización y el aprendizaje. (La división sexual del trabajo permitió una mayor inversión en los niños, lo que permitió el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales). Gracias a las costumbres de caza y carne compartidas, los hombres se convirtieron en la base sobre la cual se construyó toda la narrativa de la evolución humana.

No todos están de acuerdo, sin embargo, en que los cazadores masculinos proporcionaron toda o incluso la mayoría de las calorías diarias de las personas. Los investigadores que trabajan con cazadores-recolectores en Botsuana han demostrado que la recolección, no la caza, proporciona la mayor parte del sustento de la tribu, y que la combinación de los dos condujo a la sociedad acomodada original. La tecnología que las mujeres en estas sociedades desarrollaron para ayudar en sus actividades de recolección: palos para cavar, hachas de mano, piedras de afilar, cuchillos de cáscara, bolsas de cuerda, canastas de transporte y macetas para cocinar y almacenar dieron lugar a la ciencia, la medicina y el lenguaje. De hecho, se puede argumentar que las herramientas más importantes no eran las armas, sino los contenedores utilizados para la recolección, y la “honda” para bebés, que permitía a las mujeres llevar a sus hijos encima mientras usaban ambas manos para cazar o recolectar plantas. Sin embargo, no hay duda de que la glorificación de las técnicas de caza de los hombres ha disminuido las herramientas de las mujeres para recolectar y transportar alimentos en simples “palos” y “contenedores”. Y la misma mentalidad ha reducido nuestra comprensión de lo que se incluye entre las técnicas de caza.

En Dolní Věstonice, donde se ha mencionado antes que se encontraron los primeros restos conocidos de una mujer chamán, la arqueóloga Olga Soffer y su colega James Adovasio descubrieron fibras vegetales que habían sido entrelazadas y luego tejidas. Enredar puede producir tela o cuerda. Y se ha encontrado cordón, redes y trampas en varios sitios del Paleolítico Superior. ¿Podrían usarse trampas de cuerda entonces? Eso explicaría los huesos de pequeños animales encontrados en las excavaciones. Las trampas y las redes se han declarado silenciosamente tan poco interesantes como las mujeres que las hicieron.

MALINTERPRETACIONES DEL LENGUAJE Y DE LAS INVESTIGACIONES:

La lingüística de la traducción y los supuestos comunes sobre los roles de las mujeres han oscurecido la historia de las mujeres chamanes. Por ejemplo, los idiomas buryat, mongol y maya no tienen pronombres de género, como el he y she que existen en inglés. Cuando estos idiomas se traducen al inglés, existe una tendencia a usar simplemente el he para referirse tanto a mujeres como a hombres.

Más de una vez, los etnógrafos han expresado la palabra chamán de manera diferente, según el género de la persona descrita. En Australia, el término indígena para chamán, putari, se tradujo como “médico brujo” y se pensó que se refería a un hombre mayor que afirma tener poderes especiales, generalmente malévolos. Solo en la década de 1980, Catherine y Robert Berndt descubrieron que las mujeres que practicaban como parteras también eran putari. Y en la década de 1990, Diane Bell reconoció que las putari femeninas, como los masculinos, eran curanderos tradicionales con poderes chamánicos.

En América del Sur, Norman Whitten, etnógrafo que trabaja a lo largo del Amazonas, tradujo la palabra quichua yachaj (literalmente “el que sabe “) como” chamán poderoso “cuando se refería a los hombres pero como” maestra alfarera “cuando se refería a las mujeres. Con este acto de traducción aparentemente simple, quitó a las mujeres de un rol espiritual y las colocó en un rol femenino secular. Menospreciando que en muchas tradiciones chamánicas hay un camino emprendido principalmente por mujeres que une la artesanía y la espiritualidad.

El historiador de la Robert Torrance ignoró los primeros estudios de mujeres chamanes en el norte de California. Simplemente decretó que las prácticas chamánicas de estas mujeres eran menos importantes y poderosas que las de los hombres. Sin leer atentamente las biografías y los bocetos etnográficos de mujeres chamanes, o emprender una nueva investigación de campo, menospreciaba y trivializaba esta tradición femenina al calificarla de “chamanismo pasivo”. Y la describió como “una religión estática, cerrada o repetitiva” en la que una búsqueda trascendente ni siquiera era posible.

Todos estos datos ponen de manifiesto no solo como se ha malinterpretado, reducido e incluso eliminado la importancia de la mujer no solo en el chamanismo, sino en el desarrollo cultural y social de la civilización. Por eso es importante cuestionar las ideas preconcebidas sobre el rol de la mujer en la historia y abrirnos a explorar la realidad de que ha jugado un papel determinante en la constitución de la sociedad y el avance evolutivo.

El poder de la sangre femenina alberga un conjunto complejo y variado de creencias que con demasiada frecuencia se han malinterpretado. En muchas culturas, los etnógrafos han registrado que las mujeres que menstrúan y la sangre femenina se consideran “tabú“; deben evitarse para no contaminar a los hombres, sus actividades o sus posesiones. Pero estos investigadores no han logrado comprender completamente estas prohibiciones o restricciones; ciertamente han menospreciado sus valores positivos. Sí, las mujeres que menstrúan pueden estar sujetas a limitaciones, pero no porque sean impuras, sino porque se consideran sagradas y poderosas.

Un ejemplo que demuestra esto se encuentra en las Grandes Llanuras de América del Norte, durante los tiempos previos a la reserva. Entonces las mujeres dejaban a sus hombres durante sus períodos menstruales y establecían pequeñas comunidades de mujeres donde buscaban contacto con seres espirituales. Los hombres, creyendo que la sangre menstrual podría ahuyentar a los animales de caza y afectar el poder de sus espíritus guardianes, se retiraban a sus propios refugios. Sin embargo, ni las mujeres ni los hombres veían la menstruación como vergonzosa o impura; más bien, era poderosa, mágica y peligrosa. Una mujer que menstrúa podría ser un tabú, pero no era impura.

La vergüenza menstrual que parece ser parte de la sociedad occidental es una cuestión de cultura en guerra con la naturaleza. De miembros de otras tradiciones escuchamos una y otra vez sobre el valor del sangrado femenino y el aislamiento menstrual. Entre los Muskogee de Oklahoma, el poder de la mujer se expresa de esta manera: “La mujer es lo mismo que el hombre, pero a cierta edad cambia a otra etapa de la existencia. Durante esta etapa, ella se purifica naturalmente cada mes. Durante su tiempo mensual, las mujeres se separan de los hombres. Los hombres deben tomar baños especiales durante este periodo, mientras que las mujeres se purifican naturalmente para mantenerse sanas”.

De manera similar, las mujeres Aymaras que viven cerca del lago Titicaca, en Bolivia y Perú, creen que la menstruación las limpia y les da poder espiritualmente. Los etnógrafos han descrito a estas mujeres, que viajan por los Andes para practicar sus habilidades de curación chamánicas, como más poderosas que los sanadores masculinos. En opinión de estas mujeres, el flujo mensual de sangre las purifica y fortalece, haciéndolas especialmente efectivas para curar problemas reproductivos como la esterilidad e infertilidad, así como para eliminar otras desgracias, incluidos los problemas entre amantes.

LA MENSTRUACIÓN MASCULINA

En las sociedades donde las mujeres son percibidas como una amenaza para los hombres, se han desarrollado rituales de menstruación masculina, quizás para participar del poder femenino. Los hombres Melanesios, por ejemplo, creen fervientemente que cualquier contacto con sustancias femeninas, especialmente la sangre menstrual, es peligroso. Al mismo tiempo, envidian a las mujeres, que son liberadas de la “contaminación” a través de la menstruación. Para compensar, inventaron rituales de sangre que imitan el flujo menstrual de las mujeres. Comenzando en la pubertad y continuando a lo largo de sus vidas, los hombres inducen sangrado de sus narices o genitales.

Para una persona nacida y criada en una sociedad que ha exaltado los logros de los hombres y ha despreciado el papel de la mujer, estas emulaciones de sangrado femenino pueden parecer extrañas o descabelladas. Después de todo, las mujeres en la sociedad occidental, que supuestamente fueron creadas a partir de la costilla de Adán, se esfuerzan por imitar a los hombres. Sin embargo, en la cultura de Nueva Guinea, donde los hombres temían la capacidad de las mujeres para dar vida, fueron ellos quienes intentaron imitar el poder superior.

¿QUÉ PASA ENTONCES CON LA MENSTRUACIÓN?

Las mujeres durante su ciclo menstrual son retratadas o como diosas o cómo demonios contaminantes. A veces son un poco de ambos. El punto de vista negativo suele estar asociado a la presencia de un sacerdocio masculino jerárquico que controla estrechamente la ideología religiosa. La práctica hindú del Tantra incluye rituales que adoran el flujo menstrual femenino; Sin embargo, en el hinduismo Sánscrito convencional, estos rituales se consideran contaminantes. Lo mismo ocurre en el Cristianismo, o en el budismo clerical practicado en Japón, China, Tíbet e India, donde los sacerdotes son en su mayoría hombres, declara que las mujeres que menstrúan son impuras.

CAMINOS CHAMÁNICOS FEMENINOS

Muchas tradiciones afirman que las mujeres reciben su llamado chamánico durante la menarquia o el embarazo y nacen simbólicamente en la profesión. En una serie de tradiciones en Siberia, el sudeste de Asia y China, las mujeres chamanes no solo sirven como parteras en sus comunidades, sino que durante sus sesiones atan largas cuerdas blancas a las vigas del techo para convencer a sus ayudantes espirituales de que entren en sus cuerpos antes de comenzar a chamanizar.

Otras tradiciones, como la cristiana sin ir más lejos, han retratado la menstruación como una forma de castigo o contaminación en lugar de un tiempo para el despertar espiritual y la limpieza natural. Y las actitudes anti – menstruales han distorsionado nuestra comprensión del poder de la sangre menstrual y las celebraciones realizadas por mujeres que menstrúan. La retirada de las mujeres a lugares especiales durante la menstruación se ha interpretado como un signo de degradación femenina en lugar de representar los aspectos positivos de la reclusión

En Shakti Woman, Vicki Noble habla de que el chamanismo antiguo no era un fenómeno individual sino algo que practicaba el grupo femenino. Y el poder del grupo femenino está biológicamente arraigado en la menstruación y los misterios de sangre del nacimiento. ”

Con el grupo femenino sangrando juntos, la visión colectiva es profunda, con efectos de largo alcance en la comunidad. En las sociedades matrifocales, probablemente era cierto que la vida tribal se guiaba por las visiones de las mujeres que sangraban juntas siguiendo el ciclo lunar. Las mujeres que accedían a la curación y la sabiduría en los reinos invisibles a través de su sangre, al ritmo de la luna, daban forma a un tipo de comprensión de la existencia que se entiende como chamánico primitivo.

Mónica Sjoo claramente da su perspectiva sobre el arte chamánico de las mujeres : “La mujer que da a luz es el chamán arquetípico, ya que trae el alma de los otros reinos a este mundo, formándola y encarnándola dentro de su cuerpo. Ella es mediadora entre los mundos y mágicamente convierte el pan y el vino en carne y hueso en misterios de transformación “.

Honrar a las madres como los primeros chamanes nos honra a todos. Reconociendo que sin el amor, la nutrición y la sabiduría curativa de nuestra madre moriríamos, nos muestra cómo cooperar con la red de la vida. Respetar a nuestras madres nos enseña a respetar a la Gran Madre.

CONCLUSIÓN

Los retales de historia rescatados del olvido ponen de manifiesto que la mujer ha jugado un papel fundamental en la constitución no solo del chamanismo, sino también de la medicina, el arte, lenguaje, historia… Y un sinfín de actividades que han estado eclipsadas tras la presencia masculina. Por eso es nuestro deber fundamental cuestionarnos los hechos tal y como han sido contados, y comenzar a tener pensamiento crítico respecto a la supremacía patriarcal que teje los hilos de nuestro contexto sociocultural e histórico.

Quizás la lección más básica de todas es que las mujeres pueden alcanzar estados místicos de conciencia, y servir como sanadoras chamánicas, al considerar su sexo, sus cuerpos y fluidos corporales como parte integral de su espiritualidad, no como obstáculos para ella. Incluso rescatando la cita mencionada previamente, concluir en que la mujer es el chamán arquetípico por excelencia, pues no hay nada más profundamente trascendental que ser el canal por el cual un espíritu pasa de un plano abstracto de la realidad a uno concreto. Cuando el acto de la creación y nacimiento se siente como una materialización de la energía vital, la menstruación, la feminidad, la intuición femenina, proporciona a las mujeres un camino especial hacia la comprensión espiritual y la curación.

Claudia Val.

BIBLIOGRAFÍA

-Tedlock, B. (2005). The woman in the shaman’s body: Reclaiming the feminine in religion and medicine. Bantam.

-Kendall, L. (1988). The life and hard times of a Korean shaman: Of tales and the telling of tales

Shakti Woman: Feeling Our Fire, Healing Our World, Vicki Noble

Giove, R. (1998). Warmi kuraini: La Mujer Medicina, la Espiritualidad y el Espíritu de las Plantas. 

-Morris, R. H. (1995). Woman as shaman: Reclaiming the power to heal

-Bacigalupo, A. M. (1996). Mapuche women’s empowerment as shaman/healers. Annual Review of Women in World Religions4, 57-129.

-Redmond, L. (1998). When the drummers were women. Harmony Books.

-Thalji, N. K., & Yakushko, O. (2018). Indigenous women of the amazon forest: The woman shaman of the Yawanawa tribe. Women & Therapy41(1-2), 131-148.

 

 

 

 

LA FIGURA DE LA MUJER EN EL CHAMANISMO (1)

El chamanismo femenino como fenómeno global

Hace medio siglo, mientras los arqueólogos trabajaban en las colinas boscosas de Pavlov de la República Checa, hicieron un descubrimiento notable. Durante la excavación en Dolní Věstonice encontraron un esqueleto humano y unos cuernos de mamut. Si no se hubiera encontrado nada más en esta tumba, habría agregado poco a lo que ya se sabía sobre los pueblos de la Edad de Hielo y sus costumbres. Sin embargo, este hallazgo en particular no fue de una persona común. Se había colocado una punta de lanza de sílex cerca de la cabeza del difunto, y el cuerpo de un zorro se había colocado en una mano. Para el equipo arqueológico, dirigido por Bohuslav Klíma, el zorro era una clara indicación de que la persona en la tumba había sido un chamán; El zorro tenía una larga historia como guía espiritual chamánica, en Europa y en toda Asia y América. Sin embargo, fue algo impactante cuando el análisis esquelético reveló que el chamán en cuestión era una mujer.

¿Por qué es tan importante este hallazgo? Antes del descubrimiento de esta mujer, y, aunque es difícil de creer, durante mucho tiempo después, los chamanes de la Edad de Hielo fueron imaginados como miembros de una comunidad religiosa de cazadores de mamuts, compuesta por hombres, una especie de club privado de “Picapiedras” en el que se celebraba la virilidad y las habilidades espirituales para atraer a la caza. Esta excavación, que sigue siendo la más antigua conocida de su tipo, y otros trabajos en Dolní Věstonice demuestran que no fue así, pues, además, a parte de los huesos y los artefactos que encontraron en esta tumba, los arqueólogos también han encontrado figuras y talismanes con forma de mujer y mujeres en trance pintadas o grabadas en las paredes de diferentes cuevas.

En Siberia, los restos más antiguos encontrados de un chamán datan del Neolítico, aproximadamente entre 1700 y 1300 A.C. Entre los diversos yacimientos en los que se han encontrado tumbas pertenecientes a personas que se intuye desempeñaron el chamanismo, cabe destacar la prevalencia del sexo femenino, dato que no ha parado de sorprender a la cultura de occidente, que tiene completamente interiorizada la idea de que el chamanismo era una vocación masculina. Esto ha llevado a varios arqueólogos a constatar que los chamanes siberianos eran frecuentemente mujeres, con un poder espiritual muy poderoso en sus culturas.

No solo la arqueología apoya este supuesto, sino el uso de la palabra chamán en la antigua Siberia. Un proverbio Chukchee (Siberia) declara: “ La mujer es por naturaleza un chamán”. En Siberia, cerca de la gente de Evenk, la gente de Yakut llama a los chamanes masculinos khamma o ayun, mientras que los mongoles y los buriatos los llaman buge o bo, los coreanos mudang o baksu, los tártaros y los altaianos kam y gam, los chamanes de Kirguistán baksy, y el pueblo samoyedo tadibey. Pero una mujer chamán en Siberia tiene un nombre diferente, y este nombre es muy similar, en un área geográfica muy amplia. Entre los mongoles, buriatos, yakuts, altaianos, turgout y kyrgys, la palabra para una mujer chamán es udagan (o variaciones como utagan, ubakan, utygan o utugun).

Debido a que el uso de udagan es tan generalizado, los expertos en idiomas saben que es una palabra muy antigua, más antigua que todas las palabras para un chamán masculino, lo que demuestra que los chamanes femeninos han existido mucho más tiempo que los masculinos.

¿Cómo ha sucedido que hemos perdido de vista a esta antigua mujer chamán y lo que representa? Porque a pesar de la prueba del lenguaje y las excavaciones, los artefactos, a pesar de las representaciones pictóricas, las narraciones etnográficas y los relatos de testigos oculares, la importancia, no, la primacía, de las mujeres en las tradiciones chamánicas ha sido oscurecida y negada.

Las mujeres han sido caracterizadas como simples artesanas, tejedoras y alfareras, en lugar de ser reconocidas por los poderes creativos, que dan vida y moldean el cosmos que estas artes representan. ¿Por qué?

Las razones, sin duda, van desde la lectura errónea de la investigación hasta el sexismo puro y simple. Anteriormente se identificaba el sexo de los huesos que se encontraban en función del tamaño de la pelvis y del cráneo, sin tener en cuenta las diferencias corporales que existían entre las poblaciones, así el 80% de los cuerpos que se encontraban eran considerados por los arqueólogos de occidente como hombres. Esto ha provocado que las teorías evolucionistas sobre el origen de la cultura humana giren en torno a la figura del hombre. En la actualidad, gracias a los avances tecnológicos se ha permitido identificar que muchos de los héroes fósiles que han marcado el rumbo de la historia eran en realidad heroínas.

FUENTES HISTÓRICAS FIGURA DE LA MUJER EN EL CHAMANISMO

Uno de los ejemplos más característicos en el que la mujer ocupó un papel determinante en la esfera espiritual o religiosa en una sociedad es la Civilización Minoica, desarrollada en Creta entre los años 2800 y 1400 A.C. Existen muchos hallazgos que corroboran esta información, desde los más tangibles y arqueológicos, a los que tienen que ver con el culto a Diosas femeninas, el papel dominante desempeñado por sacerdotisas en ceremonias rituales, y la mayor representación de figuras femeninas en el arte minoico.

Se podría argumentar que las mujeres también disfrutaron de posiciones legales y sociales superiores, pero esto es más difícil de juzgar sin documentación escrita. Las circunstancias en Creta sugerirían que los minoicos vivían en una sociedad matrilineal. Aunque la falta de documentación suficiente hace que sea imposible corroborar esta afirmación, se puede encontrar evidencia circunstancial de otras culturas egeas de la Edad del Bronce más o menos contemporáneas que respaldan esta suposición.

A medida que avanzamos en la era histórica, tenemos la suerte de tener textos escritos cincelados en piedra y como epopeyas que glorifican a las mujeres líderes religiosas y sanadoras en las sociedades antiguas. Durante mucho tiempo ha habido mujeres chamanes prominentes en todo el mundo; sin embargo, en algunas sociedades centradas en el hombre, las mujeres han sido desfavorecidas por la falta de iniciaciones formales.

En Asia encontramos mucha evidencia de mujeres chamanes. Los antiguos textos chinos llamados las “Nueve canciones” (220-240 A.C) consisten en cantos de mujeres a los espíritus celestiales. Las canciones son tentaciones que usan metáforas sexuales para invitar a la posesión. Pero dentro de todo el paradigma asiático en la historia, una figura femenina se alza sobre las demás para poner de manifiesto una vez más la importancia de las mujeres en el chamanismo.

En Japón, durante el período de los Tres Reinos, 57 a. C. a 668 d. C, la figura de la Reina Himiko, también conocida como Reina Chamán, juega un papel fundamental en la resolución de los conflictos bélicos y el restablecimiento de la paz en el reino.

Lo poco que se conoce sobre su vida es gracias a los escritos chinos y las verificaciones arqueológicas. En “La historia del Reino de Wei” (297 dC), primer escrito sobre la historia de Japón, los chinos hablan de cómo Himiko había integrado bajo su mandato a más de 100 reinos que habían permanecido en una guerra constante hasta que se unieron bajo su reinado.

En aquel entonces se consideraba que las mujeres eran más propensas a tener las habilidades que les permitían hablar con los espíritus y, como consecuencia, también para poder expulsar a los espíritus malignos molestos. Y dado que las mujeres tenían igualdad de acceso a la esfera espiritual, también tenían la misma igualdad en la esfera política. Se sabe que Himiko no fue una anomalía, refleja de manera simbólica una gran tradición de mujeres, ahora sepultadas por el peso del anonimato, al frente de las instituciones.

El sistema patriarcal que se encuentra en Japón Imperial y la llegada del confucianismo y el budismo relegan a las mujeres al cuidado del hogar, y son los hombres los que borran deliberadamente de todas las crónicas históricas cualquier referencia a mujeres poderosas, pues se asume que su existencia es un ataque hacia la legitimidad de este sistema.

Esto se pone de manifiesto en el hecho de que en 2009 un grupo de arqueólogos japoneses afirmó que habían identificado la tumba de Himiko como el monumento mortuorio de Hashihaka Kofun en la ciudad de Sakurai. Se basaron en unas pruebas químicas realizadas en los materiales que lo databan entre 240 y 260 dC, el momento de la muerte de Himiko. Pero, por desgracia, la Casa Imperial Japonesa la designó tumba real y ya no se han podido realizar nuevas excavaciones adicionales para poder saberlo con certeza.

Otro ejemplo de cómo la historia ha conseguido tapar la prevalencia de la mujer en las prácticas chamánicas lo observamos en Taiwán, dónde existe una gran controversia en la explicación que dan Los indígenas Puyuma al nacimiento del chamanismo. Mientras que las canciones y leyendas ancestrales afirman que la creadora del chamanismo fue una mujer ancestro llamada Udekaw, otra interpretación surge contemporáneamente a la ocupación Japonesa de Taiwán en 1895, en la que se prohibieron las prácticas chamánicas. Esta nueva interpretación afirma que fue un hombre travesti llamado Samguan quien creó el chamanismo. ¿Cómo podría la identidad del chamán original cambiar de mujer a hombre travesti? La historia de Samguan dice que él estaba trabajando en el campo (en esta sociedad son las mujeres las que trabajan el campo) cuando los espíritus lo poseían y le otorgaban los poderes y herramientas características de los chamanes de aquel tiempo, curiosamente con vestimenta femenina.

En la discrepancia entre las leyendas contemporáneas y las canciones tradicionales, podríamos discernir cómo, en un momento de sujeción política y desorden social, el género dominante cambió. Mientras que el chamán ancestral debería ser recordado como la mujer llamada Udekaw (de hecho, todavía se la canta de esta manera), un hombre travesti usurpó su lugar en la leyenda y se hizo conocido como fundador del chamanismo. Esta es la forma en que una cultura casi borró a las mujeres chamanes del registro histórico.

El hecho de que en algunas culturas se haya considerado a la mujer como poseedora de habilidades especiales para la práctica chamánica, ha generado en los hombres un deseo de apropiación de esas capacidades, el cual se pone de manifiesto en la cosmovisión de los Huicholes, tribu al norte de México, dónde hay diferentes leyendas para explicar el inicio del chamanismo. Una vertiente apunta a que fue Tatewari, o El Abuelo Fuego, y otra a que fue la Takutsi Nakawé, La Abuela Lluvia.

A mediados de la década de 1980, un chamán llamado Ulu Temay, o Hombre Flecha, contó e ilustró una variante de la historia que transmiten ancestralmente en su cultura desde los albores de los tiempos que arroja luz a la comprensión de los inicios del chamanismo y el papel fundamental de la mujer.

Takutsi fue una poderosa mujer chamán que creó el mundo con su mágico bastón de bambú y su cesta de medicamentos. Hace mucho tiempo ella les enseñó a mis antepasados a cantar y bailar y hacer ceremonias para comunicarse con los dioses y sanar a los enfermos. Un día, los hombres se pusieron celosos de ella y decidieron robarle su magia. La emborracharon y dispararon sus varitas curativas y calabazas de tabaco con flechas. Luego le dispararon en el pecho, pero ella no murió, simplemente cayó al suelo, riendo. Pero cuando le dispararon al bastón de bambú, donde guardaba su corazón, finalmente la mataron. Quitaron su corazón de su bastón y lo plantaron en un campo, donde brotaba maíz de muchos colores. Luego con los restos de su bastón hicieron sillas especiales para chamanes y se convirtieron en los primeros chamanes masculinos.”

Su narrativa, junto con su dibujo revela la creencia de que las mujeres fueron los primeros chamanes, y naturalmente dotadas como tales. La única forma en que los hombres podían convertirse en chamanes era matando a las mujeres y robando su parafernalia y conocimiento.

El relato de Hombre Flecha sugiere algo esencialmente femenino sobre las artes chamánicas. Y aunque pone en tela de juicio la propia legitimidad de los chamanes masculinos, un gran número de chamanes de ambos sexos siguen existiendo entre los huicholes. Quizás el mito refleja el hecho de que algunos hombres huicholes reclamaron la función ceremonial pública para ellos, mientras que las mujeres mantuvieron sus prácticas de curación familiar. (Esta división del trabajo también se encuentra entre otros pueblos mesoamericanos, incluidos los aztecas y los mayas k’iche ‘)

Pero no tenemos que irnos al otro lado del mundo para percibir el temor del hombre a la sabiduría de la mujer, tenemos un ejemplo cercano en la brujería de Europa del siglo XV. Las brujas eran alquimistas, perfumistas y nodrizas con conocimiento en campos como la anatomía, la botánica, la sexualidad, el amor o la reproducción, y que prestaban un importante servicio a la comunidad. En el medievo, cuando predominaba un modelo social masculino, el saber de las brujas fue considerado amenazante, por lo que fue perseguido y destruido junto con ellas en las hogueras.

Las mujeres chamán son dominantes en muchas culturas. Ya sea en la antigua China o Japón, o Corea, Sudáfrica, Okinawa, Filipinas, desde el norte de California hasta el sur de Chile, el chamanismo femenino es una tradición generalizada.

En el sur de Chile, casi todos los Chamanes Mapuche son mujeres, y de hecho el sexo anatómico de estas es importante para su práctica. Las parteras y madres Mapuche son “dadoras de vida” que obtienen poderes de la luna para llevar la fertilidad a la tierra, los animales y las personas. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las mujeres locales, estas chamanes también encabezan sus hogares; sus familias realizan tareas domésticas para ellas y organizan sus vidas en torno a los deberes rituales de los chamanes, que viajan a su antojo, sin pedir permiso a sus hombres.

Pero es necesario echar otro vistazo a la evidencia de milenios y de culturas en todo el mundo, para concienciarnos de que la figura de la mujer chamán no ha sido un caso aislado, sino un fenómeno global.

En el siguiente artículo se tratará cómo ha sido posible borrar a la mujer chamán de los registros históricos en base a teorías y ejemplos reales, y se abordará de manera general el Tabú de la Menstruación, y la visión diferente que presentan otras culturas de la mujer menstruante y los ritos que acompañan a este periodo.

Claudia Val. Psicóloga Transpersonal.

BIBLIOGRAFÍA

-Bacigalupo, A. M. (1996). Mapuche women’s empowerment as shaman/healers. Annual Review of Women in World Religions4, 57-129.

-Giove, R. (1998). Warmi kuraini: La Mujer Medicina, la Espiritualidad y el Espíritu de las Plantas.

-Kendall, L. (1988). The life and hard times of a Korean shaman: Of tales and the telling of tales.

-Morris, R. H. (1995). Woman as shaman: Reclaiming the power to heal

-Redmond, L. (1998). When the drummers were women. Harmony Books.

-Shakti Woman: Feeling Our Fire, Healing Our World, Vicki Noble.

-Tedlock, B. (2005). The woman in the shaman’s body: Reclaiming the feminine in religion and medicine. Bantam.

-Thalji, N. K., & Yakushko, O. (2018). Indigenous women of the amazon forest: The woman shaman of the Yawanawa tribe. Women & Therapy41(1-2), 131-148.